Deporte, actividad física y enfermedades cardiovasculares

Diciembre 2017
La actividad física representa la mejor prevención de las enfermedades cardiovasculares y constituye un elemento importante en su tratamiento.




Actividad física y deporte: prevención y tratamiento de las enfermedades cardiovasculares

La actividad física se recomienda en el ámbito de las enfermedades cardiovasculares: permite prevenir su aparición y reducir sus efectos cuando éstos aparecen.

Beneficios de la actividad física en las enfermedades cardiovasculares (ECV)

La falta de actividad física, también denominada sedentarismo, es un factor de riesgo mayor para el desarrollo de enfermedades cardiovasculares. La actividad física disminuye la frecuencia y la mortalidad de las ECV en un 30%: existe una relación inversamente proporcional y se ha podido constatar que a mayor actividad física, menor incidencia de problemas cardiovasculares. Sin embargo, aunque esta actividad física es beneficiosa siempre, en ambos sexos y en todos los grupos de edad, debe practicarse de forma regular para que sea eficaz. La actividad física debe adaptarse a las características, apetencias y limitaciones de cada persona (tipo de ejercicio, duración, frecuencia e intensidad adecuados).
La actividad física regular mejora el funcionamiento del aparato cardiorespiratorio, reduce las posibilidades de aparición de la angina de pecho y del infarto de miocardio, ayuda a controlar el sobrepeso y la obesidad, disminuye la presión arterial (especialmente la presión diastólica), aumenta la fracción de colesterol HDL (el “bueno”) y disminuye la de LDL (“el malo”) y los triglicéridos, ayuda a controlar la diabetes, mejora aspectos psicológicos como la ansiedad y la depresión, la función de los músculos esqueléticos y la osteoporosis.

Actividad física para prevenir las enfermedades cardiovasculares

Para aumentar la actividad física en la vida cotidiana se recomienda no utilizar el ascensor, ir andando al trabajo o en bicicleta, aparcar el vehículo a distancia del lugar al que se va y pasear en los ratos de ocio. También se recomienda caminar rápido, correr, nadar, practicar la bicicleta, jugar al tenis, etc. La práctica de ejercicio físico debe ser diario o al menos 3-4 veces por semana.

Enfermedades que dificultan la práctica de actividad física

Una neumonía, unas anginas con pus, una tuberculosis activa o una hepatitis contraindican la práctica de actividad física. La diabetes no supone ningún problema para la actividad física, unicamente ciertos deportes que puedan implicar una repentina bajada de la glucemia pueden poner en peligro la vida de la persona (el submarinismo, motocross, paracaidismo, el boxeo o las artes marciales).
En el caso del asma los deportes desaconsejados son aquellos que requieren un esfuerzo intenso y prolongado en el tiempo, especialmente si se desarrollan en ambientes secos y/o fríos como la maratón, carreras de fondo, esquí… Pero con un buen control médico se puede practicar casi cualquier deporte.
En el caso de las enfermedades cardiovasculares están contraindicados aquellos deportes que impliquen un ejercicio físico violento e intenso, los deportes de resistencia y los que exijan sobreesfuerzos, ya que puedan causar una crisis cardiaca.

Deterioro de las células que tapizan la superficie interna de los vasos sanguíneos

Al principio de las enfermedades cardiovasculares existe un deterioro del endotelio que tapiza el interior de los vasos sanguíneos. Esta monocapa de células que tapiza la superficie interna de estos vasos sanguíneos produce substancias que actúan como vasodilatadores y vasoconstrictores (monóxido de nitrógeno : NO), juega un papel importante en los procesos inflamatorios, controla una parte del paso inter- y transcelular de los nutrientes y hormonas circulantes y participa en la coagulación sanguínea.

Las principales enfermedades relacionadas

Las principales enfermedades cardiovasculares relacionadas son la coronariopatía (obstrucción de las arterias que irrigan el corazón) pudiendo sobrevenir una angina de pecho o un infarto de miocardio, la insuficiencia cardíaca crónica y la arteriopatía obliterante de las extremidades inferiores

Una actividad física moderada

El INSERM indica, tras numerosos estudios, que una actividad física practicada de manera moderada (mínimo 30 minutos por sesión, 5 días/semana) permitiría aumentar el diámetro de las arterias. Ahora bien, con la edad éstas son las vías que se ven principalmente afectadas por la alteración de la función endotelial. Esta función puede mejorar, incluso, en pacientes afectados por patologías tales como la diabetes tipo 2, la hipercolesterolemia o la hipertensión. El INSERM señala, por ejemplo, « una reducción de la mortalidad del 25% al 35% en pacientes afectos de enfermedad coronaria ».

Foto: © 123rf_9239960_ljupco.jpg

Sport, activité physique et maladies cardio vasculaires
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Última actualización: 2 de noviembre de 2017 a las 11:54 por DRA. MARNET.
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