Actividad física y deporte: prevención de la obesidad

Octubre 2017

Deporte: prevención de la obesidad

Poner fin al sedentarismo y la promoción de una actividad regular de intensidad moderada forman parte de los ejes mayores del Programa Nacional de Nutrición Salud (PNNS) puesto en marcha por el Ministerio de Salud en el año 2001. Una actividad física permite prevenir el aumento de peso, principalmente en niños y adolescentes.




Los efectos beneficiosos de la actividad física en personas con exceso de peso y en la obesidad

La actividad física interviene, junto al régimen, en el control del sobrepeso y de la obesidad, con un aumento de la masa magra y una reducción de la adiposidad abdominal. Para las personas afectadas por un exceso de peso, una actividad física permite una pérdida de peso moderada, (especialmente si está asociada a un régimen) aunque hemos de tener en cuenta que los efectos de la actividad física unicamente sobre la pérdida de peso son modestos.
La actividad física ayuda en el mantenimiento del peso después de una pérdida inicial de peso: en este caso el impacto de la actividad física es importante. También ayuda a mejorar las comorbilidades de la obesidad y tiene beneficios psicológicos ya que favorece un mejor seguimiento de los consejos dietéticos.

Incremento de la intensidad y frecuencia del deporte

Una mayor duración e intensidad de la actividad física podría ser necesaria con el fin de prevenir el incremento de peso. En los adultos aumentar la duración de la actividad moderada de 45 a 60 min por día y/o de la intensidad es interesante siempre tras una revisión médica.

Prevención de la diabetes

La actividad física también tiene un papel determinante en la prevención de la diabetes de tipo 2 ya que reduce casi un 60% el riesgo de que aparezca diabetes en individuos que presentan una intolerancia a la glucosa. La actividad física es considerada como un objetivo prioritario en la lucha contra la pandemia de diabetes de tipo 2.

Relación entre actividad física y obesidad

La obesidad se define como la acumulación de grasa en los tejidos. Este fenómeno suele ir acompañado de un aumento del peso y una de sus principales causas es el estilo de vida actual (hábitos alimentarios, sedentarismo, etc.). Los diferentes estudios realizados sobre el ejercicio físico en relación con la obesidad muestran que los ejercicios mas apropiados para esta patología son los ejercicios aeróbicos, ejercicios repetitivos o de larga duración que requieren el trabajo de grandes grupos musculares. Hills y Parker (1988) demostraron con un programa de 16 semanas, que con 20 minutos de actividad aeróbica, con una frecuencia de 3-4 veces por semana, además de un asesoramiento nutricional, se redujeron los niveles de obesidad y el tejido adiposo en un 20% de los pacientes, niños y preadolescentes obesos, comparado con otro grupo que recibió unicamente asesoramiento nutricional.
El ejercicio físico tiene un efecto beneficioso sobre la composición corporal (ayuda a disminuir el índice de grasa corporal, el aeróbico mejora el consumo máximo de oxígeno mejorando la capacidad pulmonar y consigue una mayor capacidad para realizar esfuerzos. También mejora la función cardiovascular disminuyendo el riesgo de padecer enfermedades como la hipertensión arterial o el infarto de miocardio, reduciendo los niveles de colesterol LDL o colesterol malo, y aumentando los niveles de HDL o colesterol bueno, reduce los pliegues cutáneos reduciendo así la grasa corporal y puede mejorar o reducir la existencia de anormalidades asociadas a la obesidad, como la sensibilidad a la insulina, la intolerancia a la glucosa o el perfil de lípidos en sangre.

Como afecta la obesidad en la educación física

La actividad física unida a una alimentación equilibrada e hipocalórica es inseparable para controlar la obesidad. No se puede entender una adecuada prescripción de uno de ellos sin el otro. Es importante adoptar una serie de pautas para iniciar la actividad física cuando la persona tiene sobrepeso. De entrada se impone un cambio de chip: decidir iniciar un deporte para combatir la obesidad debe incluir no sólo el aumento de la actividad física sino también disminuir el sedentarismo (reducir las horas de ordenador, televisión y videojuegos). La actividad física debe convertirse en una rutina y se debe incluir como una actividad más de nuestro día a día, no como algo esporádico del fin de semana.
Hay que tener en cuenta un período de adaptación del ejercicio y buscar actividades que nos interesen y satisfagan.

Actividad física y obesidad infantil

En el caso de los niños y los adolescentes con obesidad es muy importante marcar objetivos y estudiar las posibilidades del niño, sus preferencias y las recomendaciones para su situación. Hay que explicarle los beneficios de la actividad física para su edad, incentivar la disciplina y tener en cuenta las sesiones, su intensidad y duración. En general es mejor hacer entrenamientos largos y de intensidad moderada. Debe ser él mismo el que escoja el deporte que mas le guste, si no le causa satisfacción o no ve evolución puede desmotivarse mas facilmente. El ejercicio tiene que combinarse con una adecuada alimentación: no es suficiente reordenar los hábitos de actividad, la decisión de llevar una vida sana afecta a varias parcelas y siempre que intervengamos en todas ellas los resultados serán mejores.
El deporte como tratamiento y prevención de enfermedades, especialmente las relacionadas con el sedentarismo, se basa en el aumento del gasto energético de la persona. El deporte consigue una reducción de la cantidad de grasa del cuerpo y no influye mucho directamente en el peso en sí mismo. Aunque esto a priori pueda parecer insuficiente es más que positivo, ya que el parámetro que interesa reducir para el estado de salud es la masa grasa, que está en relación con las enfermedades cardiovasculares que queremos prevenir.

Como afecta la obesidad en el deporte

No sirve cualquier ejercicio físico, cualquier intervención y de cualquier manera (el ejercicio debe estar adaptado a la situación y a la persona). El deporte no produce los efectos preventivos si no va asociado a un tratamiento nutricional. En el caso de los niños y adolescentes para combatir la obesidad hay que intervenir desde diferentes ámbitos: no puede haber contradicciones escuela-casa, casa-entrenador deportivo,...La obesidad es un grave problema para la salud: por ello, es importante su tratamiento desde la infancia y la adolescencia, ya que si no se actúa en estas etapas, los problemas en la edad adulta pueden ser mas graves.
Es misión de las familias y de los educadores inculcar en los niños unos hábitos de ejercicio físico que les permita mantener unas buenas condiciones saludables, evitando así enfermedades como la obesidad.



Foto: © 123rf_8386042_Nagy-Bagoly Arpad.jpg

Activité physique et sport: Prévention de l'obésité
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Physical activity and sport: Obesity prevention
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Última actualización: 22 de septiembre de 2017 a las 10:03 por DRA. MARNET.
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