La diabetes afecta a aproximadamente a 285 millones de personas en el mundo y la OMS estima que 438 millones de personas la sufrirán en 2030.
A pesar de que el número de personas diabéticas continúa aumentando, la velocidad del crecimiento ha disminuido.
Desde el 2006 y hasta el 2009, el número de personas afectadas por diabetes aumenta un 4,7 % cada año. Luego el aumento disminuyó para llegar a un 2,8 % entre 2010 y 2012.
Esta disminución debe ser interpretada con prudencia porque puede ser debido a una detección más precoz de la enfermedad que necesita en este caso tener una mejor higiene de vida, particularmente a nivel nutricional y una mayor actividad física. Estos pacientes que no son contabilizados en este caso entre los diabéticos toman un tratamiento medicamentoso. Por otra parte, numerosas personas ignoran que sufren de diabetes y no son contabilizadas en las estadísticas.
La diabetes afecta más a los hombres (5,5 %) que a las mujeres (3,8 %). Entre los 65 y 84 años de edad, la enfermedad afecta a 1 de cada 5 hombres.
La tasa de los diabéticos es del 9,7 % en las personas de 45 años de edad a más. Es más elevado en las personas de 75 a 79 años de edad, el 19,4 % de los hombres y el 14 % de las mujeres son afectadas. La diabetes afecta al 0,5 % de los pacientes entre 0 a 44 años de edad.
La diabetes provoca numerosas consecuencias que es necesario conocer: el 26 % de los diabéticos presentan problemas cardiovasculares y neurovasculares, el 11 % presentan una patología respiratoria crónica, el 5% una enfermedad psiquiatra, el 3 % una patología hepática y el 1 % una insuficiencia renal crónica.
Las complicaciones de la diabetes son numerosas. Puede aparecer un infarto, trastornos de la visión, un accidente vascular cerebral, una neuropatía, una patología renal, etc.
La Federación francesa de los diabéticos precisa que la gripe puede provocar complicaciones pulmonares en las personas diabéticas como una neumonía o una insuficiencia respiratoria. En efecto, el virus de la gripe puede desequilibrar la glucemia y así agravar las complicaciones debido a la diabetes.
Una falta de sueño puede provocar un desequilibrio de la glucemia. Por otra parte, la diabetes puede modificar la calidad del sueño y provocar por ejemplo insomnios.