Cómo calmar el dolor del niño

Octubre 2017





Constatación

El estudio muestra que el padre/madre tiene tendencia a negar el dolor del niño o a transmitir su ansiedad y su estrés al niño. El niño desea estar tranquilo antes y después de las curas y son importantes la presencia de la madre y la empatía con el médico. Los padres desearían estar más informados sobre los cuidados, el médico con frecuencia niega el dolor o no se comunica lo suficiente ni con el padre ni con el niño.

Los actos en los que interviene el dolor

El dolor puede aparecer en los niños cuando se le aplican las vacunas o se realizan análisis de sangre (angustia, estrés anticipado), en caso de tener que darle puntos de sutura, de quitarle o ponerles vendas, en caso de que tengas otitis o durante las curas de fisioterapia (en las que el dolor forma parte integrante del tratamiento).

¿Por qué tener en cuenta el dolor del niño durante las curas?

Entre los 18-24 meses los niños son vulnerables al dolor y no hay verbalización posible. Entre los 3-7 años se describen como los años rebeldes (rechazo de las curas) y experimentan el dolor espontáneamente (lloros...). Entre los 7-12 años los niños son más dóciles, es mas fácil razonar con ellos sobre « el bien que les hacen los cuidados» y, además, están en una fase de interiorización que complica la expresión del dolor. Entre los 12-15 años los niños son autónomos, es más fácil la relación médico/paciente y sienten un poco de vergüenza al expresar su dolor.

Los medios para evaluar el dolor

Técnicas y herramientas de evaluación

El estudio muestra que la intuición se utiliza la mayor parte del tiempo en la evaluación del dolor. Pero existen herramientas que pueden utilizar los médicos como son la escala verbal, la escala analógica (cara sonriente o triste) o la escala numérica. Los padres pueden utilizar su intuición y analizar el comportamiento de sus hijos (lloros, gritos, muecas...).

Límites de los medios

Los medios pueden pecar de impresición (escalas, intuición) o ser poco cualitativos (escalas).

¿Cómo calmar el dolor ?

Para controlar el dolor se pueden proponer analgésicos como cremas o pomadas anestésicas,
anti-inflamatorios no esteroideos (AINES), paracetamol (después de las vacunas) o la codeína.
También el acompañamiento psicológico puede ser importante a la hora de tranquilizar, explicar y animar al niño.

La relación padre/niño/médico

El estudio constató que había una diferencia de evaluación del dolor por parte del niño en comparación con aquella de los padres o del médico y una diferencia de evaluación entre los padres y el médico.

Recomendaciones

Se recomienda solucionar el desnivel ideológico padres/médico sobre la evaluación del dolor en el niño, trabajar con los padres y los médicos, promover la idea de que el dolor es « un fenómeno global» y superar las diferencias que hay entre sufrimiento físico y sufrimiento psicológico. Es importante informar de manera didáctica sobre el dolor, sobre los medios de evaluación y sobre los productos analgésicos. Hay que utilizar trucos para disminuir el dolor como reducir el tiempo de espera (limita los nervios y la ansiedad), hacer que el niño coja confianza, dialogar con él para que se distraiga, hacerlo jugar, pintar, etc., durante la consulta, dejar jugar al niño con algún material médico, ocultar los preparativos, los instrumentos, pedir la participación activa del acompañante,
darle palabras de ánimo, de empatía y, en ocasiones, la promesa de una pequeña recompensa también puede ayudar.

Cómo calmar el dolor de oídos en niños

Se puede emplear el calor local para aliviar el dolor de oído. En caso de ser necesario también se pueden administrar analgésicos de venta libre. Los más adecuados son el ibuprofeno o el paracetamol. Si con estas medidas no cede el dolor se debe consultar con un médico. Debido a que la aspirina se considera un factor de riesgo muy importante para el síndrome de Reye es mejor no utilizarla.

Dolor de oído en niños de cuatro años

Con frecuencia el dolor de oídos es el responsable de que los niños se despierten de noche, especialmente en los 5 primeros años de vida mientras los niños tienen más catarros. El dolor de oídos suele ser más intenso durante la noche, porque cuando nos tumbamos boca arriba y el oído queda más bajo que la garganta. En esa posición el moco del propio oído no sale y se acumula aumentando la presión.

Dolor de oído en niños: medicamentos

En algunos casos pueden ser necesarios. El médico puede recomendar analgésicos (medicamentos para el dolor) que se venden sin receta, como el acetaminofén o el ibuprofeno, o también gotas para los oídos, que ayudan con la fiebre y el dolor.

Dolor de oído en niños sin fiebre: remedios caseros

Hay niños que tienen dolor de oídos con frecuencia sin fiebre ni secreción saliendo por el oído. La causa mas frecuente suele ser una hipertrofia de vegetaciones o que el conducto por el que drena el moco del oído hacia la garganta (trompa de Eustaquio) no puede hacer bien su función porque esté obstruído o el moco suba con demasiada facilidad hacia el oído. Se pueden utilizar diversos tratamientos pero a veces lo único que resuelve de verdad el problema es quitar las vegetaciones o poner drenajes en los oídos. Un buen remedio casero para aliviar el dolor de oído se hace con sal de roca (en inglés rock salt) y un calcetín deportivo: introducir una taza de sal de roca al microondas durante dos minutos y echarla después en un calcetín deportivo y amarrarlo. Antes de colocarlo sobre el oído del niño se debe probar el calcetín sobre su muñeca para asegurarse de que no esté demasiado caliente. Después se acuesta al bebé sobre el calcetín del lado del oído que le duele. Mientras el bebé esté acostado sobre el calcetín siempre se le debe vigilar y no dejarlo sólo.
Otros remedios que pueden ayudar son aplicar un secador a una temperatura no muy elevada durante un máximo de 3 minutos cerca del oído (nunca directamente sobre el oído) para que el aire caliente entre en él ayudando a diluir el líquido acumulado en el interior o exprimir un ajo y aplicar una gota en el oído (el ajo tiene propiedades analgésicas y actúa como un antibiótico natural que puede contribuir a aliviar el dolor). También se pueden poner unas gotas calientes de aceite de oliva o de almendra en el oído ya que actúa como un lubricante aliviando el picor y la sequedad del mismo o colocar una bolsa de agua caliente envuelta en un paño sobre el oído. Otras alternativas pueden ser aplicar 3 gotas de leche materna en el oído, poner a cocer una cebolla pequeña o un poco de jengibre en agua, dejar enfriar, escurrir y poner en el oído 2 o 3 gotas de este líquido o siempre que el niño tenga una edad suficiente darle a mascar un chicle (puede aliviar la presión del oído ayudando a que se ventile permitiendo su drenaje).

Dolor de oído en bebés

El responsable siempre es una otitis, una de las enfermedades más frecuentes en la infancia, que consiste en una inflamación que puede afectar a diferentes partes del oído (otitis media y otitis externa). A menudo aparece a consecuencia de un resfriado.


Las otitis medias se manifiestan con frecuencia por la noche y suelen provocar fiebre. En muchos casos, el dolor de oídos aparece y desaparece, aparentemente sin ningún motivo preciso. Si no hay infección no aparecen síntomas específicos ni fiebre pero sí dolor.

En el caso de que se forme pus en el oído hablamos de otitis media serosa: el niño tiene mucho dolor, fiebre, está irritable, no quiere comer y puede sufrir, incluso, vómitos y diarrea. En caso de otitis media, casi siempre es necesario prescribir antibióticos. Para aliviar el dolor se puede aplicar sobre la oreja del bebé una bolsa de agua caliente envuelta en un paño, o bien un cojín que esté calentito (siempre comprobar antes de colocarlo la temperatura).

En caso de otitis externa el niño tiene picor, dolor y la sensación de tener el oído tapado. Si se toca o se tapa la oreja, el dolor aumenta. Este dolor está provocado por la hinchazón del canal auditivo externo, que está enrojecido, hinchado y duele. La causa más frecuente son los microorganismos presentes en el agua de las piscinas y el cloro que se echa para combatirlos.

Dolor de oído en niños por agua

La otitis externa, también denominada "otitis del nadador", es una infección del canal auditivo externo. La pueden causar varios tipos de bacterias u hongos. Esta infección es mas frecuente en los niños que pasan mucho tiempo en el agua. Este tipo de otitis suele provocar bastante dolor, pero es raro que cause fiebre. El dolor suele tardar un par de días en aparecer tras acudir a la piscina. En los niños que tienen tendencia a sufrir estas infecciones es mejor la playa que la piscina ya que estas otitis externas son muy raras con agua marina. El tratamiento suele consistir en gotas de antibióticos que se aplican directamente sobre el oído infectado. También suelen prescribirse analgésicos para calmar el dolor como el ibuprofeno o el acetaminofén. En caso de que aparezca fiebre el niño debe ser valorado por si la infección está progresando al interior del oído y fuese necesario añadir antibióticos por vía oral.

Fuentes

Cómo calmar el dolor del niño a su paso por sitios de cuidados ambulatorios, ministerio de empleo, de trabajo, y de la cohesión social, ministerio de la Solidaridad, de sanidad y de la familia, mayo de 2006.


Foto: © 123rf_46949459_ulkas.jpg

Crédit photo : Beatricekillam | Dreamstime.com

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Última actualización: 20 de septiembre de 2017 a las 13:40 por DRA. MARNET.
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