Crisis de epilepsia - Síntomas

Julio 2017


Definición


La crisis de epilepsia, también denominada crisis convulsiva o convulsión, es la manifestación súbita de una fuerte descarga ejercida por ciertas neuronas del cerebro. Puede ser aislada o formar parte de la epilepsia que es una enfermedad crónica que se caracteriza por la repetición de crisis epilépticas. Las crisis convulsivas pueden presentarse de diferentes formas dependiendo de la zona de las neuronas afectadas y de la enfermedad responsable. Las crisis convulsivas pueden ser debidas a la compresión de una zona del cerebro como en el caso de un hematoma después de un traumatismo, un tumor en el cerebro, una hemorragia intracerebral, por el consumo de tóxicos como el alcohol, otras drogas o ciertos medicamentos. Cuando ocurre en ausencia de alguna de estas causas y aparecen crisis frecuentes en un niño o un adulto joven, se debe sospecha de la existencia de una enfermedad epiléptica. Hay que tener en cuenta que las convulsiones pueden aparecer en niños pequeños en caso de fiebre: se les llama crisis convulsivas hipertérmicas.

Síntomas


Las crisis de epilepsia se dividen en dos grupos: las crisis parciales o focales y las crisis generalizadas cuyas manifestaciones son diferentes. Las crisis generalizadas pueden traducirse con:
  • Movimientos generalizados de todo el cuerpo, involuntarios que se pueden presentar como sacudidas brutales, repetidas y breves (hablamos en este caso de crisis clónicas) o como contracturas musculares (hablamos en este caso de crisis tónicas). Es posible la combinación de estos dos tipos de síntomas que también pueden aparecer alternados;
  • Una pérdida súbita de la conciencia que puede ser concomitantes con los movimientos u ocurrir en ausencia de movimientos: en este caso hablamos de ausencia.


Las crisis parciales se caracterizan por signos motores o sensitivos localizados en una parte del cuerpo. Pueden acompañarse de alteraciones de la conciencia o transformarse en crisis generalizadas.

Diagnóstico


En general, el médico no asiste a la crisis y el paciente no suele recordarla; por lo tanto el interrogatorio de un testigo que la haya presenciado es esencial. En caso de sospecha de crisis de epilepsia se deben realizar pruebas complementarias. El electroencefalograma, también llamado EEG, medirá la actividad eléctrica del cerebro que puede ser anormal en caso de epilepsia. Sin embargo, a menudo el EEG es normal fuera de los ataques. También se realiza con frecuencia un TAC o una RMN cerebral y un análisis de sangre.

Tratamiento


En caso de comprobación de una crisis convulsiva, tres etapas son indispensables: proteger al paciente, llamar a emergencias y socorrer al paciente acostándolo y poniéndolo en posición lateral de seguridad con la cabeza sobrealzada con algo debajo y esperar a que llegue una persona especializada. En caso de que se trate de crisis epilépticas en un contexto de enfermedad epiléptica se recomienda un tratamiento con medicamentos antiepilépticos que se adaptará en función de la frecuencia de las crisis. Cuando un ataque epiléptico se repite sin recuperación de un estado neurológico normal entre las crisis, hablamos de un estado de mal epiléptico. En estos casos es necesario realizar un soporte con urgencia mediante medicamentos por vía intravenosa para detener la crisis.

Prevención


Para evitar las crisis de epilepsia en un paciente epiléptico, el tratamiento debe ser el correcto, se debe evitar la fatiga así como determinadas sustancias como el alcohol y los tóxicos. Algunos trabajos o actividades no deben ser practicados por pacientes con epilepsia: la conducción de vehículos puede estar prohibida.

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Publicado por DRA. MARNET. Última actualización: 7 de junio de 2013 a las 22:02 por Jeff.
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