Síndrome del niño zarandeado

Diciembre 2017
Muchos niños mueren cada año a causa de bruscas sacudidas cometidas por sus padres u otras personas como la cuidadora, por ejemplo. Este síndrome es un tipo de traumatismo cerebral infligido cuando un bebé es sacudido de forma violenta.




Síndrome del niño sacudido: edad

Las lesiones que presenta un bebé sacudido suelen presentarse en niños menores de 2 años de edad, pero pueden detectarse también en niños de hasta 5 años.

Cómo saber si mi bebé tiene el síndrome del bebé sacudido

Debemos sospechar esta patología cuando un bebé haya sido zarandeado por usted o por otra persona. El bebé o el niño presenta las siguientes señales y/o síntomas: dificultad para respirar, para mamar, para tragar o para alimentarse, la piel de aspecto pálido o azulada, una irritabilidad extrema, falta de sonrisas o problemas de habla, vocalización, convulsiones, letargo o seminconsciencia con somnolencia importante, rigidez o incapacidad para levantar la cabeza.

Síndrome del niño sacudido: tratamiento

El tratamiento de un bebé sacudido es una urgencia médica e incluye, habitualmente, medidas de soporte vital como respiración asistida y cirugía para parar la hemorragia interna y la hemorragia cerebral. El diagnóstico suele incluir la práctica de un escaner craneal o de una resonancia magnética (RMN) para visualizar las lesiones.

Síndrome del bebé sacudido al lanzarlo al aire

Lanzar al aire a nuestro bebé y dejarlo caer nuevamente en nuestros brazos es un juego muy frecuente entre padres e hijos. Es un juego que para muchos bebés o niños es divertido aunque a otros muchos les puede provocar pánico. Pero este juego, que aparentemente no comporta riesgo, puede representar un gran peligro y puede llegar a provocar, incluso, la muerte del niño o dejarle graves secuelas de por vida. El síndrome del niño zarandeado o sacudido es una forma de maltrato físico infantil que incluye la existencia de un traumatismo intracraneal. Con mucha frecuencia el daño cerebral que se produce conduce a un deterioro mental de intensidad variable, llegando en ocasiones a provocar lesiones y secuelas muy importantes en el sistema nervioso central.

Frecuencia y algunas cifras

La frecuencia real del síndrome en la mayoría de los países occidentales es imprecisa, aunque se sabe que está subestimada, ya que se piensa que la tasa anual de incidencia se encuentra entre 11 y 24 de casos por cada 100.000 niños por debajo del año de edad. El 10% de los bebés mueren tras estas sacudidas y el 75 % tienen secuelas. Esta anomalía ocurre más a menudo en bebés menores de un año y hay más casos entre los varones. El síndrome del niño zarandeado le ocurre normalmente al primer hijo. Los padres son inexpertos o están agotados y pierden los estribos cuando su bebé llora sin parar. En cuanto a las personas que cometen el maltrato, por orden de frecuencia son los padres, los compañeros sentimentales de las madres, las mujeres que cuidan a los niños en sus casas, y por último, las madres. Los bebés menores de 6 meses tienen unas características que los hacen más frágiles: es necesario conocerlas.

Condiciones anatómicas que favorecen este accidente

El cerebro es más pequeño que la caja craneal por lo que, en caso de movimientos bruscos o de sacudidas, el cerebro toca las paredes óseas. El cerebro flota, se aplasta contra las paredes y los vasos sanguíneos se rompen. El peso de la cabeza es proporcionalmente más importante con respecto al cuerpo y los músculos del cuello no permiten que el bebé pueda mantener la cabeza erguida: la cabeza puede proyectarse hacia delante y hacia atrás en las sacudidas.

Manifestaciones observadas

Las sacudidas bruscas tienen graves repercusiones en el cerebro del bebé y pueden provocar una hemorragia cerebral o un edema producido de los choques recibidos contra la caja craneal. Esta patología suele provocar la aparición de fatiga o somnolencia intensa, vómitos, malestar general, pérdida de conciencia, crisis epilépticas, parada respiratoria o cardíaca, parálisis, pérdida de visión o de audición, etc.

Qué gestos hay que evitar

No zarandear bruscamente al bebé de corta edad. Esta es la consigna indispensable que hay que saber. Los padres deben aprender a no perder los nervios y a no sacudir a su hijo cuando llora. Al llevarlo en brazos no jugar haciendo movimientos de rotación, como los del juego del "avión". Cuando un bebé llora, se agita o coge una rabieta, no hay que zarandearlo para intentar apaciguarlo. No perder los estribos cuando el niño llore: poner al niño en el carrito, llevarlo a casa de unos amigos o de algún familiar o vecinos.

Los gestos que hay que evitar cuando el niño llora

El llanto del bebé es una de las causas más frecuentes del síndrome del niño zarandeado. Los padres no aguantan los llantos excesivos de su hijo y pierden la paciencia y lo sacuden para calmarlo.

Maltrato o imprudencia

Es fácil pensar en maltrato cuando ocurre el síndrome del niño zarandeado. Si es el caso, se descubrirán otros signos en el examen del bebé: fracturas óseas, equimosis sobre el cuerpo, ...
Desgraciadamente, esta anomalía también ocurre en casos de imprudencia de los padres, sin que haya maltrato voluntario.
Es muy importante consultar rápidamente al médico si el bebé tiene somnolencia, vomita o presenta malestar después de una sacudida. En caso de lesiones neurológicas debe efectuarse una reanimación urgente.


Foto: © 123rf_14859951_hannamariah.jpg

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Última actualización: 2 de noviembre de 2017 a las 11:57 por DRA. MARNET.
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