Síntomas extraños

carolina Losada - 17 ago 2016 a las 13:20
Gatitatraviesa
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Hola, ayudenme mi mama tiene diarrea vomito con sangre, le sangran las encías, dolor de cabeza, de espalda, lleva hací aproximadamente 5 días y cada vez son mqw sintomqa .... K puede ser lo k tiene?

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Gatitatraviesa
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17 ago 2016 a las 20:52
La evolución de los enfermos con cirrosis avanzada se ve complicada por una serie de síntomas que son independientes de la causa de la enfermedad, es decir, que aparecen por igual en pacientes con cirrosis de origen alcohólico o por virus de la hepatitis C. Estos efectos son producidos por la alteración severa de la función del hígado e indican que el órgano está fallando.

Las complicaciones más frecuentes son las varices, el aumento del tamaño del bazo, la ascitis, la encefalopatía hepática, la peritonitis bacteriana o el cáncer de hígado.

Las varices esofágicas son dilataciones de las venas del esófago. La alteración del tejido hepático obstruye los vasos y aumenta la presión. Si se rompen pueden sangrar dando lugar a una hemorragia digestiva que puede llegar a ser muy grave. Esta puede manifestarse por vómitos de sangre o eliminación de sangre por las heces. Los vómitos pueden ser de sangre roja fresca, si las varices son grandes y el sangrado importante. Si se sangra menos cantidad, la sangre se digiere en el estómago, los vómitos son de color negro, y se denominan 'en posos de café' por el aspecto que presentan. Cuando la sangre se elimina por las heces también puede hacerlo de dos formas: si el sangrado es abundante el paciente puede tener deposiciones de color rojo; si es de menor cuantía la sangre se digiere, en parte, en el estómago y las heces se tiñen de color negro, dando lugar a lo que conocemos por 'melenas'.
El tratamiento de las varices se puede hacer de diferentes formas, muchas de ellas simultáneas. Cuando el paciente está sangrando se suele realizar una endoscopia digestiva (se mete un tubo flexible por la boca, con una cámara de video que permite ver las lesiones que existen). A través del tubo se pueden realizar algunos tratamientos como la esclerosis de las varices (inyección de una sustancia química que cicatriza el vaso). También se pueden anudar las venas, con unas bandas elásticas, para evitar que sigan sangrando. El principal problema de este tratamiento es que a veces el sangrado es tan grande que no se puede ver exactamente por dónde fluye. En algunas ocasiones, los enfermos tienen que ser intervenidos.

También existen medicamentos que ayudan a reducir la tensión de las venas y, con ello, el riesgo de sangrado. El principal problema es que estos medicamentos bajan la tensión y algunos pacientes se marean al tener tensiones muy bajas. Los fármacos usados con más frecuencia son el propranolol (Sumial®) y el dinitrato de isosorbida (Uniket®), aunque hay otros muchos.

Sangrado a otros niveles. En los pacientes cirróticos el hígado no produce suficiente cantidad de sustancias que actúan en la coagulación de la sangre por lo que, si existe una herida, por pequeña que sea, ésta puede sangrar sin que los mecanismos de control sean eficaces como para que se produzca el taponamiento. Es frecuente que los pacientes sangren por las encías o por la nariz, o que tengan hematomas ante pequeños golpes.
Se suele dar vitamina K por vía oral o inyectada para intentar mejorar la coagulación de la sangre. Es muy importante que los pacientes eviten los cortes o los golpes importantes y todas las situaciones que les expongan a un alto riesgo de producirse una herida. Es preferible el afeitado con máquina eléctrica, por ejemplo, antes que las cuchillas de afeitar.

Episodios de ascitis. La acumulación de líquido en la cavidad abdominal se denomina ascitis. El paciente puede notar aumento del perímetro abdominal (como si se hinchara) e incluso puede ganar peso. En ocasiones esto se acompaña de aparición de edemas (hinchazón) de las piernas.
La ascitis se puede tratar con restricción de sodio (dietas pobres en sal), medicamentos que hacen orinar más al paciente (diuréticos) y le ayudan a eliminar líquidos retenidos. También puede tratarse con la extracción del líquido mediante punción en la tripa con una aguja que se conecta a un sistema por el que va drenándose el líquido. Esta última forma es más rápida puesto que puede llegar a eliminar más de 8 litros en una sola sesión (se necesitan muchos días de tratamiento con diuréticos para eliminar esta cantidad), aunque más molesta. Se reserva para las situaciones en las que el líquido produzca distensión en el abdomen y dolor.

Peritonitis bacteriana. Algunas veces el líquido que hay en el abdomen (líquido ascítico) puede infectarse, lo que puede producir fiebre, dolor abdominal y descompensación de la situación del paciente. Ocurre con más frecuencia cuando la enfermedad está avanzada y el líquido no tiene casi proteínas que puedan defenderse de las bacterias. Se trata con antibióticos y en algunos casos (si las peritonitis son frecuentes o el riesgo de que vuelvan a aparecer muy alto) se da al paciente antibióticos de forma prolongada para evitar que aparezcan de nuevo.
Encefalopatía hepática. La causa concreta de esta complicación no se conoce. El hígado, que actúa en condiciones normales como un filtro, pierde parte de su capacidad y eso conduce a que se acumulen en la sangre sustancias tóxicas que no han sido debidamente depuradas por el hígado. Parece que el aumento de amoniaco en la sangre podría ser responsable de algunos de los síntomas de este cuadro.
Los pacientes se desorientan, tienen tendencia al sueño y a la confusión y aparecen temblores. La afectación se divide en grados: inicialmente el enfermo puede estar eufórico o deprimido, un poco confuso. En grados más avanzados tiende a dormirse y se desorienta (no sabe donde está, confunde a sus familiares, o no se acuerda de su edad). Si la afectación progresa, el paciente pasa a estar dormido, aunque puede despertarse si se le estimula. El grado más avanzado es el del coma: los enfermos pueden no llegar a despertarse ni con estímulos intensos.

Generalmente la encefalopatía suele aparecer después de algún desencadenante: por ejemplo, una hemorragia digestiva, la sangre se absorbe en el estómago y se aumenta el amoniaco en la sangre. Dietas muy ricas en proteínas, estreñimientos, fármacos etc también pueden contribuir a la aparición de este cuadro.

Para evitar que las bacterias de intestino fabriquen más amoniaco a partir de las proteínas de la dieta se debe reducir el consumo de éstas, se dan antibióticos por boca para que maten las bacterias del intestino y se debe evitar el estreñimiento. Para esto último, los individuos deben recibir laxantes suaves, como la lactulosa, que asegure que hagan una o dos deposiciones al día. En caso de que no sean eficaces debe recurrirse a los enemas.

Esplenomegalia. El incremento del tamaño del bazo se debe al aumento de la presión sanguínea de los vasos que salen del hígado. Su consecuencia más importante es que se destruyen más glóbulos rojos, blancos y más plaquetas de los que es preciso, por lo que los pacientes pueden tener anemia, leucopenia o plaquetas bajas. Por lo general, no se trata de ninguna manera especial, aunque en algunas situaciones es preciso quitar el bazo para controlar los problemas (sobre todo los derivados de las bajadas de plaquetas).
Cáncer de hígado. Las enfermedades crónicas del hígado predisponen a la aparición del cáncer de hígado. Los pacientes con cirrosis tienen muchas más posibilidades de presentar la enfermedad que la población sana. Muchas veces los tumores pasan desapercibidos y los síntomas pueden confundirse con los de la cirrosis. El empeoramiento de una enfermedad estable puede ayudar a sospechar la presencia de un cáncer que se puede diagnosticar con una ecografía, o un escáner. El aumento de una sustancia en la sangre denominada alfa-fetoproteína es sugestivo de aparición de un tumor. El diagnóstico seguro se hace con biopsia hepática (se toma una muestra de la parte del hígado sugestiva de tumor y se mira a través del microscopio. La forma del tejido permite saber si las células son tumorales o no).

Que valla al medico a urgencias .
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