Desinformación y caos en torno a la tuberculosis en España

Desinformación y caos en torno a la tuberculosis en España
Viernes 31 mayo 2013.-Una de las enfermedades que se ha visto claramente perjudicada por el decreto sanitario que excluye a los inmigrantes 'sin papeles' de la sanidad es la tuberculosis. El miedo a acudir a urgencias por temor a que el hospital emita una factura junto con la no dispensación de medicamentos gratuitos en las farmacias sin una tarjeta sanitaria, está haciendo que las infecciones no se detecten y que, por tanto, pueda aumentar el número de contagios entre la población.
Los datos oficiales dicen que cada año en nuestro país 5.000 personas desarrollan tuberculosis activa. Sin embargo, los médicos estiman que la cifra real está en más del doble. Esta tasa sitúa a España en el noveno puesto dentro de la Unión Europea con más enfermos de este tipo. En la 'Europa occidental' sólo nos supera Portugal, el resto son países del este, como Albania, Rumanía... De todos los casos detectados, en torno al 30%-40% se dan en inmigrantes, según explicaron ayer en rueda de prensa representantes de la nueva Red contra la Tuberculosis y por la Solidaridad, que nace con el objetivo de sensibilizar, formar e informar, en diferentes ámbitos, sobre esta enfermedad.
Porque, como reconoció ayer Pilar de Lucas, presidenta de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR), en la sede del Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos, "en estos momentos hay muchos problemas sanitarios y médicos. Si no se detectan los casos de tuberculosis, no van a tratarse, va a haber secuelas y mortalidad, algo que no es admisible hoy en día".
La situación cambia en función del lugar de residencia. "Como no hay un responsable nacional para coordinar las acciones preventivas y de salud pública, hay comunidades que están haciendo cosas y otras no", afirma José Caminero, experto de la Unión Internacional contra la Tuberculosis y las Enfermedades Respiratorias y neumólogo del Hospital Doctor Negrín de Las Palmas. A pesar de su ubicación, este médico no se muerde la lengua al situar a Canarias como una de las comunidades en la que las medidas contra la tuberculosis son más escasas. En la lista negra, junto a Canarias están, según este especialista, Andalucía, Extremadura, Castilla-La Mancha y Castilla y León. En el grupo de las más avanzadas estarían Madrid, Cataluña y Galicia.

Facturas en urgencias


Sin embargo, no todo es blanco o negro. En Galicia aunque existe un programa específico para que estos pacientes sean atendidos, "la información es muy confusa y el personal sanitario no se aclara. El sistema de salud gallego ha dado un curso 'on line' informativo, pero son instrucciones que se quedan en los centros de salud y no llegan a las urgencias, que es donde realmente acuden los inmigrantes. Además, allí se les hace por rutina a todo el que no lleva tarjeta un compromiso de pago con el coste de la atención recibida", explica Ana Mateo, coordinadora de Médicos del Mundo en Galicia.
En Madrid la situación es similar. La Consejería de Sanidad aprobó unas instrucciones en agosto de 2012 por las que se garantizaba la asistencia y el tratamiento gratuito para las enfermedades de declaración obligatoria cuyo proceso sea inferior a un año, entre las que se encuentra la tuberculosis pero no la infección por VIH. "Al llegar el paciente a las urgencias hospitalarias, y si hay sospecha de tuberculosis, los médicos deben de diagnosticarla y darle la medicación en el mismo hospital", explica María García-Inés, coordinadora de Programas de Salud de Cruz Roja Española, entidad que tiene un convenio con la comunidad por el que controlan el tratamiento de personas que tengan mala adherencia y a las que facilitan de forma gratuita esa medicación.
Pero la información sobre la normativa madrileña parece no estar llegando de forma adecuada a los médicos. "El real decreto sólo menciona tres grupos que pueden ser atendidos: las embarazadas, los niños y las urgencias. Todo lo demás ha sido un compromiso no escrito por parte de la Administración para que las personas con infecciones tengan acceso al tratamiento. El decreto, en algunos sitios, se aplica de forma arbitraria", afirma Federico Pulido, de la Unidad de infección VIH del Hospital 12 de Octubre de Madrid.
Este especialista señala que hace unos días le llegaba a su consulta una paciente que estaba tratando de su infección por VIH y a la que se le diagnosticó una tuberculosis. "Le hice una receta y en la farmacia [de la calle] no le dieron la medicación [gratuitamente] por no tener tarjeta sanitaria. Cada gerencia hospitalaria interpreta a su manera el mensaje que se ha transmitido de forma no escrita por el decreto".
Sin embargo, en la mayoría de las ocasiones la principal barrera está en la detección. "El problema es el diagnóstico, si no estás dentro del sistema, si tu médico de cabecera no te deriva, si no llegas a él, es difícil que te vea un especialista para que te pida una prueba diagnóstica. Es muy complicado avanzar en esta línea", afirma Paco Garrido, coordinador de Médicos del Mundo en Baleares.
En cambio, cuando se detecta la enfermedad, muchos pacientes consiguen un tratamiento gracias, sobre todo, al papeleo y esfuerzo del médico. "Yo no le dejo marchar de mi consulta. Le digo que espere y hablo con el director del hospital para, tras rellenar una serie de papeles, conseguir la medicación. Es la única manera", afirma Caminero.
Por su parte, Javier García Pérez, especialista en tuberculosis del Hospital La Princesa de Madrid intenta encontrar "los pequeños huecos que deja la ley" para seguir atendiendo a todos los casos que llegan a su centro. Y eso, además de muchas horas de dedicación personal, exige recorrer cada día un complicado laberinto de trámites burocráticos. Él lleva un tiempo pidiéndoles a todos sus pacientes que sí tienen acceso a la medicación que le lleven a su consulta las pastillas sobrantes una vez hayan acabado el tratamiento. Con este "pequeño botiquín" casi de emergencia y la colaboración de organismos como Cruz Roja, de momento "están haciendo frente a la situación", aunque con muchos quebraderos de cabeza, según informa Cristina G. Lucio.

El coste del tratamiento


Aunque la medicación contra la tuberculosis es mucho más barata que los antirretrovirales que se dan en el VIH, su coste para una persona con bajos ingresos no es nada desdeñable. "En España el tratamiento mensual, formado por varios fármacos, cuesta entre 55 o 60 euros. Si lo compras con receta, baja a unos 30 euros, precio que hay que multiplicar por seis, que son los meses que debe tomar la medicación. Pero si el paciente tiene una tuberculosis resistente este coste es de 400 euros, porque los fármacos cambian. Lo que supone al final de la terapia un gasto de unos 5.000 euros ya que, en estos casos, la medicación se da durante un año", afirma Caminero.
El miedo a ser 'fichado' en el hospital, a tener una factura pendiente con la Administración o la falta de recursos para costearse un tratamiento así puede hacer que la tuberculosis se dispare en nuestro país. Hay que tener en cuenta que un enfermo puede contagiar a otras 20 personas en los primeros meses si no se trata. "Si hay retraso diagnóstico, el paciente puede contagiar a las personas de su entorno, por lo que es importante el acceso de todo el mundo al sistema sanitario. En Cataluña, si una persona tiene síntomas es vista en urgencias, siempre que lleve empadronada tres o más meses, y allí se le daría el tratamiento gratis si tiene la enfermedad. Además, el médico debe hacer un censo de los contactos de más de seis horas para citarlos y realizarles una prueba para detectar la infección", afirma Joan Caylá, responsable del Programa de Prevención y Control de la Tuberculosis en Barcelona.
De momento, parece que no se ha producido un aumento de casos, o por lo menos no se ha detectado, en parte porque muchos inmigrantes se están yendo del país y porque quizás todavía no ha pasado el tiempo suficiente desde que entrara en vigor el decreto sanitario. Sin embargo, los especialistas creen que es imprescindible una estrategia nacional, ante la falta de ésta, una información más clara para que todo el mundo conozca cómo se debe tratar esta enfermedad.
Fuente: www.DiarioSalud.net