Sin alcohol y tabaco, el TCC no tiene futuro

DRA. MARNET - 22 de diciembre de 2014 - 09:52

Sin alcohol y tabaco, el TCC no tiene futuro

Lunes 22 diciembre 2014.- Poner coto al alcohol y al tabaco es casi sinónimo de erradicar el cáncer de cabeza y cuello, ya que ambos factores son los que mayor riesgo de desarrollo imprimen. Pero lejos de estigmatizar a los afectados, los especialistas implicados en su manejo insisten en que es posible conjugar la acción de distintos tratamientos que han conseguido abordajes conservadores y efectivos. La investigaciones moleculares han ofrecido dianas específicas y las clínicas han incorporado estos conocimientos al quehacer médico diario.
El tumor de cabeza y cuello (TCC) "es mediáticamente uno de los grandes olvidados del panorama oncológico, tal vez por el perfil de los enfermos, generalmente relacionado con personas que fuman y beben y que, por tanto, no gozan de popularidad social", según Juan Cruz Hernández, jefe de Oncología Médica del Hospital Clínico de Salamanca y presidente del Grupo Español de Tratamiento de Tumores de Cabeza y Cuello (TTCC), que reclara mayor sensibilización hacia un grupo de tumores que tienen prevención y tratamiento y que son como cualquier otro proceso oncológico.
En España, y en varones, se calcula que este tipo de tumor se sitúa entre la cuarta o quinta neoplasia. En mujeres, sin embargo, las cifras disminuyen hasta los puestos décimo y undécimo. Es el responsable de unas 4.000 muertes anuales y, teniendo en cuenta la cifras actuales, se calcula que para el año 2015 habrá unos 12.000 nuevos casos al año. Como algunas formas están disminuyendo su incidencia pero otras aumentan, la frecuencia se mantiene estable. Pero una de las noticias más alentadoras para este cáncer es que sus cifras de afectación se reducirían notablemente si se eliminaran los factores que influyen en su desarrollo. Es, por tanto, uno de los tumores con mejor prevención, ya que fumar y consumir alcohol son los principales responsables.
Actualmente, la cronificación de este proceso no es posible por el escaso arsenal terapéutico; por ello se precisan más ensayos farmacológicos

Suma peligrosa

El tabaco y el alcohol pueden, por sí mismos, contribuir a la aparición de este tumor, pero los especialistas consideran que la asociación de ambos hábitos es el cóctel perfecto para sus primeros pasos. "El tabaco es el gran responsable, pero el alcohol es un potenciador. Pongamos como ejemplo una persona que fuma dos paquetes de cigarrillos al día y consume 60 gramos diarios de etanol (lo que equivale a unas tres o cuatro cervezas por la mañana y dos o tres vinos por la noches), Esta combinación multiplica casi por cien el riesgo de desarrollo de cáncer de cabeza y cuello".
Los especialistas coinciden en que si se eliminasen los principales factores de riesgo este tumor sería raro o poco frecuente, a excepción de algunos casos, los menos, con diferente etiología. De hecho, es difícil encontrar a mujeres españolas, por ejemplo, mayores de 70 años con cánceres de estas características por su costumbre de no fumar.
En los últimos años, el paulatino descenso del hábito tabáquico y del consumo de alcohol ha reducido, como ya ha puesto de manifiesto Cruz, algunas de las formas de este cáncer. Sin embargo, también se ha observado un ligero incremento de los tipos tumorales ligados a infecciones por virus, concretamente por el papilomavirus o virus del papiloma humano (VPH).
"Ciertos tipos de cáncer de cabeza y cuello, como el de orofaringe, ligados a determinadas costumbres sexuales, aumentan en países desarrollados". Aparecen en personas, hombres y mujeres en la misma proporción, más jóvenes, y suelen ser más quimiosensibles. Similar comportamiento se reproduce en el cáncer de rinofaringe, sin excesiva relación con el consumo de lacohol y tabaco, y en el que se ha establecido una asociación con el virus del Epstein Barr.
Precisamente, la posibilidad de inmunización con la nueva vacuna del VPH, indicada actualmente para prevenir el cáncer de cérvix, es una de las áreas de debate e investigación internacional. En este ámbito, Ricardo Hitt, del Servicio de Oncología Médica del Hospital 12 de Octubre, de Madrid, y miembro del grupo español TTCC, ha señalado a DM que uno de los grandes proyectos internacionales será puesto en marcha por el Grupo Oncológico Cooperativo del Este (RTOG) y el ECOG (Grupo de Tratamiento Radioterapéutico Oncológico).

Conocer la biología

Sabiendo la elevada incidencia del VPH en pacientes con tumores de orofaringe y cavidad oral, aquellos enfermos, no fumadoeres y no bebedores, con VPH positivo, serán randomizados, después de un tratamiento local, a recibir vacunación profiláctica para VPH o no. El objetivo es reducir segundos tumores y recaídas locorregionales. "Se trata del primer gran estudio en el cual la misma vacuna empleada en carcinoma de cérvix podría demostrar su utilidad en una determinada población de pacientes con tumores de cabeza y cuello", ha matizado Hitt.
Ambos expertos insisten en que, al igual que la mayoría de los procesos cancerosos, el cáncer de cabeza y cuello se ha beneficiado de la aportación de las especialidades que intervienen en su manejo. El tratamiento multidisciplinar ha conseguido que en estas lesiones las distintas intervenciones, antaño muy mutilantes, hayan conseguido preservar el órgano y la funcionalidad. La cirugía, según Hitt, sigue teniendo su lugar principal, por ejemplo "en estadios precoces, en avanzados cuando no es posible ser conservador, en tratamientos de rescate tras el fracaso de la radioterapia y en el caso del cuello, donde su eficacia es superior a radioterapia". Las innovaciones producidas en los últimos años, tanto en estrategias de quimioterapia como de radioterapia, han dado sus frutos, sin olvidar los importantes hallazgos en el comportamiento biológico de estos tumores, lo que ha favorecido a la supervivencia y a la aplicación de tratamientos médicos más selectivos.

Diana concreta

Cruz ha indicado que el cáncer de cabeza y cuello tiene, de momento, una diana molecular concreta, el receptor del factor de crecimiento epidérmico (EGFR), que suele responder al anticuerpo monoclonal (AM) cetuximab, en combinación con otras estrategias, "sobre todo los epidérmicos, que son la gran mayoría". Hitt ha apuntado además que el desarrollo de este fármaco dirigido ha variado el pronóstico de la enfermedad. "Hasta la fecha, los nuevos fármacos disponibles se resumen en uno: el cetuximab". Este AM ha demostrado un cambio e la historia natural de la enfermedad, tanto localmente avanzada como en recurrente, y en supervivencia. A su juicio, actualmente, en especial con el empleo de terapia molecular, hay entre el 10 y el 20 por ciento de largos supervivientes en la población de pacientes con enfermedad recurrente. "Pueden inclusive llegar a vivir más de dos años. Cronificar esta enfermedad, como sucede en otros tumores, es aún poco probable porque en los últimos 30 años sólo ha aparecido cetuximab, lo que reduce las opciones. Quizás el mejor manejo de soporte, la menor morbilidad y una mayor formación permitan mejorar la calidad de vida de los afectados".

Afectación

En España, el cáncer de cabeza y cuello representa la cuarta o quinta neoplasia en los varones. En mujeres, la incidencia es más baja, oscilando entre el décimo y undécimo puesto tumoral. Se calcula que en 2015 habrá 12.000 nuevos casos en España de esta enfermedad que causa al año cerca de 4.000 muertes.

Evolución

La frecuencia de este cáncer se mantiene estable en conjunto porque disminuyen algunas formas, las relacionadas con el tabaco, pero aumentan otras, como el de orofaringe por la presencia del virus del papiloma humano (VPH).

Factores de riesgo

El tabaco y el alcohol son las dos grandes causas de la existencia de este cáncer. Por sí mismo, el tabaco es responsable de su desarrollo, pero el consumo de alcohol actúa como un multiplicador. La suma de ambos factores de riesgo parece que multiplica casi por 100 el riesgo de que una persona desarrolle un cáncer de estas características.

Prevención

Una de las más claras y efectivas. Si no se fumase o bebiese mucho alcohol, es posible que este cáncer fuera casi anecdótico, a excepción de ciertas formas relacionadas con virus o deficiencias vitamínicas.

Afinar las terapias

La radioterapia, en combinación con la quimioterapia, permite mejorar la supervivencia a los cinco años, que en los precoces se sitúa entre el 80 y el 90 por ciento.

Biología tumoral

El anticuerpo monoclonal cetuximab se desarrolla a partir del conocimiento de su acción sobre EGFR. Actualmente se estudian otros anticuerpos y agentes que engrosen el arsenal terapéutico.

Radioterapia: dosis adecuada y zona exacta

La anatomía de los tumores de cabeza y cuello es complicada. Ahora se tiende al tratamiento conservador, que gracias a los avances que se han producido en la radioterapia se ha mejorado considerablemente la tasa de supervivencia. "Al principio sólo administrábamos radioterapia, pero hemos visto que la quimio potencia la acción de la radioterapia y se consiguen mejores resultados", explica a Diario Médico Laura Cerezo, jefa de Servicio de Oncología Radioterápica del Hospital de La Princesa, de Madrid.
Una de las mejoras conseguidas en el tratamiento es que se puede precisar con mayor exactitud la localización del tumor para irradiar sólo la zona afectada. "Hay que tener en cuenta que existen muchas estructuras sanas alrededor que son radiosensibles, por lo que debemos protegerlas en la medida de lo posible".
Por eso, es necesario delimitar los volúmenes de radiación. Así, lo primero que se hace es un escáner del paciente en la misma posición en la que se administrará el tratamiento. "Con esos datos podemos trabajar en el ordenador. Para nosotros, el ratón es como el bisturí para el cirujano: nos permite delimitar el volumen que queremos irradiar y en los mismos cortes de la TC delimitamos los órganos críticos, que en el caso de cabeza y cuello son múltiples".
  • Conservación

Poder preservar las glándulas salivares es importante, puesto que entre el 60 y el 70 por ciento de los pacientes que llegan a revisión de lo que más se quejan es de la sequedad de la boca.
Para proteger los órganos circundantes, Cerezo precisa que cuentan con la radioterapia de intensidad modulada, que se administra con multiláminas en el acelerador lineal. "El acelerador en lugar de tratar campos rectangulares lo que hace es extraer multiláminas y campos más irregulares en diferentes segmentos a distinta intensidad. Con eso se consigue salvar las parótidas y llegar a la dosis normal que necesita el tumor".
Cerezo recuerda que los tumores precoces se suelen tratan con radioterapia estándar. "En los T2 y T3 con ganglios positivos es conveniente emplear radioterapia de intensidad modulada para conseguir mayor beneficio".
  • Terapia combinada

La quimoterapia hay que administrarla de forma concomitante a la radioterapia en tratamiento conservador. "Las pautas terapéuticas incluyen cisplatino o cetuximab, un anti-EGFR, pero no estudiamos el marcador, puesto que todos los tumores responden a este anticuerpo monoclonal. Cada vez se emplea más cetuximab porque se tolera mejor".
En los casos en los que se administra cisplantino se dan tres ciclos durante la radioterapia, tratamiento que dura unas siete semanas. Si por el contrario se indica cetuximab, se pauta de forma semanal. "Tras la quimioterapia hacemos una revisión a los tres meses: los tumores primarios suelen responder muy bien, y en las adenopatías si son grandes a veces hace falta aplicarles un vaciamiento cervical, pero sólo si hay persistencia".
En los tumores precoces, T1, T2, se consigue una supervivencia de entre el 80 y el 90 por ciento a los cinco años, en los localmente avanzados las cifras se sitúan en entre el 60 y el 70 por ciento, y en los irresecables mucho menos, el 30 ó el 40 por ciento.
Fuente: www.DiarioSalud.net