Las necesidades de calcio aumentan entre un 20 y un 30% en el embarazo, la lactancia y la menopausia

Dra. Marta Marnet - 8 de julio de 2013 - 11:10
Las necesidades de calcio aumentan entre un 20 y un 30% en el embarazo, la lactancia y la menopausia
Lunes 8 julio 2013.-Las cantidades de ingesta óptima de calcio y vitamina D van variando a lo largo de las diversas etapas de la vida, tanto en el hombre como en la mujer, pero las necesidades se "disparan" en el caso de la mujer debido a situaciones fisiológicas como el embarazo, la lactancia o la menopausia. En esos momentos, el requerimiento tipo diario de 1 g de calcio registra incrementos de entre el 20 y el 30%. En el caso de la vitamina D, la variabilidad no es tan marcada, recomendándose un consumo que se corresponda con los valores adecuados para cada edad.

Son algunos de los datos presentados por el Dr. Javier Haya Palazuelos, ginecólogo del Hospital General Universitario de Ciudad Real, durante el taller 'Calcio y vitamina D en situaciones especiales', que ha tenido lugar en el marco del XXXII Congreso Nacional de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO), celebrado en Santa Cruz de Tenerife.

Los beneficios para la salud del calcio y la vitamina D y su carácter imprescindible en la alimentación a lo largo de la vida de todos los seres humanos son sobradamente conocidos y cuentan con un amplio refrendo en la literatura científica, sobre todo en relación al metabolismo óseo. Sin embargo, nuevas funciones y aplicaciones, ha explicado el Dr. Haya, obligan a remarcar que "un aporte insuficiente de calcio y/o vitamina D puede derivar en diversas complicaciones de salud".

En esta línea, ha insistido en la necesidad de sensibilizar sobre momentos clave en la vida de la mujer "en los que las necesidades de calcio y vitamina D se incrementan de manera notable, motivo por el cual sus aportes deben ser especialmente generosos principalmente a través de una alimentación adecuada".

Ingestas de calcio y vitamina D


El consumo diario de 1.200 mg/día de calcio durante el embarazo y la lactancia evitará que el hueso materno se descalcifique en exceso debido a los procesos fisiológicos propios de estas etapas de la vida. Esto deberá acompañarse de una adecuada ingesta de vitamina D, que ayuda a fijar el calcio en los huesos: la recomendación es de 10?g (400UI) diarios.

Sin embargo, a pesar de las recomendaciones de los expertos, los estudios demuestran que un 21,4% y un 64% de mujeres embarazadas y en lactancia, respectivamente, realizan ingestas inferiores de calcio. El déficit es mayor si hablamos de la vitamina D durante el embarazo, siendo un 78,6% de mujeres en esta situación quienes no toman las cantidades adecuadas de este nutriente. El porcentaje de mujeres en lactancia que presentan una carencia en la ingesta de vitamina D se mantiene en el 64%.

Por otro lado, para asegurar el correcto funcionamiento de las funciones biológicas celulares, el organismo moviliza el calcio desde el hueso, lo que puede afectar la cantidad, estructura y calidad del mismo5. Las mujeres en menopausia deben tener especialmente en cuenta esta situación, ya que la falta de estrógenos propia de esta etapa produce un balance negativo en la mineralización del hueso que puede resolverse con un mayor aporte de calcio (1200mg/día) y de vitamina D (10?g (400UI)/día)6.

Nutrición, principal fuente de calcio y vitamina D


Las recomendaciones sobre el papel fundamental que juega la dieta en la salud en general y en la fortaleza ósea en particular son claras. En este sentido, la última guía sobre osteoporosis publicada por ESCEO e IOF recomienda la alimentación como la mejor opción para cubrir las necesidades diarias de calcio y vitamina D y subraya la necesidad de aumentar el consumo de productos lácteos, incluidos los enriquecidos con ambos nutrientes, ya que aportan al menos el 40% del calcio (400 mg) y 200 IU (5 µg) de vitamina D en cada unidad4.

La tasa de incumplimiento de los tratamientos con suplementos farmacológicos es una de las razones para insistir en una dieta diaria equilibrada como principal fuente de aportación de calcio y vitamina D, según recoge la nueva guía europea.

Las evidencias subrayan los beneficios de una dieta equilibrada, rica en calcio y vitamina D, por lo que la sensibilización de los profesionales sanitarios y de la población en general es una prioridad, ha destacado el Dr. Haya.

Con estas premisas científicas, los planes de actuación para evitar problemas por la insuficiencia de estos nutrientes, deben basarse en el conocimiento de la fisiología y fisiopatología del calcio y la vitamina D, y de los principales alimentos ricos en su aporte. Para llegar a las ingestas recomendadas, en el apartado de productos ricos tanto en calcio como vitamina D los protagonistas son los lácteos junto a otros alimentos como las sardinas, el brécol o las naranjas.

Entre los alimentos ricos en vitamina D, que se caracteriza por estar presente en muy pocos y de manera reducida, se encuentran los pescados grasos (atún, caballa, salmón, etc.), los alimentos enriquecidos con vitamina D, como algunos productos lácteos, jugo de naranja, leche de soja y cereales; carne de hígado; queso y las yemas de huevo.

Entre los principales alimentos ricos en calcio, destacan leche, yogurt, queso, helado, pescado y moluscos y verduras. Sobre la frecuente asociación entre ingesta adecuada de calcio y consumo excesivo de calorías, el doctor ha destacado la utilización cada vez más frecuente de productos fortalecidos en calcio (y vitamina D) o bien desnatados. De este modo, se aportar las cantidades necesarias de calcio con un menor coste en aporte calórico.

Nuevas evidencias sobre los beneficios del calcio y la vitamina D


El experto ha destacado que al conocido papel del calcio y la vitamina D en la formación del tejido óseo y su participación en procesos como la coagulación sanguínea o el correcto funcionamiento de las membranas celulares, hay que añadir su función antiinflamatoria en diversos procesos patológicos.

Estos datos apoyan, según el Dr. Haya, que "el tema del calcio y la vitamina D no es baladí". Al contrario, "su deficiencia puede influir de manera muy importante y negativa en la cantidad y calidad de vida de los seres humanos".
Fuente: www.DiarioSalud.net