Operan prenatalmente a fetos afectados de espina bífida mediante una nueva técnica endoscópica

DRA. MARNET - 9 de octubre de 2014 - 10:19

Operan prenatalmente a fetos afectados de espina bífida mediante una nueva técnica endoscópica

Jueves 9 octubre 2014.- El método consiste en intervenir a la madre a las 20 semanas de gestación por vía fetoscópica y sellar el defecto en la médula del feto con un parche llamado 'Patch and Glue'.

Cirujanos pediátricos y obstetras del Hospital Universitario Vall d'Hebron operan desde 3 tres años a los fetos diagnosticados de mielomeningocele o espina bífida, un desorden congénito que afecta al sistema nervioso central y que produce parálisis de las extremidades inferiores, con dificultad o incapacidad para andar así como incontinencia de esfínteres, por la lesión progresiva del tejido neural expuesto al líquido amniótico durante la gestación. El tratamiento estándar para estas intervenciones, de una elevada complejidad, es la cirugía fetal abierta, que requiere abrir el útero de la madre a mitad de la gestación, exponer la espalda del feto y corregir quirúrgicamente el defecto, y cerrar el útero.

Desde hace un año, un equipo multidisciplinario realiza estas intervenciones por vía fetoscópica, una técnica mínimamente invasiva (cirugía no abierta) que consiste en acceder al el útero de la madre por dos pequeños orificios (sin necesidad de abrirlo) para llegar a la zona lumbar del feto. Una vez liberada, la médula se protege con unos parches biocompatibles que sustituyen las capas que faltan. Después se cierra la zona del defecto con un bioadhesivo sellador que protege la médula espinal del contacto con el líquido amniótico. A medida que el feto va creciendo, la piel acaba sustituyendo el adhesivo y cubriendo el parche. Cuando el niño nace, el defecto, que ha sido protegido, puede estar cerrado y recubierto de piel. Esta técnica innovadora para sellar el defecto del feto fue ideada y desarrollada por el Grupo de Bioingeniería, Ortopedia y Cirugía Pediátrica del Vall d'Hebron Instituto de Investigación, tras años de experimentación de cirugía en modelos animales.

En 6 de los 9 casos en que se han aplicado estas dos técnicas --operar por fetoscopia al feto y proteger su médula espinal colocándole un parche especial que permitirá cerrar el defecto aprovechando las ventajas de la cicatrización fetal--, los bebés han nacido a término (reducción de la prematuridad), y se han reducido las complicaciones en la madre. Con esta intervención prenatal se evita el deterioro ulterior de los nervios y parece mejorar la malformación de Chiari II, la hidrocefalia, y, por tanto, el riesgo de deterioro mental.

Otros dos centros en el mundo practican esta clase de intervención, si bien el Hospital Vall d'Hebron es el único que lo viene haciendo mediante fetoscopia y parche especial sobre el defecto en la médula del feto, lo que permite operar a las pacientes en la semana 20 de la gestación. El próximo paso será validar estos resultados en otros pacientes y contrastarlos a través de un estudio prospectivo comparativo con los resultados conseguidos con la cirugía fetal abierta, juntamente con el Children's Hospital de Cincinnati, para estandarizar la técnica.

Segunda causa de discapacidad en la infancia

El mielomeningocele -más conocido como espina bífida- es una malformación congénita compleja que afecta al cierre de la columna vertebral, la médula espinal y todos sus nervios, que, al estar en contacto con el líquido amniótico durante el embarazo, sufren un deterioro añadido que empeora el nivel de parálisis. Aún hoy, supone la segunda causa de discapacidad física en la infancia y las secuelas más frecuentes son problemas para caminar, incapacidad para el control de los esfínteres, hidrocefalia y malformación de Chiari II. En España, esta malformación afecta a 1 de cada 1.000 nacidos vivos.

El tratamiento clásico del mielomeningocele es el cierre postnatal (al poco tiempo de nacer) del defecto, pero el problema es que el daño ya está hecho, porque los nervios han quedado deteriorados y ya no funcionan. Por ello, se hace un tratamiento prenatal (antes de nacer, cuando el feto está dentro del útero de la madre), previo diagnóstico por ecografía y resonancia magnética, consistente en cerrar el defecto tapando la médula para que no esté en contacto con el líquido amniótico y, asimismo, para evitar la fuga del líquido cefalorraquídeo, que empeora las malformaciones cerebrales.
Fuente: www.DiarioSalud.net