Mal de altura - La aclimatación lo más importante

Julio 2017


Cada año millones de personas suben a las montañas para caminar, esquiar, hacer escalada o realizar cualquier otra actividad. Antes de subir por encima de los 2.500 metros de altura debe pedir consejo a su médico para que le explique las medidas que debe adoptar para evitar la aparición del mal de altura, también conocido como enfermedad aguda de la montaña.

¿A qué llamamos mal de altura?


El mal de altura son una serie de reacciones fisiológicas del cuerpo que se producen por la exposición a las bajas presiones de oxígeno que existen a gran altitud. A medida que ascendemos hay una disminución progresiva de la presión atmosférica así como menos oxígeno hay en el aire.

Las disminuciones bruscas de oxígeno provocan importantes alteraciones que, de mantenerse durante un tiempo excesivo, pueden provocar incluso a la muerte. Por esta razón los montañeros han de someterse a un período de aclimatación cuando realizan ascensos para que su organismo se vaya adaptando a estas bajas presiones de oxígeno.

El nivel de oxígeno se hace muy bajo a altitudes por encima de los 8.000 pies (2438.4 m). A las personas que normalmente viven a niveles de altura menores esta situación les provoca problemas ya que sus cuerpos no están acostumbrados a trabajar con tan poco oxígeno. Los organismos de las personas que viven siempre en alturas importantes no tienen problemas ya que sus cuerpos se acostumbran a los niveles bajos de oxígeno.

¿A qué altura pueden aparecer los síntomas?


Los primeros síntomas pueden empezar a sentirse a partir de los 2.438-3.000 metros por encima del nivel del mar. En personas sensibles, pueden aparecer incluso a menores alturas. A partir de los 5.000 metros, ya no existen viviendas habitadas permanentemente por el hombre. Las zonas turísticas de los Andes o el Nepal pueden estar a una altura entre los 3.000 y 4.000 metros. Cada año se producen al menos 7 muertes relacionadas con la altitud entre los 50.000 viajeros que viajan al Nepal.

El índice de mortalidad es aproximadamente de un 4% para ascensos a picos con alturas superiores a los 7.000 metros.

Incidencia


El mal de altura no depende de la forma física de la persona : puede afectar, incluso, a atletas experimentados. Existe una variabilidad individual : algunas personas soportan mejor que otras los ascensos rápidos. La velocidad de ascenso : cuanto más rápido sea el ascenso, mayores son las probabilidades de aparición. La duración de la estancia a una altura determinada. El ejercicio físico continuado a gran altura. La edad : las personas más jóvenes y los ancianos presentan mayor predisposición a sufrir el mal de altura.

Una aclimatación progresiva : lo más importante


El mal de altura se produce al ascender rápidamente de una altura determinada a otra mayor, y permanecer a esa altura sin una aclimatación previa adecuada. Es importante realizar un ascenso progresivo : hay que subir despacio, realizando periodos de aclimatación de 2 a 3 días a una altura determinada (empezando a partir de los 2.000 m) antes de pasar la noche a una altura mayor. Hay que escalar durante el día y dormir dos noches seguidas en el campamento inferior.

Se aconsejan los siguientes ritmos de ascenso: hasta los 5.000 metros ascender un promedio de 340- 400 metros como máximo, a partir de los 5.000 m y hasta los 6.000 m, ascender 250 metros por día; y por encima de los 6.000 m, ascender un máximo de 150-200 m por día.

En caso de aparecer problemas hay que bajar a una cota inferior a la que se estaba aclimatado y descansar durante 24 ó 48 horas antes de reanudar el ascenso. Si los síntomas son graves, iniciar el descenso inmediatamente, siempre acompañado por otra persona.

Otros consejos

  • Beber mucho líquido (al menos 3 ó 4 litros diarios).
  • No consumir alcohol.
  • Realizar una dieta hiperglucídica, rica en azúcares y féculas sobre todo.
  • Evitar quedarse frío.
  • Existe un tratamiento con Acetazolamida, a dosis de 250 mg/12 horas o 500 mg, en dosis única nocturna, que puede ayudar a evitar el mal de altura. Para comprobar los posibles efectos secundarios del medicamento es mejor tomarlo 2 días de prueba antes del viaje. Los posibles efectos secundarios son náuseas, alteración del gusto, hormigueo en manos y pies, orina frecuente y abundante, alteraciones visuales y sarpullido en la piel. Aunque se tome este medicamento se debe subir despacio igual.

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Publicado por DRA. MARNET. Última actualización: 30 de octubre de 2013 a las 16:20 por Jeff.
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