Dedos en garra o en martillo

Agosto 2017



El dedo en garra es una deformación de los dedos del pie que aparecen encogidos y no realizan bien su trabajo. Esto provoca un desequilibrio de todo el apoyo de la función del pie.
Cursa con dolores que se localizan en la base del dedo, del lado de la palma, y que se presentan en el momento de mover los dedos especialmente por la mañana. El bloqueo del dedo es debido a que los tendones flexores de los dedos están inflamados (la causa suele ser un nódulo que se forma de manera progresiva y que impide a los tendones deslizarse de forma correcta). En los dedos en garra que tienen un origen reumático, la rigidez articular aparece rápidamente.

Sus causas

Los dedos en garra son una deformidad provocada por una patología, congénita la mayoría de las veces, del sistema nervioso o tener un origen biomecánico, en cuyo caso son adquiridas y son las mas frecuentes. Las alteraciones biomecánicas o morfológicas del propio pie que suelen provocarlas son los pies cavos, el pie plano, el equino funcional, una longitud anormal de los metatarsianos o dedos o el uso de un calzado inadecuado.

Deformidades adquiridas

Sea cual sea su causa lo que se apreciará es que en bipedestación estática y durante la marcha en la fase de apoyo completo, es decir cuando toda la superficie del pie está en contacto con el suelo, los dedos intentan agarrarse al suelo para buscar la estabilidad del pie.

Las deformidades estáticas

Son aquellas causadas, por ejemplo, por un calzado inadecuado (un zapato inadecuado no deforma el pie pero si los dedos)

Las deformidades dinámicas

Existen tres tipos de patrones etiológicos: una es la llamada sustitución flexora que se debe a un gemelo débil, por lo que en el momento de propulsión, los flexores de los dedos trabajan con mas fuerza de lo normal, produciendo una posible deformidad en garra. Esto se puede traducir en una carrera ineficiente que provoque diversas patologías a nivel del pie.
Otra es la llamada sustitución extensora que se produce en pies equinos funcionales o estructurales, pie cavo, pies espásticos, músculo tibial anterior débil por neuropatía o traumatismo. La aparición de los dedos en garra suele estar asociada al pie cavo, debido a un desequilibrio de la musculatura flexora y extensora de los dedos del pie, aunque no es exclusivo de los pies cavos. El ballet es una disciplina que fuerza hasta el límite la capacidad de los pies y en la que pueden coincidir los mecanismos de sustitución y estabilización flexora.
La tercera causa es la estabilización flexora que se suele producir en pies muy pronados en la fase de apoyo, pies planos flexibles e inestabilidad de antepié y retropies varos compensados; otra causa puede ser una neuropatía periférica que afecte a la musculatura intrínseca (músculos interóseos). La estabilización flexora en la causa más frecuente de deformidad de los dedos en garra.

¿Qué aspecto adquieren los pies?

El signo mas característico es la aparición de helomas o callos, en la parte dorsal del dedo, debido al la presión-fricción contra el zapato. También pueden aparecer helomas en los pulpejos debido al intento forzado o desesperado que hace el pie por agarrarse al suelo, buscando estabilidad.
El síntoma más frecuente es que aparezca dolor en la parte dorsal del dedo en garra, debido a la fricción contra el zapato. Además, los pacientes refieren dolor en la cabeza del metatarsiano correspondiente porque el dedo levantado o encogido no hace su trabajo, no recibe la presión al apoyar el pie, y ésta recae sobre la cabeza de los metatarsianos, originando una metatarsalgia.

Diagnóstico

Con la exploración clínica se constata la deformidad. El dedo aparece encogido y con callosidades dorsales por el roce con el zapato, y en la planta del pie por el exceso de apoyo sobre los metatarsianos. En los casos extremos el dedo o la articulación metatarso-falángica puede subluxarse y se pueden originar ulceraciones por rozamiento que son muy limitantes.

Tratamiento

En un primer momento el desbridamiento del callo provocará una mejoría y confort. Pero este tratamiento no será definitivo ya que solo irá encaminado a tratar el heloma y no la deformidad del dedo que es la que ocasiona el heloma o callo.
El objetivo del tratamiento es quitar la presión y roce de los dedos contra el zapato. Dependiendo de la gravedad de la deformidad se puede proponer un tratamiento conservador (adaptar una férula, normalmente de silicona para evitar el roce contra el zapato de la callosidad) o la cirugía. Ésta está indicada cuando no existen contraindicaciones, si las deformidades son rígidas y la férula de silicona u otro tipo de ortesis no es capaz de aliviar o disminuir el dolor. En caso de que exista alguna deformidad o alguna complicación ósea el tratamiento siempre será quirúrgico. Se suele utilizar una cirugía mínimamente invasiva que se realiza a través de incisiones muy pequeñas de 2 milímetros y se guía con fluoroscopia o rayos-x. Esta técnica permite realizar la corrección de las articulaciones y de la deformidad.
Se realiza con anestesia local y es ambulatoria.
La recuperación es muy rápida, y desde el primer momento el paciente puede caminar, aunque ha de pasar un tiempo para usar todo tipo de calzado con normalidad.

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Publicado por DRA. MARNET. Última actualización: 19 de octubre de 2016 a las 17:48 por Carlos-vialfa.
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