Qué contiene un cigarrillo (cigarro)

Diciembre 2017
Un cigarro o cigarrillo contiene tabaco, nicotina, alquitrán, arsénico y acetona, así como aditivos, agentes de sabor y textura.


Componentes químicos del cigarrillo o cigarro

Encender un cigarro es como poner en marcha una fábrica de productos químicos. Y es que encender un cigarrillo desencadena la formación de monóxido de carbono, benceno, amoniaco, óxido de nitrógeno, ácido cianhídrico y mercurio, además de metales como el plomo, el mercurio y el cromo. Además, al encender el cigarrillo, todos estos productos químicos se mezclan y forman un alquitrán pegajoso.



Tampoco se debe dejar consumir un cigarrillo en un cenicero porque el humo del cigarrillo libera más de 4.000 sustancias químicas y 40 de ellas son cancerígenas. De hecho, las sustancias liberadas en el humo son más peligrosas para la salud que las que se inhalan.

Qué sustancias tóxicas contiene un cigarro

Un cigarro contiene muchas sustancias tóxicas. Las más peligrosas para la salud son: el alquitrán, el monóxido de carbono, los formaldehídos, el mercurio, el arsénico y la acetona.

Qué efectos produce la nicotina en el organismo

El tabaco contiene nicotina pero la concentración de esta sustancia en el tabaco depende de la parte de la planta que se haya utilizado en la elaboración del cigarro. Se encuentra en forma de partículas en el humo del cigarro.

La nicotina no es cancerígena pero es una sustancia adictiva que engancha al fumador y lo expone a muchas otras sustancias tóxicas y cancerígenas.

En efecto, la nicotina estimula el sistema nervioso y crea tanta dependencia como la heroína y la cocaína. La nicotina alcanza el cerebro en tan solo ocho segundos produciendo placer y creando dependencia.

Aunque la nicotina actúa sobre el cerebro disminuyendo el estrés y el apetito, su consumo daña el sistema cardiovascular. Así, uno de los efectos negativos de la cocaína es el aumento de la frecuencia cardiaca.

Esta sustancia también reduce el diámetro de las arterias que irrigan las manos y los pies disminuyendo su temperatura.

El alquitrán

El alquitrán es el componente más nocivo y cancerígeno del cigarro. Contiene sustancias tales como los hidrocarburos, el benceno y los compuestos inorgánicos.


Se libera con la combustión del cigarro, por eso está presente en el humo del tabaco. También se pega en las paredes de la boca, de la faringe y de los bronquios del fumador con cada calada del cigarro.

Una persona que fuma un paquete de cigarros diario inhala 250 ml de alquitrán al cabo de un año, una cantidad equivalente a dos yogures.

El monóxido de carbono (CO)

El monóxido de carbono (CO) se adhiere a la hemoglobina de los glóbulos rojos y reduce la capacidad de estas células para transportar el oxígeno a los tejidos del organismo.


También favorece la aparición de hipoxia (falta de oxígeno en los tejidos del organismo) debido a una disminución de los glóbulos rojos en la sangre.

El monóxido de carbono es igual de dañino para la salud que los gases emitidos por los tubos de escape de los coches. De hecho, los fumadores que aspiran con intensidad el humo de sus cigarrillos fijan más el monóxido de carbono (CO) en la hemoglobina.

El cuerpo humano necesita entre cuatro y seis horas para eliminar el monóxido de carbono de la sangre.

Los aditivos

Los aditivos son las sustancias añadidas al cigarro. Trece tipos de aditivos están prohibidos en Estados Unidos. Entre ellos se encuentran los fosfatos con los que se fumigan las plantas del tabaco ya que cuando se degradan producen una sustancia radioactiva denominada polonio 210.


Una persona que fuma veinte cigarros al día recibe una radiación equivalente exponer a 100 radiografías a lo largo de un año. Además, algunos aditivos liberan componentes peligrosos durante la combustión.

Los irritantes

La acetona, los fenoles y el ácido cianhídrico son sustancias irritantes que provocan lesiones en las paredes de los bronquios y de la nariz, así como irritación en los ojos.


Junto con el monóxido de carbono, los aditivos producen tos, expectoración y pitos al respirar. El tabaquismo de larga duración puede desembocar en una bronquitis crónica o en una enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC).

El ácido cianhídrico es uno de los productos más tóxicos que contiene el humo del tabaco.

Los componentes del cigarro y sus efectos en el organismo

El arsénico puede provocar lesiones en la piel, problemas vasculares periféricos y otras patologías respiratorias, circulatorias y neurológicas.

El amoniaco es un gas tóxico por inhalación y puede llegar a quemar cuando se produce un contacto directo. También irrita los ojos y las vías respiratorias, además de provocar laringitis.

El cadmio es un metal pesado muy tóxico, particularmente para los pulmones y los riñones. Puede causar infertilidad. El organismo tarda 70 años en eliminarlo.

El tolueno puede afectar al sistema nervioso central. Provoca cansancio y pérdida de memoria, apetito, audición y visión.

Qué enfermedades causa el tabaquismo

El tabaco es altamente perjudicial para la salud. Además de las enfermedades del aparato respiratorio como la bronquitis aguda, el enfisema pulmonar o la enfermedad pulmonar obstructiva crónica o (EPOC), el tabaquismo es el responsable de numerosos tumores cancerígenos. En efecto, se sabe que el tabaquismo está directamente relacionado con el cáncer de pulmón, el cáncer de colon y recto, el cáncer de hígado, de estómago, de próstata y vejiga urinaria.

Fumar también incrementa el riesgo de cardiopatía isquémica coronaria, obstrucciones arteriales periféricas y problemas de impotencia debidos a una disfunción eréctil.

Qué contiene un puro (cigarro)

El puro es más nocivo para la salud que el cigarrillo ya que, a diferencia del cigarrillo, el puro no tiene filtro.

Un puro contiene entre 1 g y 20 g de nicotina. Además, la hoja de tabaco que envuelve al puro impide la evaporación de las sustancias producidas gracias a la combustión del cigarro.

El riesgo de cáncer de pulmón y de enfermedades cardiovasculares aumenta con cada cigarro fumado. De hecho, el riesgo de cáncer de pulmón se multiplica por tres porque los fumadores de cigarros inhalan muy profundamente el humo.

Los fumadores de cigarros tienen hasta cuatro veces más riesgo que los no fumadores de desarrollar cáncer de boca, de laringe y de faringe ya que el fumador de cigarros conserva el humo en la boca durante más tiempo.

El tabaco del puro es más rico en N-nitrosonornicotina (NNN), una sustancia muy cancerígena.

Los cigarrillos 'light'

Los expertos coinciden en que los cigarros ligeros o light son tan tóxicos como los cigarrillos e igual de peligrosos para la salud.

A diferencia de los cigarros comunes, el filtro de los cigarros light está compuesto por pequeños agujeros que permiten el paso del aire y del humo. Sin embargo, en la mayoría de los casos, los fumadores taponan estos orificios con los dedos y la boca anulando la principal ventaja de estos cigarros.

Además, para satisfacer la necesidad de nicotina, el fumador tiende a fumar cada vez más cigarrillos light y a inhalar más profundamente el humo. Al hacerlo, expone los alvéolos pulmonares y los pequeños bronquios a fuertes cantidades de componentes tóxicos aumentando el riesgo de desarrollar un tumor maligno de tipo adenocarcinoma.

El 'bidi'

El bidi es un cigarrillo artesanal muy fino de origen indio. El bidi contiene entre 0,2 a 0,3 g de hebras de tabaco envueltas en una hoja de eucalipto.

Este tipo de cigarros producen tres veces más de monóxido de carbono y nicotina y cinco veces más de alquitrán que un cigarrillo normal.

El bidi no tiene filtro y las hojas que envuelven el tabaco no son suficientemente porosas, de modo que el fumador inhala más a menudo y más profundamente para evitar que se apague.

Diversos estudios han revelado que las personas que fuman estos cigarros tienen más riesgo de desarrollar cáncer de pulmón, de boca, de esófago y de estómago que los no fumadores. También tienen tres veces más riesgo de infarto de miocardio y cuatro veces más riesgo de bronquitis crónica.

El tabaco para liar

El aumento de los precios del tabaco ha producido un aumento del consumo del tabaco de liar. El problema es que los consumidores ignoran los riesgos de este tipo de tabaco.

En efecto, el tabaco de liar es cuatro veces más nocivo que un cigarrillo. También es un producto muy tóxico que libera más componentes cancerígenos que el cigarrillo más tóxico.

El tabaco de liar no tiene filtro y contiene entre cuatro y seis veces más de nicotina y de alquitrán.

Foto: © skyfish - Shutterstock.com
Última actualización: 29 de abril de 2017 a las 22:36 por CaminoCCMSalud.
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