Pie diabético infectado: recomendaciones

Septiembre 2017
Las infecciones del pie son la principal causa de hospitalización del paciente diabético. Si no se tratan correctamente, conducen con frecuencia a una amputación mayor o menor.


Qué es el pie diabético

En la última década, se ha progresado mucho en el manejo clínico de estas infecciones. Depende del uso racional del tratamiento antibiótico, así como de diversos procedimientos quirúrgicos de mayor o menor extensión. La infección es una invasión de microorganismos a los tejidos. Los daños en los tejidos pueden tener graves consecuencias irreversibles, como una amputación o poner en peligro la vida del paciente.

Síntomas de un pie diabético con infección

Se habla de infección cuando existe un incremento de volumen, endurecimiento de los tejidos, eritema perilesional (enrojecimiento de la piel), aumento en la sensibilidad local, aparición de un dolor, elevación de la temperatura a nivel del pie o la aparición de pus.

Diferentes fases en la infección del pie diabético

La infección de un pie diabético tiene diferentes etapas y síntomas. Puede tratarse de una infección superficial de los tejidos; dermohipodermitis bacteriana (DHB), que es una infección de la piel que provoca una coloración rosa; necrosis (DHBN); fascitis plantar, que sucede cuando el tejido grueso de la planta del pie se inflama, también puede producir necrosis (DHBN-FN); infecciones profundas de los tejidos; gangrena húmeda; colección o inflamación purulenta; absceso o flemón; osteítis, que es una inflamación del hueso; o incluso osteoartritis.

Diagnóstico del pie diabético

Ante una lesión infectada en un paciente diabético, es necesario realizar diferentes exámenes y asistencia clínica.

Exámenes biológicos

En presencia de señales clínicas de infección, debe practicarse un raspado para una biopsia con el fin de identificar los microorganismos responsables de la infección.

Exámenes complementarios

Los exámenes permiten buscar e identificar factores agravantes. Por ejemplo, buscan los llamados factores mecánicos, como zapatos que hacen daño, problemas en las uñas, la aparición de un edema o un reposo en cama prolongado. O se puede identificar una arteritis obliterante de los miembros inferiores, para esto se realiza un examen clínico completo, incluida la auscultación de los pies y la palpación del pulso. También se determina el índice de presión sistólica, se hace una ecografía doppler arterial de los miembros inferiores, se mide la presión sistólica del dedo pulgar del pie y la medida transcutánea de la presión de oxígeno (método no invasivo que incluye un sensor en el dedo).

En caso de sospecha de osteítis en el pie de un diabético, debe realizarse una radiografía. Ya sea normal o dudosa, la radiografía se repite. Si la segunda radiografía es normal y persisten las sospechas, se practica una resonancia magnética nuclear (RMN) o una gammagrafía ósea (se inyecta una pequeña cantidad de marcador radiactivo) para confirmar el diagnóstico.

Asistencia del pie diabético

Se debe instaurar un tratamiento con insulina para conseguir el control correcto del azúcar en la sangre (glucemia) y un tratamiento mecánico de la herida, que incluye reposo en cama, silla de ruedas para desplazarse y un calzado apropiado.

Asistencia médica

Se procede a realizar un desbridamiento (eliminación de las partes necrosas, desvitalizadas y contaminadas) con el objetivo de transformar una úlcera crónica en una herida aguda. Se cura con antisépticos y antibióticos locales, se coloca un vendaje y se lucha contra el edema. También es importante comprobar el estado de las vacunas antitetánicas. Si es necesario, en caso de arteritis severa, puede empezarse un tratamiento con oxigenoterapia hiperbárica para incrementar el oxígeno en la sangre.

El tratamiento con antibióticos dura de 1 a 2 semanas para las formas simples y de 2 a 4 semanas para las formas moderadas y severas. Hay que favorecer el tratamiento intravenoso cuando existan infecciones severas o isquemia (disminución del riego sanguíneo) y cuando los antibióticos aconsejados no se administren por vía oral o el estado del paciente sea incompatible con esta vía de administración.

Estrategias quirúrgicas

Se puede plantear una revascularización (se crea una ruta para que avance la sangre y el oxígeno) o una cirugía ortopédica. Esta cirugía es conservadora cuando la infección amenaza la permanencia del miembro, el pronóstico vital del paciente o no hay señales de mejora después del tratamiento médico. En caso de infección profunda, severa y con lesiones irreversibles necróticas o extensivas, se considera una cirugía de amputación.

Curar una herida en un pie diabético

Es imprescindible lavarse bien las manos antes de empezar la curación de la herida, para tenerlas limpias y evitar una infección.


Primero, se debe lavar la herida con agua y jabón y secarla bien con gasas de algodón estéril. Después, se aplica un antiséptico suave y sin color (los que tienen color, como el yodo, pueden resecar más la herida); la clorhexidina es una buena opción, ya que es una sustancia antiséptica de acción bactericida y fungicida muy eficaz. Posteriormente, se tapa y se protege la herida con una gasa. Encima de la gasa se coloca un apósito que cubra la totalidad de la herida.

Es fundamental tener un buen control de los valores del azúcar en la sangre. Así como mantener la úlcera bien limpia, protegerla con un vendaje, limpiar la herida cada día y cambiar los apósitos todos los días. Se debe hacer un seguimiento de la herida en el centro de salud.

Medicamentos para el pie diabético

El control de la diabetes y el tratamiento adecuado de las úlceras, infecciones y deformidades músculo esqueléticas proporciona al paciente una mejor calidad de vida.

Se han introducido nuevos productos terapéuticos —como hidrogeles, alginatos, hidrofibras, apósitos con plata o colágenos— para realizar las curas locales de las heridas, especialmente, cuando tienen una mala evolución o aparecen de forma recidivante (reaparece después de un tiempo). En caso de que se presente una micosis o infección por hongos (pie de atleta), se prescriben antimicóticos o antifúngicos de uso tópico.

Tratamiento antibiótico del pie diabético infectado

El germen responsable de las infecciones del pie diabético es, por lo general, el Staphylococcus aureus, que forma una infección mixta solo o junto a otros gérmenes. Los antibióticos elegidos siempre deben ser activos contra este tipo de bacterias, es decir, los estafilococos y estreptococos. Pero no está claro, si algún antibiótico particular es mejor que cualquier otro para la curación.

Al inicio, mientras se recolecta la información completa de la infección, el tratamiento antibiótico puede ser empírico, es decir, de probabilidad. Depende de cada centro hospitalario y las resistencias que se presenten. Si hay osteomielitis (infección súbita del hueso), el tratamiento antibiótico es más largo y puede necesitarse una intervención quirúrgica.

Tratamientos naturales para el pie diabético

Estos tratamientos tienen como objetivo favorecer la circulación desde el interior. Se recomiendan vitaminas como E y B12, los beta-carotenos (vitamina A), la vitamina B9 o ácido fólico, el Omega 3 y el aceite de onagra. Para aplicar desde el exterior, se puede utilizar el gel de Aloe vera, romero, salvia, aceite de oliva o caléndula (margarita).

Es importante tener en cuenta que no deben aplicarse remedios naturales cuando existen heridas o úlceras, ya que puede aumentar el riesgo de que se infecten. Además, los tratamientos naturales alivian solo de manera temporal y no sanan desde la raíz.

Prevenir el pie diabético

Es muy importante la educación del paciente y los integrantes de su ambiente familiar, ya que deben ser conscientes del peligro que supone la pérdida de sensibilidad del pie y una mala vascularización, así como sus consecuencias y otras situaciones de riesgo.

Educación para los cuidados del pie diabético

El paciente debe examinarse los pies, utilizar zapatos que no lastimen, tener una buena higiene y cuidado correcto de los pies. También se le debe educar para realizar la curación, instruir en los cuidados podológicos y establecer estrategias para prevenir la infección del pie. Además, se deben plantear cuidados de pedicura, la utilización de zapatos de calidad y, eventualmente, la utilización de ortesis (aparato que ayuda a los aspectos funcionales o estructurales de la parte del cuerpo).

Foto: © Kaspars Grinvalds – 123RF.com

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Última actualización: 12 de junio de 2017 a las 21:58 por gslaura.
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