Un psicólogo forense intenta explicar los motivos de un padre para asesinar a sus doshijos pequeños

Un psicólogo forense intenta explicar los motivos de un padre para asesinar a sus doshijos pequeños
(Redacción).-La noticia saltó de los medios como si de un terremoto se tratara. La identificación de los restos de los niños Ruth y José en un informe científico a partir de las muestras recogidas en la finca de las Quemadillas, en Córdoba, ha sacudido a la opinión pública. De sostenerse el resultado de la investigación forense, se confirmaría que José Bretón habría matado y quemado, presuntamente a sus dos hijos.
A la espera de la decisión de un juez, la mayoría intenta comprender qué se le puede pasar por la cabeza a un padre para acabar con la vida de sus retoños. Según el psicólogo forense Emilio de la Cruz, a quien EFE ha consultado sobre este tema, "la respuesta no es sencilla."

"Es un suceso muy excepcional, difícil de catalogar; si no existe ningún trastorno mental en el asesino, tiene que rozar seguramente los rasgos de una psicopatía", asegura el psicólogo forense de Psicoley, explicando cuál es el proceso que puede desembocar en un delito de este tipo: "Cuando esto sucede, el agresor pasa por una situación de desestructuración absoluta; para él ya no hay límites ni sentimiento de culpa porque no tiene una ley que ordene su vida, como sí ocurre con los demás".

En caso de confirmarse la autoría, el caso de José Bretón estaría lleno de rarezas. Según sus informes psiquiátricos, tiene un coeficiente intelectual de 121, bastante más elevado que la media, situada entre el 80 y el 90. Además, según las conclusiones obtenidas, el padre de Ruth y José "no tiene ningún tipo de trastorno mental", sino que "cuenta con una mente plenamente clara".
Este perfil, según De la Cruz, dista bastante del típico caso de un hombre que mata a un hijo o a su mujer: "suele ocurrir por un impulso repentino, un momento en el que se rompe el equilibrio psicológico; el asesino termina normalmente por arrepentirse, se entrega o incluso se suicida", explica, poniendo de manifiesto las diferencias: "en este caso, estaríamos hablando de un hombre que calcula y se inventa una historia, que vuelve loca a la Policía, que goza cometiendo un delito por el dolor ajeno que causa", sentencia, aludiendo a la posibilidad de que, en caso de ser culpable, podría haber cometido el delito para vengarse de su mujer, Ruth Ortiz.
Además de su carácter manipulador, otro de los rasgos que se le han imputado durante estos meses a José Bretón es la falta de afecto por sus hijos. En este sentido, De la Cruz cree que este aspecto no tiene por qué influir en el asesinato, en contra de lo que muchos pueden pensar. "Su afán por conseguir algo, puede acabar siendo más fuerte que el amor por sus hijos, sin que ello signifique que nunca haya sentido nada por ellos", asevera.

¿Cómo se gesta un asesino?
Según De la Cruz, es difícil establecer dónde comienza a originarse un caso de este tipo: "se habla siempre de falta de cariño y amor durante la infancia, de abusos, de algún trauma... No tiene por qué ser así, son tópicos que no se tienen por qué cumplir; de hecho, un asesino de este tipo se parece a nosotros mucho más de lo creemos, no se le puede ver como un bicho de feria", aclara el psicólogo, que nunca ha vivido en primera persona un suceso de este tipo, pero sí está acostumbrado a tratar con abusos a menores.
En este sentido, De la Cruz aclara cómo, a pesar de que a veces el agresor pasa previamente por una etapa de maltrato físico, psicológico o sexual sobre la víctima, no siempre tiene por qué vivirlo así: "Pueden saltarse los pasos y matar directamente, o puede que hayan tenido una actitud violenta con ellos sin haberles pegado; en otras ocasiones, el agresor vive muchos años incubando una patología sin manifestarla y la proyecta de repente; no hay un proceso único", sentencia.