Cuando una persona se encuentra a dieta para perder peso y quiere llevar un control de su peso es importante comprarse una balanza.
Comprando una balanza no sólo se pueden controlar las variaciones de peso sino que además te aseguras de que siempre te pesas en la misma balanza. La motivación es imprescindible cuando nos ponemos a dieta: si perdemos peso tendremos más voluntad para seguir y pesarse es la única forma que existe de controlar si progresamos o si vamos para atrás y debemos corregir errores.
Pesarse con frecuencia permite hacer ajustes cuando notamos un aumento de peso. Las personas que se pesan con frecuencia pierden mas peso o mantienen mejor su peso que aquellas que se resisten a subir a la balanza.
Lo ideal es pesarte en casa, con tu propia balanza. Hay que pesarse desnuda y sacarse los anillos, los aretes, las hebillas del pelo y cualquier accesorio.
Hay que tomar la desición de cuándo vas a pesarte, una vez por semana o una vez al día. Si te pesas una vez por semana hazlo siempre en el mismo día (por ejemplo, los viernes), a la misma hora. Si te pesas una vez al día que sea siempre en el mismo horario, por la mañana al levantarse y después de haber orinado. Recuerda que el lunes es el día de la semana que pesamos más, seguramente porque el fin de semana se comete algún exceso; los viernes son los días que pesamos menos porque venimos de toda una semana de estricta dieta.
Apuntar el resultado cada vez que te pesas, sea semanal o diariamente: las variaciones que se observen podrán ser útiles para corregir la dieta. Cuando aparezca una mala señal, un aumento aunque sea pequeño, haz memoria e intenta recordar qué pasó los días anteriores que pudo haber afectado tu peso.
No hay que obsesionarse con el peso: la ansiedad es un obstáculo para quien hace dieta. Si observas variaciones en tu peso recuerda que puede deberse a una mayor o menor retención de líquidos.