La desnutrición en personas afectadas por la enfermedad de Alzhe

Abril 2018
Algunos de los síntomas de la enfermedad de Alzheimer como, por ejemplo, la confusión en los horarios, la dificultad para masticar o los problemas de deglución provocan que estos pacientes puedan sufrir problemas a la hora de alimentarse.





Alzheimer y nutrición

Hay que priorizar los alimentos que se puedan comer con las manos, vigilar la hidratación, hacer una dieta equilibrada y nutritiva para evitar los déficits nutricionales, supervisar que haya una buena higiene bucal y cuando hayan problemas de deglución se pueden utilizar espesantes. Preparar de preferencia purés o triturados de textura suave, evitar los grumos, los huesecillos, las espinas y los filamentos y utilizar condimentos suaves para potenciar el sabor de los alimentos como el romero, el tomillo o la albahaca y los alimentos que se puedan comer con las manos como las croquetas, los buñuelos, los calamares a la romana, etc.

Como alimentar a un enfermo de Alzheimer

Como normas generales para alimentar a un enfermo de Alzheimer debemos tener en cuenta una serie de recomendaciones: las comidas deben ser frecuentes, nutritivas y poco abundantes, el paciente debe comer sentado en la mesa en un ambiente tranquilo para que no se distraiga, hay que cuidar que la presentación de los platos sea buena (no muy abundante) y con buen aroma adaptando la consistencia de los alimentos al grado de evolución de la enfermedad. Las textura serán suaves y homogéneas (no se recomienda mezclar diferentes consistencias).

Recomendaciones nutricionales para los pacientes con Alzheimer

Se recomienda una dieta con cantidades adecuadas de cereales integrales, legumbres, vegetales, frutas y pescados. Se puede tomar vino pero de forma moderada y la dieta debe ser baja en grasas y azúcares. El principal en cuanto a la nutrición de estos pacientes es la pérdida de peso y la desnutrición aunque también se ha constatado ciertas carencias de algunas vitaminas (como el complejo B, los folatos o la vitamienta E) y de ácidos grasos esenciales (omega-3). La pérdida de peso se correlaciona con la pérdida de actividad cognoscitiva y con la progresión de la enfermedad. Esta pérdida de peso parece que puede ser un factor de riesgo o un signo temprano y, a la vez, un factor en la progresión de la enfermedad una vez instaurada.

La pérdida de peso

El 30% de los enfermos afectados por la enfermedad de Alzheimer presentan una pérdida de peso que en general es provocada por las dificultades que tienen para alimentarse correctamente. Según numerosos expertos, es indispensable verificar la forma de alimentarse de estos enfermos con el fin de evitar los efectos de la desnutrición. La detección de desnutrición en una persona afectada por la enfermedad de Alzheimer permite una mejor asistencia y retrasar la agravación de los síntomas. Una pérdida de 2 Kilos con respecto al peso inicial debe alertar.

Las consecuencias del adelgazamiento

El adelgazamiento puede suponer una pérdida de masa muscular, fracturas, un aumento de la dependencia, una agravación de la enfermedad y de la tasa de mortalidad. El adelgazamiento a menudo refleja una mala alimentación provocada por un aporte insuficiente de calorías.

Un frigorífico vacío

Un frigorífico vacío, atestado de alimentos caducados, puede ser uno de los primeros síntomas de la enfermedad de Alzheimer. De hecho, cocinar y hacer la compra puede ser difícil para ciertos enfermos. La depresión, olvidarse de comer y la sensación de no tener hambre contribuyen a esta situación. Del 30 al 40% de los enfermos pueden perder peso antes de ser diagnosticados de la enfermedad. Hay que inspeccionar el frigorífico, verificar que la ropa no les quede muy amplia y que los rasgos de la cara no estén muy marcados. También es importante pesar al familiar una vez al mes, aunque no parezca haber perdido peso o que él nos diga que come normalmente.

Pesar regularmente a los enfermos

Pesar regularmente a los enfermos afectados por la enfermedad de Alzheimer debe ser una prioridad. El Mini Nutritional Assesment (MNA) es una guía que permite clasificar a los enfermos en 3 categorías: aquellos que no presentan ningún problema de nutrición, los que presentan un riesgo y los desnutridos.

Las consecuencias de la desnutrición en las personas ancianas

Los enfermos afectados de demencia tienen dos veces más probabilidad de presentar una desnutrición. Hay un aumento del riesgo infeccioso (multiplicado de dos a seis veces), un aumento de la mortalidad, una alteración del estado general (adelgazamiento, astenia, anorexia), un aumento de los episodios depresivos, una aceleración de procesos de dependencia, un aumento del riesgo de caídas y una pérdida de masa muscular.

Las recomendaciones oficiales de las máximas autoridades de la salud

Es importante una búsqueda sistemática de la desnutrición en todas las personas ancianas: una vez al año debe ser controlado su peso por el médico de cabecera, una vez al mes cuando la persona está en un centro de acogida y durante cada hospitalización. En las personas afectadas de enfermedad de Alzheimer, la vigilancia deberá ser más frecuente en función de la evolución de la enfermedad y de la importancia del riesgo.

Asistencia de una nutrición oral

Todos los enfermos afectados por la enfermedad de Alzheimer presentan una pérdida de peso. Es importante poner en marcha un programa de asistencia de nutrición oral (Fuentes HAS). Esta asistencia de nutrición oral debe tener en cuenta el comportamiento de cada persona y se deben proponer una serie de consejos dietéticos a los enfermos: aumentar el número de tomas alimentarias y tentempiés a lo largo de la jornada, evitar un período de ayuno nocturno demasiado largo (> 12 horas), dar preferencia a los productos hipercalóricos y/o en proteínas y adecuados al gusto del paciente y ayudar a ciertos pacientes durante sus comidas.

Enriquecer la alimentación

Enriquecer la alimentación con diferentes productos como la leche en polvo, la leche entera concentrada, queso rallado, huevos, la nata líquida, …… ligada a la nutrición de personas ancianas. Hay que aumentar el aporte energético y proteico de una ración sin aumentar el volumen.

Un complemento nutricional oral

En caso de fracaso en las primeras medidas, se propondrá un Complemento Nutricional Oral. Los complementos son unas mezclas nutritivas que se toman por vía oral y que tienen diferentes sabores y texturas variadas. Son hiperenergéticos y/o hiperproteicos y deben ser consumidos con los tentempiés (al menos 2 horas después de una comida) o durante las comidas (además de la comida). El objetivo es alcanzar un aporte alimentario suplementario de 400 Kcal/día y/o de 30 g/día de proteínas (la mayoría de las veces debemos darle 2 unidades/día). El Complemento Nutricional Oral permite mejorar la desnutrición en el enfermo de Alzheimer, aumentar el peso, el IMC, la masa muscular y disminuir los episodios infecciosos. También aumentan la autonomía y disminuyen la mortalidad.

Menú para pacientes con Alzheimer

En el desayuno : o bien un vaso de leche con azúcar con 8 galletas tipo María o bien una pieza de fruta con un yogur natural o de sabores con pan o biscottes con un quesito. Otra alternativa puede ser una papilla a base de Resource acompañado por cereales.

En la comida y en la cena: pasta o sémola de arroz/trigo o tapioca, carne con verduras de guarnición, pan y una pieza de fruta. También se puede proponer una verdura con legumbres o patatas, pescado o 2 huevos con arroz hervido de guarnición, pan y un yogur.


Foto: © 123rf_89323403_obencem.jpg

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Última actualización: 29 de diciembre de 2017 a las 18:43 por DRA. MARNET.
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