Comerse las uñas (onicofagia)

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domingo, 31 de mayo de 2020
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domingo, 31 de mayo de 2020
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Yo tengo un problema muy grave y debo decir que me da pena contarlo
Tengo 20 años, 17 años de mi vida me la he pasado mordiendo y comiendome las uñas. Primero fueron las de las manos a tal punto que incluso siento como me tiemblan de ardor por dejarlas literal casi sin uñas
Hace unos años inicié con los dedos de mis pies. Pero llegue al punto que tengo varios dedos literal sin uñas, sólo carne débil y rojiza. Uso navajas y pinzas para cortarme las uñas completas desde la raíz. Me arde y obvio sangro pero jamás me he preocupado por el ardor que siento
Nunca lo he querido hablar porque me da mucha pena. Tengo hiperhidrosis Palmar. No puedo prestar mis manos o enseñarlas a la gente me causa mucha vergüenza. Necesito un consejo. Nunca he ido a un psicólogo....

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domingo, 31 de mayo de 2020
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domingo, 31 de mayo de 2020

hola daniella
soy Ana, no lo digo como consuelo, pero yo tengo 33 años y no recuerdo cuando empecé a morderme las uñas, mi madre dice que fue en el colegio, pero yo ni me acuerdo.
La infancia la pasé sin demasiados problemas fue en la adolescencia cuando comenzó a afectarme seriamente.
Siempre he sido una niña muy presumida, que me ha gustado vestir bien e ir arreglada y el tema de las uñas me traía por la calle de la amargura.
Recurría habitualmente a uñas postizas para disimularlo, pero con los años y el uso de productos de baja calidad fue peor el remedio que la enfermedad, comenzaron a aparecerme importantes infecciones y manchas en las uñas, con lo que tuve que darme tratamiento durante muchos meses y no volví a utilizar uñas postizas principalmente las acrílicas.
Hace unos 6 años, después de estudiar turismo, que me encanta, comencé a trabajar haciendo un poco de todo (azafata congresos, publicidad, encuestas ,,, vamos de todo), hasta que logre entrar a trabajar en un hotel de lanzarote.
Estaba muy ilusionada y contenta ya que desde siempre había querido ser parte de ese mundo.
Comencé a trabajar en la recepción, y me di cuenta de que cada vez que tenía que entregar una llave de las habitaciones se quedaban mirando mis manos como si fuera un bicho verde.
La gente en vez de coger la llave miraba mis dedos y luego me miraba fijamente, nadie decía nada pero yo notaba esa sensación de rechazo.
En el trabajo nadie me dijo nunca nada, nunca tuve problemas ni con mis jefes ni con mis compañeros, pero no sé si fue que me empecé a obsesionar o que realmente pasaba así, pero empecé a angustiarme creyendo que todo el mundo estaba permanentemente mirando mis uñas.
Ya iba a trabajar a disgusto, sin ganas, sin la felicidad con la que había comenzado, lo que hacía que todavía me entristeciera más.
Estaba deseando que terminara la temporada de verano para no tener que enfrentarme más al público.
Lo comenté con mi pareja y creímos que lo mejor era enfrentarnos a la situación lo antes posible, aunque inicialmente barajamos la posibilidad de ir al psicólogo, creí que primero debía intentarlo por mis propios medios.
No es que tenga nada en contra de los psicólogos pero primero quería intentarlo yo.
Estuve buscando soluciones por internet, y al principio no encontré más que páginas en las que te decían que te mancharas las uñas con ajo y ya dejarías de morderlas, evidentemente lo probé y no funciono.
Entre todos las páginas que estuve mirando encontré esta www.uñas.spice.
En esta página encontré algo que no había encontrado en ninguna otra, los pasos a seguir para dejar de morderse las uñas, con ejemplos, con las sensaciones que iban a llegar y con una metodología, que aunque he de reconocer que al principio no me inspiraba mucha confianza ( es normal después de tantos años mordiéndome las uñas) , poco a poco me fue convenciendo.
Es verdad que no seguí las normas a rajatabla, lo adapte un poco a mí formato de vida, pero también es verdad que me hizo ver el problema desde otro punto de vista.
Comencé a enfocar el problema desde una perspectiva casi casi espiritual, y no sé si eso tuvo que ver mucho o poco, lo que sí sé es que llevo tres meses sin morderme las uñas, y estoy contentísima.
Mi pareja dice que ahora no hago más que gesticular con las manos, que estoy permanentemente moviendolas, ja ja ja.
Me encuentro mucho más alegre y contenta y claramente he ganado en autoconfianza.
Termino ya de contarte mi experiencia, ( que menudo rollo he soltado), tan solo decirte que con un poco de ayuda y suerte esto se puede solucionar.
No pretendo que sigas los mismos pasos que he seguido yo, solo quiero mandarte palabras de ánimo y apoyo, que creo que me hubiera gustado recibirlas a mi hace mucho.
ANIMO Y SUERTE