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Dudas frecuentes sobre la prueba del reflejo rojo


La prueba del reflejo rojo, oficialmente denominada prueba de Bruckner, es un examen que permite detectar problemas de visión en el bebé. Este test se realiza de forma rutinaria durante las pruebas del pediatra.


Por qué es importante esta prueba

La prueba del reflejo rojo es un examen crucial y debe ser realizado en la primera semana de vida del bebé. Este test permite detectar posibles problemas de visión, como glaucoma, estrabismo o catarata congénita, aumentando así las posibilidades de tratamiento. El examen debe ser realizado por todos los niños, siendo especialmente fundamental en bebés con microcefalia provocada por la transmisión del virus zika, fuertemente asociado a complicaciones de visión.

Cómo se realiza la prueba

La prueba del ojo rojo es muy sencilla, indolora y rápida, y debe ser realizada por un pediatra. En el examen, un dispositivo que emite luz es apuntado hacia los ojos del bebé. En una prueba normal, la luz es reflejada en colores rojo, naranja o amarillo. Si se aprecia una luz más blanca, significa que puede estar habiendo algún problema que requiere ser analizado.

Cuándo realizar la prueba

La prueba del reflejo rojo debe hacerse en la primera semana de vida del bebé, preferiblemente antes de dejar el hospital. Después, el test debe repetirse en niños de 4, 6, 12 y 24 meses. Además, se aconseja una visita al oftalmólogo cuando el niño alcanza los 3 años, para garantizar que no hay ningún riesgo de visión.

O teste do olhinho deve ser feito na primeira semana de vida do bebê, de preferência ainda na maternidade. Na sequência, o teste precisa ser repetido aos 4, 6, 12 e 24 meses. Além disso, é aconselhável uma visita a um oftalmologista quando a criança completar 3 anos para garantir que não há nenhum risco à visão.

Qué hacer ante un resultado anormal

Cuando la prueba del reflejo rojo, en cualquier momento, aporte un resultado fuera de la normalidad, la primera conducta de los padres debe consistir en llevar al niño a un oftalmólogo para que realice exámenes en mayor profundidad y defina un diagnóstico. Además, los padres deben prestar atención al día a día para percibir pequeñas señales, como no seguir luces u objetos en movimiento frente a sus ojos, ya que puedan indicar que el bebé o el niño tienen un problema de visión.

Foto: © Leung Cho Pan - 123RF.com

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