Aire acondicionado ¿a favor o en contra?

El aire acondicionado es el producto estrella del verano que no falta en ningún hogar o trabajo que se lo pueda permitir. En los países cálidos estos aparatos han transformado la vida laboral y han mejorado de forma notable la calidad y el nivel de vida de sus habitantes La pregunta que se hacen muchos ciudadanos es si es bueno para la salud estar expuesto al aire acondicionado muchas horas seguidas o incluso dormir con el aire acondicionado puesto. Normalmente el aire acondicionado, fijado a una temperatura adecuada, no es perjudicial.
No pasa nada por dormir con el aire acondicionado siempre que no sea a temperaturas inferiores a 22 grados (la temperatura ideal estaría entre los 22 y los 24 grados)
Las personas no deben soportar cambios bruscos de temperatura (de un calor sofocante en la calle a temperaturas a veces demasiado frías por el aire acondicionado)

Muchas personas no se plantean un verano en un lugar caluroso sin aire acondicionado. La expansión y difusión de este medio para mejorar el confort ha sido gigantesca. Sin embargo, su abuso con temperaturas extremadamente bajas o los defectos de mantenimiento de las instalaciones han dado lugar a problemas de salud que causan trastornos frecuentes en determinadas personas o enfermedades de gran importancia como la famosa epidemia por legionella.

Argumentos a favor del aire acondicionado

En los países con clima cálido y húmedo la climatización ha sido una verdadera solución que ha cambiado el ritmo, el trabajo, la actividad y la calidad de vida de sus habitantes.

  • Mejora la actividad intelectual y el confort en los lugares de trabajo y, por lo tanto, el rendimiento laboral.
  • Mejora la actividad física y la calidad del ocio.
  • Disminuye la presencia de insectos y parásitos.
  • Controla la sudoración.
  • Mantiene una hidratación interna correcta.
  • Mejora la calidad del sueño: un buen sueño necesita unas condiciones ambientales correctas por lo que el exceso de calor puede provocar una mala calidad del sueño y agudizar el cansancio y la fatiga.
  • Para las personas con problemas alérgicos, en los períodos en los que hay presencia de polen, se aconseja cerrar las ventanas del coche y poner el aire acondicionado.
  • Si la instalación es de buena calidad y pasa las revisiones adecuadas, el aire acondicionado renueva y mejora la circulación del aire que respiramos.

Argumentos en contra

Las molestias, alteraciones y perjuicios para la salud que ha originado el uso del aire acondicionado son múltiples y variadas. Se pueden producir desde síntomas de tipo leve leve hasta enfermedades potencialmente graves. La calidad de las instalaciones (individuales o centralizadas), las revisiones periódicas y su mantenimiento, así como su uso razonable y las temperaturas de funcionamiento, son factores de gran importancia para evitar estos problemas.

  • Los cambios bruscos de temperatura y de humedad pueden provocar alteraciones a nivel de las mucosas respiratorias.
  • La resequedad de piel y mucosas.
  • El ruido que algunos de estos aparatos emiten.
  • Las alergias de las vías respiratorias a polvo y hongos.
  • Problemas de rinitis crónica y faringitis.
  • Problemas de irritación faringea, resequedad de garganta.
  • Afonía.
  • Problemas de conjuntivitis, irritación en los ojos.
  • Mala tolerancia a las lentillas.
  • Transmisión por la vía aérea de enfermedades infecciosas del aparato respiratorio.
  • Tos, nauseas.
  • Puede causar efectos secundarios en personas asmáticas, como sequedad de las mucosas, o resfriados en fumadores.
  • Fatiga mental, somnolencia, apatía o estrés, que suelen darse entre personas que trabajan durante un tiempo prolongado en oficinas con una mala ventilación y un inadecuado funcionamiento de las instalaciones del aire acondicionado.
  • Los cambios demasiado bruscos de temperatura pueden causar dolores articulares en cualquier parte del cuerpo.
  • En sí el aire acondicionado por él mismo no está demostrado que pueda causar enfermedades de tipo reumático pero puede agudizar patologías del aparato locomotor (dolores articulares y musculares, contracturas,...).

A tener en cuenta

Es muy importante ventilar periódicamente los espacios con aire acondicionado. Seguir de forma rigurosa las normas de instalación.

Realizar correctamente el mantenimiento de los aparatos y de las instalaciones centralizadas: además de gastos innecesarios en consumo de energía y posibles averías, puede provocar serios problemas de salud en caso de no realizarse (aparición de mohos, hongos y bacterias como salmonelas o legionelas). Mantener la temperatura ambiente entre los 22º y los 25º C.

  • Mantener la humedad atmosférica media entre el 60% y 70%.
  • Se debe realizar como mínimo una limpieza de filtros e inspecciones de los circuitos y conductos una vez al año.

Aire acondicionado y bebés

Cuando hay un bebé en casa podemos utilizar el aire acondicionado siempre que tengamos en cuenta una serie de precauciones:

  • Los niños, especialmente los recién nacidos y los prematuros, son muy sensibles a los cambios bruscos de temperatura y el calor o el frío les altera fácilmente: por las noches les despierta y disminuye su estado de bienestar.
  • Temperatura y humedad: la casa debe estar a una temperatura agradable (21 y 24 grados durante el día y los 19 a 21 grados por la noche).
  • La humedad debe oscilar entre un 30 y un 50 por ciento.
  • La casa debe estar bien ventilada.
  • Para poder conocer la temperatura y la humedad debemos tener en casa un termómetro y un higrómetro.
  • Instalar el aire acondicionado en toda la casa y no solo en alguna habitación: evitar los cambios bruscos de temperatura al pasar de una habitación más fresca a otra que no tiene aire (esta diferencia de temperatura no debe superar los 10 grados como máximo). Estos cambios pueden producirle al bebé un enfriamiento y debilitar su sistema inmunológico.
  • No colocaro al bebé cerca del aire acondicionado para que el chorro de aire frío no le dé directamente.
  • Utilizar un humidificador para mantener la humedad adecuada: este humidificador será preferentemente de aire frío, aunque también podemos utilizar un recipiente con agua en el dormitorio en el verano o unas toallas húmedas colocadas encima del radiador durante el invierno.
  • Cuando utilizamos un humidificador la humedad no debe superar nunca el 50 por ciento , ya que si esta es muy alta puede haber hongos en el ambiente y producir alergia al bebé.
  • Hacer descansos: no tener continuamente encendidos el aire y el humidificador (ventilar a menudo, mínimo una hora al día).
  • Limpiar los filtros con frecuencia ya que el polen, el polvo, los ácaros y los hongos se acumulan en su interior.

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CCM Salud es una publicación informativa realizada por un equipo de especialistas de la salud.
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