Mutaciones genéticas contra la malaria

José_Bautista - 25 de septiembre de 2018 - 11:07
Mutaciones genéticas contra la malaria
Un cambio genético ha permitido eliminar una colonia de mosquitos con malaria.

(CCM Salud) — Un equipo de científicos del Imperial College de Londres (Reino Unido) ha conseguido modificar los genes de una población de mosquitos con malaria hasta volverlos estériles, dando lugar a su erradicación.

La técnica empleada, conocida como impulso genético o genética dirigida, permite modificar el ADN de un pequeño grupo de individuos, en este caso del gen que determina el desarrollo sexual de un grupo de mosquitos portadores de malaria, una enfermedad que cada año afecta a más de 200 millones de personas en 91 países, según la Organización Mundial de la Salud. En concreto, los investigadores lograron mutar los genes de las hembras de mosquito (las únicas que pican) hasta volverlas estériles, una condición que se fue extendiendo hasta que desapareció este grupo de insectos.


"Lo increíble aquí es que también se produjeron mutaciones, pero esas nuevas variantes genéticas hacen que el gen deje de funcionar; no han podido desarrollar resistencia", aseguró Andrea Cristiani, principal autor de la investigación, divulgada en la revista especializada Nature Biotechnology (en inglés).

En el experimento, los especialistas partieron de una población de 600 mosquitos que, tras los cambios genéticos aplicados al 12 % de esa colonia, desapareció al cabo de un año, es decir, con el paso de entre 7 y 11 generaciones. En circunstancias normales, esa población de mosquitos habría aumentado a 20 millones de individuos.

Esta es la primera vez que los científicos logran evitar la reproducción de una población completa de mosquitos a través de la edición genética. Gracias a este hallazgo, en el futuro la ciencia podría desarrollar nuevos métodos para combatir e incluso erradicar enfermedades como el dengue, la fiebre amarilla, el zika o, como en este caso, la malaria. No obstante, el equipo investigador señala que harán falta al menos cinco años para realizar pruebas suficientes que permitan sacar esta técnica del laboratorio.

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