Secreción y permeabilidad del intestino cambian por el estrés

DRA. MARNET - 11 de mayo de 2015 - 09:54

Secreción y permeabilidad del intestino cambian por el estrés

Lunes 11 mayo 2015.- Un trabajo del Instituto de Investigación del Valle de Hebrón, que publica Gastroenterology, ha trazado la línea entre los patrones normales de la respuesta intestinal y su alteración frente al estrés. Cuando estos mecanismos se alteran, se asocian al síndrome del intestino irritable.
Un estudio ha desvelado diferentes patrones de respuesta intestinal en mujeres con mucho estrés psicológico basal y en las que tienen poco. Los patrones alterados (secreción de agua y electrolitos y permeabilidad) estarían asociados al desarrollo del síndrome del intestino irritable, más frecuente en mujeres que en hombres.

Esta es la principal conclusión de un estudio que publica el último número de Gastroenterology y que ha realizado el grupo de Javier Santos, adjunto del Servicio de Digestivo del Hospital Universitario del Valle de Hebrón y jefe de grupo de la línea de investigación de neurogastroenterología del Instituto de Investigación del Valle de Hebrón, de Barcelona. La primera firmante del trabajo es Carmen Alonso.



El objetivo del estudio ha sido trabar una correlación entre los datos epidemiológicos del síndrome de colon irritable y los mecanismos que conducen a él.

Con ese fin se ha estudiado a 30 mujeres voluntarias sanas que se dividieron en dos grupos. En uno de ellos las participantes no sufrían estrés psicológico basal y en el otro sí, lo que se dirimió con dos pruebas: la escala de Holmes-Rahe y la de Cohen, que midieron los niveles de estrés del último año y del último mes de estas pacientes.

Metodología singular

Junto a estos test, los investigadores aplicaron una tecnología, ideada por ellos mismos, para comparar la respuesta sistémica de las participantes mediante análisis de sangre, orina y saliva, es decir, de los fluidos periféricos, con la respuesta local del intestino.

El procedimiento aplicado por los investigadores ha consistido en introducir una sonda a través de la boca hasta la parte proximal del yeyuno. Esta sonda va provista de dos balones que se inflan -por debajo del umbral del dolor-, con el fin de aislar un segmento de 20 centímetros del yeyuno, que se va limpiando y perfundiendo con una solución de forma controlada. Además, la sonda dispone de unos orificios, a través de los cuales, se recogen, gracias a la gravedad, los fluidos que se van generando en el segmento del yeyuno aislado para estudiar las reacciones locales y analizar las muestras que se van tomando. Todo este procedimiento, de unas tres horas de duración, se realiza con control fluoroscópico.

Asimismo, durante un periodo basal se somete a las participantes a un estrés agudo con el test clásico de invasión de la mano con agua fría, a 4 grados, de manera intermitente, durante 4 minutos. La intermitencia al acercar y retirar la mano genera dolor físico intenso, pero soportable, y cierto estrés.

Mientras se someten a este proceso, también se realiza una monitorización cardiaca y respiratoria de las voluntarias sanas sometidas a él, así como un test psicológico para evaluar la respuesta al estrés inducido, ya que cada persona lo percibe de modo distinto y "la percepción psicológica influye mucho en la respuesta del intestino", ha recordado Santos.

Percepción del estrés

En este caso, "la percepción del estrés al que sometemos a estas personas es alta cuando su estrés basal es alto, en comparación al que tienen aquéllas con poco estrés. Se sabe que el estrés basal condiciona la percepción y que ésta es mayor en dichos casos", ha declarado el investigador.

Tras aplicar su particular metodología, los investigadores han descrito un patrón de normalidad al producir un insulto (estrés) y provocar un respuesta del intestino, que se concreta en la secreción de agua para arrastrar a la superficie los compuestos tóxicos y, al mismo tiempo, en cierta elevación de la permeabilidad de la barrera intestinal (ésta permanece estable) para que el intestino sea poco permeable a los tóxicos (ver información anexa).

Resultados e implicaciones futuras

El estudio del grupo de Javier Santos en Gastroenterology ha revelado que las personas con estrés elevado presentan el fenómeno invertido a los patrones normales de respuesta del intestino, es decir, la cantidad de secreción de agua y electrolitos es en torno a un 50 por ciento menos en comparación con las personas que no tienen estrés, mientras que la permeabilidad de la barrera del intestino se eleva en torno a un 50 por ciento. La alteración de la barrera por el estrés se asocia con una mayor vulnerabilidad a las infecciones bacterianas, que entran en profundidad, y este proceso de disfunción intestinal se perpetúa. Así "se establece un enlace muy lógico y razonable" entre estrés y síndrome del inestino irritable, ha informado Santos. En esta ocasión, los mecanismos que lo explican se han comprobado en mujeres. Santos y sus colaboradores tienen la impresión de que los mecanismos intestinales de los hombres, en respuesta al estímulo del estrés, son diferentes, gracias a otro estudio que han hecho en varones, inédito, pero que se publicará en breve.

Las voluntarias sanas fueron sometidas a un procedimiento en el que se les introdujo una sonda, se les aisló un segmento de yeyuno y se analizó su respuesta.

Las mujeres con más estrés psicológico basal presentaron un 50% menos de secreción de agua y un 50% más de permeabilidad frente a las que no tenían estrés.
Fuente: www.DiarioSalud.net