A cada tipo de arruga, una solución diferente

DRA. MARNET - 6 de febrero de 2015 - 10:08

A cada tipo de arruga, una solución diferente

Viernes 6 febrero 2015.- Toxina botulínica para el entrecejo, ácido hialurónico para labios y nariz y cirugía para suavizar los pómulos y el mentón. Estas son las soluciones contra los signos faciales del envejecimiento que proponen los expertos.
Los nuevos materiales de relleno han revolucionado el tratamiento de las arrugas faciales, y también de los problemas médico-quirúrgicos que originan surcos o depresiones en la cara.

El 'bótox', la estrella

La toxina botulínica es el "producto estrella" dentro de estos nuevos materiales. Se comenzó a emplear hace dos décadas para solucionar problemas oculares y neurológicos, pero en la actualidad el 50-60 por ciento de la utilidad del bótox va a solucionar arrugas faciales. E el tratamiento de las arrugas, el bótox estaría claramente indicado en el tercio superior (entrecejo y frente), mientras que para la parte inferior de la cara se opta por materiales de relleno más innovadores.


La toxina botulínica actúa bloqueando los receptores musculares. Al eliminar la contractura de los músculos, desaparecen las arrugas. Su efecto dura entre cuatro y seis meses, pero la reinyección se puede hacer cuantas veces se quiera.

No obstante, el abuso del bótox no está exento de consecuencias, ya que va paralizando la placa del músculo, lo que a la larga produce una atrofia muscular. En estos casos se reduce la dosis de toxina botulínica para conseguir el mismo efecto.

La revolución

Otros productos para la reducción temporal de las arrugas son los materiales de relleno. El último en llegar, el ácido hialurónico, es el que más ha revolucionado el panorama. Se trata de un material reabsorbible y biodegradable que, a diferencia del colágeno, apenas tiene alergenicidad. Al ser reabsorbible no existe el riesgo de que sus partículas se diseminen por el organismo, produzcan reacciones graves por cuerpos extraños y haya que resecar tejido para eliminarlos, como ocurre con la silicona líquida, hoy en día casi en desuso, salvo en locales de dudosa acreditación.

La duración del efecto del ácido hialurónico varía en función del tamaño de sus moléculas y éste se decide valorando la profundidad de las arrugas que se pretenden tratar. Las moléculas más densas que tratan las zonas más profundas tienen una duración de 9 a 12 meses.

Sin embargo, la mejor solución de otros signos faciales del envejecimiento, como problemas estructurales del mentón o hundimiento de los pómulos, pasa por mover el hueso quirúrgicamente. Desde hace un año el láser por radiofrecuencia busca su espacio en este mercado. Los resultados a corto plazo son alentadores.

El láser produce una quemadura controlada a un determinado nivel de profundidad. Esta especie de peeling fomenta la regeneración de todas las células cutáneas y aumenta la producción de colágeno.

Otros elixires modernos de la eterna juventud son la mesoterapia o inyección de vitaminas, la blefaroplastia (cirugía de los párpados) y el lifting. Los mejores resultados con este último se consiguen cuando se realiza alrededor de los 45 años.

Cuidado con el 'bótox'

El CDC de Atlanta ha investigado a fondo cuatro casos de botulismo en personas que se habían inyectado toxina botulínica con fines estéticos. Los análisis demuestran que en todos los casos se emplearon preparados no aprobados y muy concentrados que aumentaron en 40 veces la dosis máxima para humanos. "La toxina botulínica A que se les inyectó sólo está aprobada para su uso en laboratorio", ha explicado Daniel Chertow, coordinador de la investigación que se publica en el último número de The Journal of the American Medical Association. Los pacientes recibieron dosis 2.857 veces mayores a la que se considera letal para humanos.

El botulismo puede ser mortal, por lo que los investigadores advierten a médicos y pacientes de los riesgos que entraña el uso ilegal de productos con toxina botulínica no aprobados por las autoridades sanitarias.

Fuente: www.DiarioSalud.net