Nuevos estudios científicos dan esperanzas al tratamiento seguro de los síntomas de la menopausia

Dra. Marta Marnet - 22 de octubre de 2013 - 10:29
Nuevos estudios científicos dan esperanzas al tratamiento seguro de los síntomas de la menopausia
Martes 22 octubre 2013. - Se calcula que en España existen unos 6,5 millones de mujeres que ya han llegado a esta etapa de su vida; esto significa que cada año alrededor de 250.000 mujeres alcanzan esta edad, en la que son frecuentes molestias y síntomas diversos producidos por el descenso paulatino de la producción de estrógenos.

Hasta la fecha, la principal alternativa médica para combatir y prevenir los síntomas era la terapia hormonal sustitutiva pero sus contraindicaciones y riesgos están limitando en gran medida su prescripción. Desde hace unos años la medicina está abriendo nuevas perspectivas en las terapias, tanto para los síntomas más inmediatos, como los sofocos, como en la importante necesidad de preservar la salud ósea. Estas alternativas pasan por los moduladores selectivos de los receptores de estrógenos (conocidos como SERM) de origen vegetal.
Últimamente se han publicado estudios prometedores sobre la eficacia de compuestos basados en el Tofu (soja fermentada), donde los principales principios activos son los fitoestrógenos lignanos y cumestanos. Estos fitoestrógenos, aunque no son hormonas y presentan una estructura química diferente, actúan sobre los receptores estrogénicos como un modulador selectivo. Es decir, ofrecen los beneficios de la terapia hormonal sustitutiva, pero sin los riesgos que esta conlleva.
Los lignanos y cumestanos activan (acción agonista) o bloquean (acción antagonista) los receptores estrogénicos dependiendo del tejido en que se encuentre el receptor. Son un tratamiento adecuado para las mujeres con menopausia porque poseen efectos positivos similares a al estrógeno sobre el hueso, el corazón y la dilatación de los vasos, causantes de los sofocos. Pero carecen de efecto sobre tejidos como el de mama y útero, en los cuales se desencadenan complicaciones. Los Laboratorios SEID ofrecen en el mercado español un compuesto activo, el DT56a, basado en estos fitoestrógenos, bajo el nombre de FEMARELLE.
Este verano se ha dado a conocer un estudio en el Journal of Endocrinological Investigation en el que se han medido los efectos en los síntomas vasomotores (sofocos) entre tres grupos de mujeres en la menopausia: un grupo que recibía tratamiento hormonal, otro grupo que recibía DT56a y un grupo de control que no recibía tratamiento. Los resultados mostraron que las mujeres que recibían cualquiera de los dos tratamientos tuvieron un descenso notable de los sofocos (medidos según el Test de Kupperman). El mismo estudio señalaba una pérdida significativa de densidad mineral ósea en la espina dorsal en el grupo de control, lo que no sucedió en los otros dos.
También es interesante el estudio presentado en el XIII Congreso Mundial de la Menopausia realizado a 2.022 mujeres españolas y de otros cuatro países del mundo (India, Noruega, Lituania y Suecia). Los síntomas disminuyeron un 26% en número y un 20% en intensidad durante la semana 2 del tratamiento. A las cuatro semanas, el 82% de las mujeres dijo que los sofocos eran menores o mucho menores que al inicio. En sus conclusiones la investigación también indicaba que los países calurosos (España e India) mostraban mayores índices de sofocos que el resto.
En ambos estudios también se señala la ausencia de efectos secundarios del compuesto natural DT56a, principio extraído del tofu.
La principal diferencia con los tratamientos clásicos con soja es que éstos extraen sólo las isoflavonas perdiendo las cualidades del resto de sus principios. Por el contrario, el DT56a aporta un grupo de sustancias que se encuentran en la soja en la naturaleza, de las que lignanos y cumestanos son los dos compuestos predominantes.
Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), las mujeres españolas son las europeas con mayor esperanza de vida al nacer: 85 años, casi seis más que los varones españoles.
En los últimos 20 años la esperanza de vida femenina ha mejorado en cuatro años, y las proyecciones del INE indican que durante las próximas décadas es previsible que la longevidad siga creciendo. Teniendo en cuenta que los años fértiles no varían, una mayor longevidad supone que en la vida de una mujer la menopausia cada vez es una etapa más importante. En la actualidad ya representa el 39% de toda la vida; y la proporción va en aumento.
Fuente: www.DiarioSalud.net