Alergia a los animales

Junio 2018
Más de 10 millones de perros y gatos, pájaros en jaula, conejos, hámsters, jerbos, conejillos de Indias, chinchillas y ratas (muy de moda actualmente) están presentes en cerca de la mitad de los hogares. Por desgracia, estos pequeños animales que queremos tanto, para la mayoría de nosotros, son muy alergénicos, especialmente para las personas sensibles.




Alergia a animales: tratamiento con antihistamínicos

Existen varios tipos de tratamientos que pueden utilizarse en caso de alergia a los animales. Entre ellos destaca el Singulair, que contiene montelukast sódico que sirve para tratar el asma y la prednisona, un esteroide. Otros medicamentos de venta libre que funcionan para este tipo de alergias son los antihistamínicos como el clorhidrato de difenhidramina (Benadryl) y las nuevas fórmulas que ya están disponibles sin receta médica como clorhidrato de cetirizina (Zyrtec) y loratadina (Claritin). Algunos de los medicamentos para tratar la alergia se encuentran en el mercado combinados con descongestionantes para aliviar aún más algunos de los síntomas.

Alergia a animales: síntomas

Los alérgenos de los animales pueden localizarse en las secreciones de sus glándulas sebáceas y salivares y en sus excrementos. Las manifestaciones de la alergia aparecerán como consecuencia de la inhalación o el contacto con la caspa, el pelo, la orina, la saliva o el suero de los animales. Pueden provocar picores en la piel, habones (urticaria), conjuntivitis, rinitis, asma o hinchazón en la zona de contacto de la piel o en los párpados. Cuando se tiene alergia a la saliva de uno de estos animales pueden aparecer síntomas cuando alguien es lamido por el animal o cuando se toca al animal después de que se haya estado lamiendo. Contrariamente a los que mucha gente piensa el pelo de los animales no es el principal causante de la alergia a los animales sino que son las partículas de caspa las que contienen los alérgenos formados en las secreciones de las glándulas sebáceas y salivares. En algunos casos graves el alérgeno contenido en la saliva puede penetrar en el torrente circulatorio y desencadenar una reacción alérgica generalizada o shock que puede incluso poner en riesgo la vida del paciente.

Síntomas de alergia a los conejos

A menudo esta alergia no está producida por el pelo en sí, sino por las proteínas presentes en la saliva del conejo que son depositadas en el pelo cuando se acicalan. Pueden aparecer los típicos síntomas de la alergia como las urticarias o dermatitis, la rinitis, el asma, ... y se debe poner en evidencia con unas pruebas de alergia. En caso de alergia al conejo lo mejor siempre es sacar al animal del domicilio aunque también puede ayudar evitar al máximo el contacto con el animal, evitar que se mueva por toda la vivienda, mantener unas medidas de higiene correctas y utilizar purificadores de aire y/o productos para reducir el grado de alergia que producen los animales. Éstos se comercializan en forma de sprays o champús y tienen como objetivo neutralizar las proteínas que producen las alergias. Deben usarse de forma frecuente y resultan bastante efectivos.



¿La alergia la provoca unicamente el pelo del animal?

La alergia a los animales no se produce sólo por el pelo, ya sea éste largo o corto, sino por su orina, saliva y las secreciones de sus glándulas sebáceas. Cuando se lamen, depositan sus alergenos en el pelo, acarreando reacciones alérgicas en aquellos que les tocan o se les acercan. Sus alergenos se acumulan sobre la alfombra, moqueta, estantes o ropa que pisan. También se pueden encontrar alergenos de animales varios meses o incluso un año o dos después de que hayan abandonado el domicilio.

POLÉMICA : Varios estudios recientes parecen demostrar que no es necesario evitar tener un animal en casa para evitar la aparición de manifestaciones alérgicas a este animal, incluso si existe un historial familiar alérgico o si la persona es alérgica a otros alérgenos. Los médicos alergólogos emitirán su opinión en función de cada paciente. La decisión de tener un animal depende de numerosos factores, como por ejemplo la intensidad de manifestaciones alérgicas observadas en presencia del animal deseado y de otros animales. Antes de tener un animal en casa, hable con su médico o alergólogo, sobre todo si existe un historial familiar alérgico o si padece otras alergias.

Alergia a perros y gatos

El gato

Los alérgenos del gato son una de las causas más importantes de las alergias respiratorias. Los síntomas causados son esencialmente el asma o la rinitis. Las personas sensibles a los gatos podría sufrir la aparición de asma. Deshacerse del gato es el medio de prevención más seguro pero debe reflexionarse sobre esto, ya que su impacto psicológico puede ser importante, sobre todo para los niños. Una persona alérgica a un animal, a un gato por ejemplo, podrá padecer manifestaciones alérgicas sin tener ningún contacto con el animal, sino simplemente al acercarse a una persona que tiene pelo de gato en su ropa. La alergia a los gatos no depende ni de su raza, ni de su color, ni de su tamaño ni de la longitud de su pelo (esto es válido para todos los animales).
La aparición de manifestaciones alérgicas puede observarse varios meses, incluso años, después del primer contacto con el gato. Las personas que presentan manifestaciones alérgicas repentinamente cuando llevan viviendo varios años con sus gatos difícilmente aceptan que es él el responsable.

La alergia cruzada con el gato

La alergia cruzada con el gato concierne al perro, al caballo, al felino y al cerdo.

Consejos para disminuir la cantidad de alérgenos al gato

Algunos consejos pueden ayudar a disminuir la cantidad de alergenos sensibilizantes aunque separarse del animal supone la mejor solución incluso si es difícil de aceptar esta opción. Otros consejos que se pueden proponer es lavar al gato una vez por semana (aunque es difícil de llevar a cabo), pasarle regularmente al animal, de 2 a 4 veces por semana, una toalla húmeda, limpiar su canasta regularmente, prohibirle el acceso a la habitación (incluso en ausencia de la persona que sufre la alergia), aislar su canasta en un armario, en una esquina o en el balcón, aspirar frecuentemente el colchón y las almohadas, pasar la aspiradora frecuentemente (no olvide que encontramos los alérgenos del gato en el polvo de casa) y lavar regularmente la ropa de toda la familia y, sobre todo, de la persona alérgica al gato.

El perro

Su saliva es menos alergénica que la de los gatos.

Alergia a los perros en niños

No se sabe con exactitud las causas por las que la alergia a los animales ha aumentado mucho en las últimas décadas. Puede que esté relacionado con la forma de vida actual en los países desarrollados, en los que cada vez se tienen más mascotas en los hogares y se permanece más tiempo dentro de las viviendas. Ademas se ventilan menos y con frecuencia se colocan moquetas, alfombras y objetos que actúan como reservorios de estos alérgenos y provocan alergia en los niños. En muchos casos también encontramos factores hereditarios que pueden contribuir a la predisposición a padecer alergia a animales. Cuando hay antecedentes de personas con alergia en la familia, sobre todo en ambos progenitores, el riesgo de desarrollar alergia en los niños es muy alto. Los niños que padecen asma mejoran cuando se trasladan a ambientes con baja carga alergénica como sanatorios de gran altitud, o, si son alérgicos a un animal, cuando se desprenden de él. Esto indicaría una clara asociación entre los síntomas alérgicos y la exposición de los niños a los animales.

Los roedores

Cada vez más personas, sobre todo niños, desarrollan alergias a los roedores que crían (hámsters, conejillo de Indias, ratas, erizos y ratas). El poder alergénico de estos roedores es muy alto y puede provocar a veces manifestaciones severas. La orina de estos animales, una vez seca, infecta el aire con proteínas alergénicas que pueden ser inhaladas y provocar manifestaciones alérgicas. La alergia a la chinchilla, pequeño roedor de la India cada vez más criado, debe ser sistemáticamente investigado en el caso de que sean los niños quienes lo posean. Entre un 3 y un 20% del personal de laboratorio es alérgico a estos animales con los que trabajan diariamente. También se han descrito alergias a las plumas de las aves y a las escamas de reptiles.

El caballo y el poney

El alérgeno del caballo es el responsable de algunas manifestaciones graves, como crisis de asma. Una persona alérgica puede desarrollar manifestaciones sin estar en contacto directo con el caballo. A veces sólo es necesario pasar cerca de un establo para sentir molestias. El simple contacto con un jinete puede provocar una crisis. Paralelamente, el caso de la alergia a los poneys se multiplica sobre todo por la multiplicación de los cursos de hípica.

Los animales de laboratorio

Miles de personas trabajan en contacto con animales de laboratorio. La ventilación ineficaz de los lugares de trabajo favorece la dispersión de sus alergenos y se corre el riesgo de sensibilizar a aquellos que los manipulan diariamente. La orina de los machos parece contener menos proteínas alergénicas que las de las hembras. Si le afecta esta alergia, intente trabajar prioritariamente con éstas, si es posible.

Los pájaros

Las plumas de los pájaros son escasamente alergénicas, pero albergan numerosos alergenos, sobre todo ácaros. Los excrementos de los pájaros se transforman en polvo cuando se secan y provocan manifestaciones alérgicas si se inhalan.


Foto: © 123RF_28243665_Александр Ермолаев.jpg

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Última actualización: 29 de marzo de 2018 a las 11:58 por DRA. MARNET.
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