La infección urinaria

Noviembre 2017
La infección urinaria es una patología frecuente en los niños. Afecta más a las niñas que a los niños.




Síntomas de infección en los riñones

Una infección a nivel de los riñones suele cursar con dolor en el abdomen, en la parte inferior de la espalda, o incluso en una parte de la ingle, cansancio, febrícula, ganas imperiosas de ir a orinar que se acompaña de dolor y ardor en el momento de la micción, escalofríos, náuseas y falta de apetito.

Infección urinaria en niños

Las infecciones urinarias son más frecuentes en las niñas que en los niños, especialmente, alrededor de los tres años de edad. En los niños, el riesgo de una infección de orina es un poco más alto antes del primer año de vida. Estas infecciones suelen estar en relación con bacterias que habitualmente se encuentran en la piel de alrededor del ano o de la vagina y que llegan a la vejiga o los riñones. Son especialmente frecuentes en los niños que presentan un reflujo vesicoureteral congénito que es una afección en la cual la orina fluye de forma retrógrada hacia los uréteres y los riñones. Suele cursar con presencia de sangre en la orina, orina turbia con mal olor, necesidad imperiosa de orinar, micciones muy frecuentes, dolor o ardor al orinar, mal estado general, presión o dolor en la parte inferior de la pelvis o en la región lumbar y aparición de una incontinencia urinaria. Cuando la infección llega a nivel del riñón suele aparecer fiebre elevada y escalofríos, y dolor a nivel de la espalda baja, costado o abdominal. Para el diagnóstico se necesita obtener y analizar una muestra de orina. Para el tratamiento son necesarios los antibióticos.

Infección urinaria en bebés

En los bebés los síntomas suelen ser diferentes. Suelen cursar con una fiebre de origen desconocido como único síntomas. Aproximadamente un 5% de los bebés que tienen fiebre sin ningún otro síntoma sufren una infección de orina. El hecho de que a menudo no se acompañe de ningún otro síntoma explica que muchas infecciones urinarias en bebés se queden sin diagnosticar.
Otros síntomas que pueden aparecer son una orina con un olor fuerte, turbia o con restos de sangre, alguna señal de que orinar les resulta doloroso (por ejemplo, si llora cuando orina), una irritabilidad pronunciada del bebé, vómitos, que el bebé no quiera comer o la aparición de diarrea. En caso de que el pediatra sospeche una infección urinaria tomará una muestra de orina para analizarla y comprobar si existen bacterias. Para conseguir la muestra de orina se suele colocar una sonda. El tratamiento será a base de antibióticos líquidos de los que se pueden administrar en una dosis única al día o cuatro dosis diarias.

Presencia de bacterias en la orina

La infección es provocada por un germen presente en la vejiga o en las vías urinarias. La infección urinaria se define por la presencia de bacterias en la orina. La concentración de bacterias para ser significativa debe ser superior o igual a 10.0000 gérmenes/ml.

Signos y síntomas de infección de vías urinarias

Los síntomas son escasos y parecidos a los del adulto. A veces el diagnóstico es difícil. Suele cursar con fiebre, palidez, falta de apetito, ruptura de la curva de peso, pérdida de peso y dolores abdominales. Los dolores que aparecen durante la micción, síntoma típico de la infección urinaria en los adultos, no se observan, en la mayoría de los casos, en los niños.

Hacer un análisis de orina

El diagnóstico de infección urinaria se confirma a través de un análisis de orina.

Las causas de la infección urinaria

Una ecografía o una cistografía deben ser practicadas cuando las infecciones urinarias son frecuentes. Las causas más frecuentes de las infecciones urinarias en los niños son las malformaciones urinarias y el reflujo vesicoureteral. Toda infección urinaria necesita la realización de un estudio. En el 40% de los casos de infecciones urinarias existe una determinada lesión preexistente. Y dentro de este porcentaje de pacientes, en uno de cada dos casos, se trata de un reflujo vesicoureteral.

El reflujo vésicoureteral (RVU)

Es el paso anómalo de orina desde la vejiga urinaria hacia el uréter y, en ocasiones, el riñón. Es decir, en sentido contrario al habitual, pues la orina se produce en los riñones y desciende por los conductos llamados uréteres hasta la vejiga, donde permanece hasta que se expulsa al exterior al orinar. Es muy frecuente sobre todo en las niñas, equivale a un obstáculo en las vías urinarias, lo que provoca que jamás se vacíe completamente la vejiga. El RVU es frecuente en los niños, tanto que se calcula que un 1% de la población infantil puede tener este tipo de reflujo, aunque no tenga ningún síntoma. Se debe a una alteración en la unión de uno o de los dos uréteres con la vejiga. Y, aunque no es la única causa, la herencia juega un importante papel, pues se ha demostrado que el reflujo es más frecuente en niños con hermanos o padres con esta anomalía. Provoca infecciones urinarias y también muy frecuentemente dolores abdominales o lumbocostales en el momento de orinar.

Malformaciones urinarias

Las más frecuentes son la estenosis de la unión pielo-ureteral, la litiasis y el mega uréter obstructivo primitivo: estas malformaciones necesitan con frecuencia un tratamiento quirúrgico.

Tratamiento de la infección urinaria con medicamentos

Se debe prescribir un tratamiento antibiótico. Un análisis de orina de control debe efectuarse después del tratamiento con el fin de asegurarse que no existen más gérmenes.

Cefalexina en infecciones urinarias

Para tratar una infección urinaria aguda no complicada podemos utilizar este antibiótico que pertenece a la familia de las cefalosporinas llamadas de primera generación. La cefalexina se puede administrar de dos formas: o bien una dosis de 500 mg cada 12 horas o bien una dosis de 250 mg cada 6 horas. Sin embargo debido a la presencia de resistencias que han adquirido los gérmenes que suelen ser los responsables no se utilizan en los planes de tratamiento donde no se conocen exactamente los gérmenes responsables. Este antibiótico es útil cuando se sabe que el gérmen es sensible y también en las gestantes porque no son tóxicos para el feto.

Prevenir la infección urinaria

En los bebés: lavar sus partes genitales en cada cambio de pañales. Si el niño es mayor y se lava solo, ayudarle o verificar que su lavado es completo. Hay que enseñar a las niñas pequeñas a limpiarse de delante hacia atrás con el fin de evitar que las bacterias presentes en el ano alcancen la vagina o la uretra, permitiendo de esta forma limitar el riesgo de infección. También es importante evitar que el niño se aguante el pipí y recomendarle que vaya al baño lo más rapidamente posible.

Infección urinaria en el embarazo

La infección urinaria está provocada por microorganismos que ingresan en el aparato urinario a nivel de la uretra, de la vejiga o del riñón. Es muy frecuente en la mujer embarazada. En el embarazo aparecen unos cambios en el organismo de la mujer que pueden aumentar el riesgo de padecer una infección renal o pielonefritis. El primero es que se segrega la hormona progesterona y esta hormona provoca una relajación de los músculos de los uréteres (las vías que conectan la vejiga y los riñones) y así se dilatan y provocan que el flujo de orina se haga más lento. Así aumenta el riesgo de que las bacterias se reproduzcan y provoquen la infección. El segundo es que durante la gestación la orina cambia es menos ácida y más propensa a contener glucosa y aumenta así el riesgo de que proliferen las bacterias.



Foto: © 123rf_43814568_yezry.jpg

Consulta también


Urinary tract infection
Urinary tract infection
Última actualización: 15 de noviembre de 2017 a las 17:34 por DRA. MARNET.
El documento «La infección urinaria» se encuentra disponible bajo una licencia Creative Commons. Puedes copiarlo o modificarlo libremente. No olvides citar a CCM Salud (salud.ccm.net) como tu fuente de información.