Médicos Solidarios: Dra. Carolina Rivas

Médicos Solidarios: Dra. Carolina Rivas
Martes 2 abril 2013.- La doctora Carolina Rivas, es médico especialista en obstetricia y ginecología y cooperante en diferentes países del mundo afirma que "la formación es imprescindible porque para trabajar en proyectos de desarrollo no basta con tener voluntad o ganas, hay que querer ayudar pero también hay que saber bien cómo hacerlo", en una entrevista que recoge el boletín de la Fundación Red de Colegios Médicos Solidarios de la OMC.

En la entrevista la doctora Rivas aborda su experiencia como médico cooperante, describe el panorama actual de las políticas gubernamentales sanitarias en países como Vietnam, habla sobre los retos a los que se ha enfrentado y destaca la importancia de la formación como elemento clave para desarrollar una buena labor en terreno

En su experiencia como médico cooperante destaca su trabajo durante 2012 en investigación en salud sexual y reproductiva para el desarrollo de políticas gubernamentales con el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) en Hanoi, Vietnam. En 2011 viajó a Chad de manos de la organización Misión y Desarrollo para Goundi para dar asistencia médico-quirúrgica en la Maternidad del Hospital Le Bon Samaritain de N'djamena. Tiene experiencia docente en este mismo hospital dando formación a estudiantes de medicina así como con enfermeras en Calcuta, India, de la mano de la organización Indian Institute of Mother and Children.

Además, Carolina Rivas en la actualidad cursa el Doctorado en obstetricia y ginecología por la Universidad Autónoma de Madrid y posee un Master universitario en microbiología y enfermedades infecciosas por la Universidad San Jorge de Zaragoza y Master oficial en desarrollo y cooperación internacional en el instituto de Estudios sobre Desarrollo y Cooperación Internacional HEGOA de la Universidad del País Vasco.

A continuación se ofrece la entrevista íntegra


¿De dónde nace ese interés por la cooperación para el desarrollo? ¿Cuáles han sido los primeros pasos?

Mi interés por los temas de desarrollo y cooperación nació hace bastante tiempo, antes de terminar mis estudios de medicina. Me atrevería incluso a decir que ese interés o pasión ha sido el verdadero motor que ha acabado convirtiéndome en ginecóloga, y que ha mantenido mis ganas de continuar aprendiendo para intentar mejorar cada día como profesional y como persona.

¿Cuál fue su primer contacto con la cooperación? ¿Dónde se informó antes de viajar?

Antes de entrar en el mundo de la cooperación internacional yo ya venía de una trayectoria de muchos años realizando voluntariado social, como el que realizaba en oncología infantil a través de la organización andaluza ANDEX. Pero la primera vez que tuve la oportunidad de viajar a un país en desarrollo con un proyecto de cooperación fue durante el "año sabático" del que disfruté al terminar la universidad y antes de hacer el MIR (año en el que realmente aprendí más que en muchos cursos y congresos). En esta ocasión, a través de la Asociación Juvenil de Estudiantes de Medicina de Sevilla (AJIEMS), conocí a un pediatra que tenía una organización situada a las afueras de Calcuta (India) y que me invitó a colaborar con ellos durante unos meses.

Por aquel entonces yo no tenía muchos conocimientos sobre cooperación al desarrollo y tan solo hice una visita al centro de sanidad exterior y vacunación internacional de Sevilla, donde me informaron sobre los riesgos de aquella región y las medidas preventivas que debía tomar. En cualquier caso aún recuerdo aquella experiencia como una de las mejores de mi vida y como un punto de inflexión en mi carrera y en mi vida personal, y no dudaría en recomendársela a cualquier médico o futuro médico.

No sólo ha participado en programas de asistencia médico-quirúrgica en terreno sino que está formándose en cooperación para el desarrollo a través de un programa master. ¿Cambia la perspectiva del médico, a la hora de ejercer su labor en terreno, con esta formación en cooperación?, ¿la considera necesaria?

El máster en Desarrollo y Cooperación Internacional del Instituto Hegoa definitivamente ha cambiado mi visión sobre el desarrollo y la cooperación, además de dotarme de herramientas de las que yo carecía.

He de destacar que gracias al máster tuve la oportunidad de convivir durante un curso con un grupo de personas procedentes de diferentes rincones del mundo y de muchas categorías profesionales (tan solo éramos dos sanitarias en el grupo), así como de participar en debates sobre temas tan diferentes como política y relaciones internacionales, economía, derechos humanos, género y feminización de la pobreza, sociología en la globalización o sistemas de cooperación.

Y sí, considero que una formación de este tipo es muy enriquecedora para profesionales, tanto médicos como de otro tipo, que se dediquen a la cooperación, ya que da una visión crítica sobre la misma y nos ayuda a valorar los proyectos con los que queremos colaborar, teniendo en cuenta factores fundamentales como la sostenibilidad, la inclusión del género o si tiene en cuenta las necesidades reales de la comunidad. Y aunque este tipo de formación puede ser excesiva para médicos que realizan colaboraciones puntuales, por ejemplo en campañas quirúrgicas, siempre es aconsejable tener algún tipo de formación para saber a qué nos enfrentamos y con quién o en qué vamos a colaborar.

Según el informe de Objetivos de Desarrollo 2011, a pesar de los enormes avances registrados en porcentaje de partos atendidos por personal de la salud, la cobertura sigue siendo baja en África Subsahariana y en Asia Meridional, donde se producen la mayor parte de las muertes maternas. Según la misma fuente, la gran mayoría de las muertes maternas son evitables. La mayor cantidad de ellas se deben a hemorragias obstétricas, casi todas ocurridas durante el parto o inmediatamente después de él; las demás causas son eclampsia, sepsis y complicaciones por abortos hechos en condiciones inseguras; como causas indirectas cabe citar la malaria y el VIH. Aparecen otros fenómenos como la fístula obstétrica. ¿A qué patologías, casos clínicos, se enfrenta un profesional médico en un país como Chad o Vietnam?

Mis experiencias en Chad y Vietnam han sido muy diferentes, ya que mis tareas también lo eran, pasando de la asistencia sanitaria a la investigación y las políticas de salud pública.

En Chad, por ejemplo, teníamos que enfrentarnos efectivamente a todas esas patologías y a muchas otras a las que no estamos muy acostumbrados los profesionales médicos en España: las terribles consecuencias de los abortos inseguros (tema que personalmente me indigna y sobre el que desarrollé mi tesina), una alta incidencia de pre-eclampsia y eclampsia, obstrucciones de parto en adolescentes, esterilidad debida a la alta tasa de ITS (en un entorno en el que la maternidad es esencial para el estatus social de la mujer), malaria y otras enfermedades parasitarias, estadios muy avanzados de cáncer, etc. Además se producen situaciones llamativas como tener que pedir consentimiento al marido para practicar una cesárea urgente y no poder hacer mucho cuando éste se opone, o tener que buscar un familiar compatible para poder realizar una transfusión de sangre.

Y todo esto asociado a una gran falta de medios técnicos y farmacológicos, lo que hace que tengas que agudizar el ingenio a la hora de buscar soluciones con los medios disponibles.

Libros como la Guía Clínica y Terapéutica de MSF u otros sobre medicina en lugares remotos son una herramienta muy útil a la hora de encontrar alternativas como las dosis de fármacos para vías de administración diferentes a las habituales.

A grandes rasgos, ¿Cual es el panorama actual de las políticas gubernamentales vietnamitas en cuestión de salud sexual y reproductiva?, ¿Cuáles son los retos desde el Fondo de población de Naciones Unidas en este sentido?.

Mi labor en el FPNU (oficialmente UNFPA) de Vietnam ha sido muy específica, colaborando con el Ministerio de Salud en la investigación de políticas viables para el país con respecto a temas como la prevención y el control del cáncer de cuello uterino o la regulación de la profesión de matrona. Pero el departamento de salud sexual y reproductiva de esta organización internacional, junto con el gobierno de Vietnam, se enfrentan en la actualidad a múltiples retos como la alta mortalidad materna entre los grupos étnicos minoritarios que habitan en zonas montañosas y remotas (reto que ha desarrollado una interesante iniciativa de formación y certificación de matronas pertenecientes a dichas minorías étnicas), la salud reproductiva y la planificación familiar de los y las adolescentes o el aumento del ratio de sexos (niños/niñas) al nacer debido a los abortos selectivos de fetos femeninos, entre otros muchos.

Chad y Vietnam, dos realidades aparentemente muy diversas pero que seguramente tengan elementos comunes que repercuten directamente en las políticas de salud nacionales. ¿Qué puntos en común ha encontrado, a partir de su experiencia entre estas realidades aparentemente tan diversas?

A pesar de no conocer ninguna de estas dos realidades en profundidad, he de decir que sí he encontrado muchas diferencias entre estos países. Aunque ambos países sufren una falta de medios económicos disponibles para políticas sanitarias, éstas están mucho más desarrolladas en Vietnam, país emergente de renta media que está avanzando mucho en los últimos años y que tiene una red sanitaria bastante extensa. Por el contrario, en Chad estas políticas son prácticamente inexistentes y la escasa asistencia que hay viene principalmente de la mano de organizaciones sin ánimo de lucro.

A pesar de estas enormes diferencias, una similitud podría ser que en ambos ámbitos (aunque cada uno a su manera) la mujer continúa en un estado de inferioridad frente al hombre en muchas esferas de la vida, con limitado poder respecto a su propia salud reproductiva y con situaciones como la poligamia en Chad o la obligación social de las mujeres de abandonar su hogar al casarse y pasar a formar parte de la familia del marido en Vietnam.

En Chad además de dar asistencia médico-quirúrgica en la sección de maternidad del Hospital Le Bon Samaritan, tuvo la oportunidad de impartir clases prácticas a estudiantes de medicina. ¿Qué diferencias encontró entre su formación y la que tuvo usted aquí en España?, en su opinión, ¿A qué dificultades se enfrenta un profesional médico en el contexto chadiano, en este caso? ¿Ve algún paralelismo con el profesional médico en Vietnam?

Las diferencias entre la formación en Chad y en España son innumerables. En el hospital Le Bon Samaritain de N'djamena se encuentra la única facultad de medicina del país, donde los estudiantes están becados gracias a la organización "Misión y Desarrollo para Goundi" del cirujano catalán Mario Ubach y su mujer, la enfermera Isabel Vila. En Chad no hay suficientes especialistas médicos ni doctores para impartir las clases teóricas, así que la mayoría son llevados desde Europa, y los cooperantes que acuden durante algunos meses son los que se encargan de dar la formación práctica a los estudiantes. Además, tanto los estudiantes de medicina como los profesionales médicos en Chad tienen que enfrentarse a la falta de medios, a bajos salarios y a las creencias tradicionales y culturales que llegan a suponer una barrera para la correcta atención de los pacientes.

En Vietnam, sin embargo, la formación médica está mucho más institucionalizada y desarrollada, con diferentes universidades y programas de especialización médica, aunque problemas como la barrera socio-cultural o los bajos salarios que empujan a los médicos a la medicina privada o a emigrar podrían ser similitudes entre ambos países.

Desde hace tiempo se habla de un éxodo de médicos y enfermeros de los países emergentes hacia occidente. Hasta el punto de que en la 63ª Asamblea Mundial de la Salud, se presentó un código de prácticas mundial de la Organización Mundial de la Salud sobre contratación internacional de personal sanitario. Ante esta situación de inequidad en la distribución y en las condiciones de trabajo de los profesionales médicos en el mundo, cabe preguntar ¿Qué le han enseñado los profesionales médicos chadianos y vietnamitas a usted?, ¿Cuáles considera sus mayores fortalezas?

Este es un tema muy delicado ya que la mayoría de las personas que colaboramos en proyectos de desarrollo lo hacemos porque creemos en la justicia social y la solidaridad pero luego a veces caemos en la trampa de criticar el "egoísmo" de profesionales provenientes de países en desarrollo que emigran en busca de mejoras laborales en vez de quedarse en su país para intentar levantarlo. Por eso, al hablar de este tema, primero deberíamos imaginarnos en la situación de un profesional que sabe que al emigrar puede recibir un salario 5 veces mayor y con ello sacar a su familia de la pobreza, y luego preguntarnos qué haríamos nosotros en su lugar, si seríamos o no tan solidarios si estuviéramos en condiciones más desfavorecidas.

Por mi parte, puedo decir que los profesionales médicos que he conocido en entornos como el de Chad me han enseñado sobre todo su fortaleza y ganas de luchar a pesar de las dificultades, pero también me han enseñado a establecer prioridades y no cegarnos en conseguirlo todo a toda costa aun cuando no es posible, enseñanzas bastante difíciles viniendo de la ginecología de "madre sana, niño sano", donde un resultado diferente a ese es un verdadero fracaso.

¿Qué recomendaciones básicas daría a un médico que desee iniciarse en cooperación y voluntariado? ¿Cuáles son las claves para desarrollar un trabajo eficaz en terreno?

La primera recomendación sería que se formen bien. La formación es imprescindible ya que para trabajar en proyectos de desarrollo no basta con tener voluntad o ganas, hay que querer ayudar pero también hay que saber bien cómo hacerlo, basándonos en un principio de solidaridad y no de caridad. Además, hay que informarse correctamente sobre el contexto del lugar al que vamos y sobre la organización y su trabajo, para estar seguros de si queremos aportar nuestro granito allí o no. Cooperar por cooperar no sirve de mucho.

También les diría que para desarrollar un buen trabajo es necesario aprender a quitarse la mochila sociocultural que cada uno de nosotros hemos ido llenando durante nuestra vida, y que no olviden de que se trata de "co-operar", es decir, de estar dispuestos a enseñar pero también a ser receptivos, tener los ojos bien abiertos y a aprender de los demás.

Por último no me gustaría dejar de decirles que la solidaridad no solo se puede ejercer en el extranjero, y que hay muchas formas de concienciar y luchar por la justicia social en nuestro entorno y en nuestro ámbito sanitario. La solidaridad es algo que debemos practicar a diario.

La Fundación estableció desde sus inicios un registro nacional de médicos cooperantes y voluntarios a través del cual estamos detectando la realidad de nuestros profesionales y sus necesidades. Además he generado una plataforma de trabajo, consulta e intercambio de información entre profesionales médicos y organizaciones de desarrollo. ¿Cuál sería su petición al Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos y su fundación?, ¿Qué aspectos considera que se deben potenciar para garantizar el mejor desempeño del profesional médico en terreno y consecuentemente la mejora de la prestación a las comunidades de los distintos países?

Estoy personalmente muy agradecida por esta iniciativa que puede acercarnos a profesionales médicos entre nosotros y con las organizaciones de desarrollo, así como por facilitarnos información sobre formación específica en desarrollo y acción humanitaria e incluso sobre ofertas de empleo.

Por otro lado me parecería de interés que la fundación dispusiera de alguna plataforma, tipo foro, donde se pudiera intensificar este contacto y donde los profesionales podamos pedir consejo, compartir materiales que puedan resultar útiles o conocer nuestro trabajo. También sería interesante que la fundación se convirtiera en un punto de referencia para aquellos médicos o estudiantes que buscan su primera salida al terreno como voluntarios no remunerados y que se encuentran con múltiples trabas que a veces hacen que esa salida nunca llegue a producirse.

Fuente: www.DiarioSalud.net