Cómo interactúan los alimentos y los medicamentos

Cómo interactúan los alimentos y los medicamentos

-
La interacción medicamentos-alimentos es poco conocida y divulgada. Esto surge porque generalmente se cree que, al ser los alimentos productos que se ingieren cotidianamente, no parece probable que influyan en los efectos de los medicamentos, pero...
-

Determinados medicamentos deben tomarse sólo con agua, otros nunca deben mezclarse con leche o derivados lácteos, algunos tienen que ingerirse junto con la comida y hasta es preferible tomar otros en ayunas o con el estómago vacío. Conviene seguir escrupulosamente las indicaciones del prospecto, ya que se puede alterar e incluso anular al eficacia del medicamento según con qué alimentos o bebidas se acompañe.

La mejor garantía de que no se va a ver reducido el efecto del fármaco es tomarlo acompañado de un vaso de agua. No obstante, existen alimentos, como el zumo de naranja, que potencian la acción de algunos fármacos. En estos casos, sería más recomendable tomarlos con zumo que con agua.

También hay que citar el efecto que tiene la ingestión simultánea de alimentos y medicamentos, al modificar su absorción y, en consecuencia, su acción. Destaca en este sentido la leche y sus derivados, que disminuyen la absorción de ciertos antibióticos (tetraciclinas), lo que es una muestra de que tomar leche para evitar la irritación gastrointestinal debida a algunos medicamentos, no siempre es adecuado.

En otros casos hay alimentos que incrementan la absorción de medicamentos hasta niveles que pueden ser perjudiciales, si bien esto último es menos frecuente.

Además de los grandes grupos de interacciones medicamentos-alimentos, también debe tenerse en cuenta que hay medicamentos que afectan a la regulación del apetito y al sentido del gusto, lo cual condiciona el régimen de alimentación del paciente. Asimismo, mezclar medicamentos con bebidas (en general, no alcohólicas) para facilitar o hacer más agradable su ingestión puede afectar, por lo menos parcialmente, su estabilidad y, en consecuencia, su acción.
En definitiva, con respecto a estas influencias y, por tanto, interacciones entre alimentos y medicamentos, hay que seguir las indicaciones de los facultativos, así como las informaciones solventes que se encuentran en los prospectos, teniendo presente, como ya se ha expuesto, que los alimentos (en correctas condiciones de preparación y consumo) no siempre son «inertes» con respecto a los medicamentos.

Medicamentos, ¿con o sin leche?

La leche y sus derivados (yogur, cuajada, queso, helados de leche) afectan al aprovechamiento de ciertos medicamentos. Es el caso de determinados antibióticos, que nunca se deben tomar conjuntamente con leche o lácteos o de forma simultánea con suplementos de sales de calcio. Este mineral altera la absorción y reduce la eficacia de, por ejemplo, las tetraciclinas, antibióticos de amplio espectro que actúan principalmente frente a infecciones bacterianas. Dichos medicamentos también forman complejos con otros minerales como el hierro y el magnesio, además del calcio, e interfieren con el efecto del antibiótico, haciéndolo menos eficaz. Por esta razón, tampoco es aconsejable tomar este tipo de medicamentos junto con suplementos dietéticos de hierro, con suplementos de vitaminas y minerales que lleven estos nutrientes o con laxantes que contengan magnesio. Para que resulte efectivo se aconseja tomar los alimentos que contengan estos nutrientes al menos dos horas antes o dos horas después a la toma del antibiótico.

No es aconsejable tomar antibióticos con suplementos dietéticos de calcio

También se ha constatado que el calcio, tomado en suplementos o como parte de los alimentos ricos en dicho mineral, inhibe la absorción del hierro si ambos se ingieren conjuntamente. Es por este motivo que, en caso de anemia, se recomienda ingerir el suplemento de hierro en ayunas y no durante el desayuno si se toma leche o derivados.

Con zumo de naranja

El zumo de naranja es un alimento rico en vitamina C, nutriente que aumenta la absorción del hierro de los complementos médicos para el tratamiento de la anemia, como el sulfato ferroso. El objetivo es tomar conjuntamente el hierro con alimentos ricos en vitamina C, que bien puede ser zumo de naranja en ayunas, kiwi, mandarinas o agua con zumo de limón. De esta manera se garantiza que las reservas de hierro del organismo se repongan más rápidamente.