El pie diabético

Mayo 2018
En los diabéticos, las lesiones del pie son muy frecuentes y la mayoría de las veces son producidas por traumatismos incluso mínimos.



¿Qué es el pie diabético?

El pie de la persona con diabetes tiene dos características fundamentales: tiene alterada la circulación sanguínea y las terminaciones nerviosas. Esto, asociado a un mal control de la glucemia en sangre, a un calzado no apropiado y a unos cuidados del pie inadecuados pueden prococar la aparición de graves complicaciones. Por esto el pie diabético se considera, desde el punto de vista médico, como un “pie de riesgo”.

Causas del pie diabético

En primer lugar encontramos los problemas de tipo sensitivo: el pie del diabético pierde sensibilidad y no nota el dolor (o neuropatía sensitiva negativa). Por esta razón les cuesta notar los roces, las ampollas o las heridas. El pie y las piernas pueden sufrir sensaciones desagradables y dolorosas de manera espontánea, pese a no “sentir”, los estímulos que nos avisan de que tenemos una lesión (lo llamamos neuropatía sensitiva positiva). También puede sufrir deformaciones y perder fuerza por lo que aparecerán con más frecuencia lesiones por rozamiento o por presión excesiva en las zonas deformadas (lo llamamos neuropatía motora). Asimismo su circulación de la sangre puede estar disminuída por lo que pueden aparecer heridas por falta de riego o retrasos en los procesos de cicatrización de la heridas.
El organismo del diabético también tiene problemas a la hora de defenderse de las infecciones por lo que las probabilidades de que éstas aparezcan son mayores.

¿Cuáles son los síntomas del pie diabético?

Los síntomas mas frecuentes son los calambres, los hormigueos, la falta de sensibilidad y la aparición de úlceras en la piel de los pies. También podemos encontrar hinchazón, decoloración de la piel (que puede aparecer enrojecida, azulada, grisosa o blanca), lesiones o heridas que no provocan dolor o este es muy ligero, con o sin secreción o deformidades. Los pacientes con una herida infectada pueden tener fiebre, escalofríos, temblores, enrojecimiento, secreción o mal control de su azúcar en sangre.

¿Cuáles son las complicaciones del pie diabético?

Se deben principalmente al daño en los nervios (o neuropatía) que provocará una pérdida de sensación en los pies. También influirán la mala circulación y los cambios en la forma de los pies o dedos. Debido a este hecho pueden aparecer ampollas, lesiones o heridas que el paciente no nota porque no le provocan dolor y que pueden infectarse. Para evitarlos se pueden proponer los llamados zapatos "terapéuticos" mas apropiados que los zapatos normales. También la piel de los pies puede aparecer muy seca por lo que después de la ducha se deben secar muy bien los pies e hidratarlos con una fina capa de vaselina simple, con crema de manos sin olor u otro producto humectante.

Pie diabético: tratamiento

Grado 0<: si no existen úlceras se deben realizar cuidados preventivos, que impidan el desarrollo de una úlcera. En estos casos es muy importante controlar la higiene de los pies y no andar descalzo para que no se produzcan pequeñas heridas, que puedan infectarse posteriormente.
Grado 1: es cuando ya aparecen úlceras superficiales. Existe una herida que afecta al espesor total de la epidermis, pero sin infección. En estos casos se debe disminuir la presión sobre el área con úlcera. Cuando existe un exceso de peso habrá que plantearse una dieta y así la sangre circulará mejor.
Grado 2: es cuando aparecen úlceras profundas. En estos casos ya existe infección y ha penetrado en las capas de grasa y ligamentos, aunque aún no ha llegado hasta el hueso. Se debe tomar una muestra para hacer un cultivo y poder conocer el gérmen responsable de la infección para poder poner el antibiótico apropiado. Se realizará una buena limpieza de la piel muerta, una curación tópica y utilizarán antibióticos y coadyuvantes antimicrobianos, como productos con iones de plata.
Grado 3: es el caso de una úlcera con afectación del hueso y/o una afectación profunda. Cursan con una infección profunda, con formación de los depósitos de pus que se llaman abscesos. A menudo aparece inflamación ósea (osteitis). Las probabilidades de que se tenga de practicar una cirugía son altas.
Grado 4: es el estadío de la gangrena limitada. El paciente debe estar ingresado en el hospital y se debe valorar el grado de necrosis de los tejidos. Se suele realizar una cirugía revascularizadora para mejorar el aporte de sangre a los tejidos y evitar así la amputación. A veces se utiliza un tratamiento en cámara hiperbárica donde se respira aire muy rico en oxígeno para detener la gangrena.
Grado 5: es necesaria la amputación para que la necrosis no se extienda o provoque una infección generalizada. Las amputaciones son más frecuentes en aquellos pacientes con diabetes de larga evolución porque sus vasos sanguíneos están más lesionados. Sin embargo las amputaciones podrían reducirse de forma significativa con un tratamiento adecuado y multidisciplinar como el que ofrecen las unidades de pie diabético de algunos hospitales.

¿Cómo saber si tengo pie diabético?

Cuando una persona sufre una diabetes de mas de 10 años de evolución o tiene problemas a la hora de controlar sus niveles de azúcar en la sangre tiene mas probabilidades de padecer pie diabético. Por lo tanto se deben detectar a tiempo los problemas de sensibilidad y de circulación de la sangre para prevenir esta patología.

¿Qué pasa con el pie diabético?

Las lesiones del pie deben tenerse muy en cuenta en una persona diabética puesto que pueden, en ciertas situaciones, conllevar una amputación. Las lesiones del pie pueden estar provocadas por una arteritis o una neuropatía, dos complicaciones frecuentes de la diabetes, a veces asociadas a una infección. La infección es un factor que puede agravar estas lesiones. Todos los expertos están de acuerdo en que el número de amputaciones podría ser reducido informando más a las personas diabéticas y detectando a las personas en riesgo.

Las estadísticas

Del 5% al 10% de los diabéticos sufren una amputación. La diabetes aumenta 15 veces el riesgo de amputación de las extremidades inferiores (dedo del pie, pie o pierna). Del 20% al 25% de los diabéticos acuden al médico al menos una vez en su vida por una lesión en el pie. Entre 3.000 y 5.000 amputaciones (dedo del pie, pie o pierna) son ocasionadas cada año por la diabetes
La amputación: la obstrucción de las arterias que llevan la sangre a los pies será la responsable de una gangrena que conllevará una amputación. Casi el 70% de las amputaciones afecta a personas que padecen diabetes. Cada 30 segundos a un diabético se le amputa una extremidad inferior. Más del 50% de las amputaciones podrían ser evitadas. 50.000 amputaciones son realizadas cada año en los Estados Unidos. Las lesiones de los pies son responsables del 25% de los días de hospitalización de un diabético. La diabetes es la segunda causa de amputación. La gangrena de alguna de las extremidades es 40 veces más frecuente en los diabéticos. La arteritis de los miembros inferiores que acompaña a la diabetes necesita del aporte de 20 veces más de oxígeno para ayudar a cicatrizar una herida. Casi el 5% de los diabéticos sufren problemas de pies en los países desarrollados. Las lesiones de los pies son la principal causa de ingreso en el hospital de personas diabéticas. Cada 30 segundos un diabético pierde una pierna.

Conocer los riesgos del « pie diabético »

El diabético tiene problemas de sensibilidad al calor y al frío y sufre una disminución de la sensación del dolor: no percibe los traumatismos que puedan sufrir sus pies y puede herirse sin darse cuenta. También presenta a menudo una sequedad de la piel que provoca fisuras que pueden ser el origen de infecciones. Las deformaciones de los pies (que causan por ejemplo las callosidades) pueden aparecer y ser fuentes de heridas posteriores. Una lesión de pie descuidada e insuficientemente mimada como debería, puede desgraciadamente tener consecuencias graves como una amputación.

Seguir una buena higiene diaria con el fin de evitar que se llegue a un estadío de arteritis y de neuropatía

Hay que respetar los límites de la glucemia fijados por el diabetólogo, no fumar (el tabaco contribuye a la arteriosclerosis). También es importante Controlar la presión arterial y vigilar la tasa de colesterol.

Cuidar sus pies y tener una higiene irreprochable

Los pies, que han podido perder su sensibilidad, están más expuestos a cualquier tipo de herida. Hay que cuidar los pies y tener una higiene irreprochable, cortar las uñas, tener unos zapatos confortables y consultar regularmente a un podólogo limitan los riesgos de que aparezcan lesiones en los pies, muy perjudiciales para los diabéticos. Es importante lavar cada día los pies con agua templada y jabón, secarse y limpiarse bien entre los dedos a fin de evitar la aparición de micosis en los espacios interdigitales que pueden provocar una sobreinfección, aplicar una crema hidratante en el caso de que la piel de los pies esté seca y limar las durezas y los callos con piedra pómez, por ejemplo.

Lo que hay que evitar

Evitar las uñas demasiada cortas o dejarlas en carne viva (se aconseja limarlas), no utilizar un instrumento afilado para los callos y durezas, evitar tomar baños prolongados de pies y caminar descalzo.

Los calcetines

Cambiarlos todos los días, evitar llevar los calcetines nuevos más de 4 horas, escoger calcetines de algodón o de fibras naturales y evitar los pliegues.

Los zapatos

Comprarlos al final del día cuando los pies están más hinchados. Se necesitan varios pares para cambiar los apoyos y evitar las fricciones. Hay que pasar la mano dentro de los zapatos antes de ponérselos para comprobar la ausencia de elementos que pueden ser fuente de traumatismos como por ejemplo piedrecitas. Limitar la altura de los tacones a 5 cm, ponerse zapatos en todas las estaciones del año, incluso en verano, elegir de preferencia los zapatos con cordones y escoger zapatos flexibles. No usar calzados viejos que pueden ser fuente de traumatismos. Atención a los zapatos nuevos. Inspeccionar los zapatos antes de ser calzados y escoger calzados un poco más grandes que la talla de los pies para que no sean demasiado apretados. Tener, si es posible, 2 o 3 pares de zapatos para poder alternarlos. No se deben utilizar bolsas de agua caliente ni mantas eléctricas. Evitar los baños calientes puesto que el calor aumenta el riesgo de quemaduras y estar al día de la vacunación antitetánica.

Examinar los pies todos los día para localizar cualquier lesión

Utilizar un espejo, dejarse ayudar, verificar la ausencia de heridas, de durezas, de micosis ... y consultar a la menor duda para evitar gangrenas y amputaciones.

Una herida del pie representa una verdadera urgencia que necesita una consulta rápida

Lavar con agua y jabón de Marsella, desinfectar la herida, consultar con un médico de urgencias, hacer una extracción bacteriológica para identificar el germen y aplicar una antibioterapia adaptada. Evitar el apoyo del pie, recortar los zapatos si fuera necesario y disponer con anticipación de un antibiótico de amplio espectro y anticoagulantes. Toda herida del pie (rozaduras, uñas encarnadas...) a menudo no se siente como tal, corriendo el peligro de no cicatrizarse y evolucionar hacia una gangrena en unas horas.

Reducir los factores de riesgos asociados

HTA, tabaquismo, glucemia mal controlada, sedentarismo, alcoholismo, hipercolesterolemia deben ser controladas y tratadas.

Pacientes con riesgo : garantizar la protección de los pies

Son pacientes de riesgo las personas que viven solas y los diabéticos que tienen problemas articulares o de visión, Hormigueos en los pies, dolores o calambres y la piel frágil y seca.

La consulta del podólogo: indispensable

Hay que consultar con un podólogo regularmente según las recomendaciones del diabetólogo.

Grados del pie diabético: clasificación del pie diabético

Los grados del pie del diabético:

Grado I : úlcera superficial, los tendones profundos no están afectados
Grado II : extensión hacia los tendones, cápsula articular y huesos
Grado III : absceso, osteomielitis, osteoartritis, tendinitis ...
Grado IV : principio de gangrena (un dedo del pie...)
Grado V : gangrena extendida ...

Evitar la amputación

Cada 30 segundos a un diabético se le practica una amputación a causa de la diabetes. Casi el 70% de las amputaciones las padecen personas afectadas de diabetes. La mayoría de las amputaciones empezaron por una úlcera en el pie.

Supervisar la eficacia del tratamiento de las complicaciones que puedan aparecer a nivel de los pies

Asegurarse Las uñas están bien cortadas, la ausencia de micosis, la ausencia de talones agrietados, que los zapatos no representen ningún riesgo y que el diabético no camine descalzo. También que el paciente consulte regularmente con el podólogo y la Asistencia del entorno familiar si el enfermo tiene problemas visuales o carece de agilidad

Asegurarse que los podólogos-pedicuros estén capacitados para practicar estos cuidados

No todos los podólogos-pedicuros están capacitados para realizar las sesiones de prevención y tratamiento de las lesiones.

Una consulta que no puede efectuarse a domicilio

Estas sesiones no pueden efectuarse en domicilio. El podólogo-pedicuro está obligado a realizar las sesiones en su consulta para respetar las buenas condiciones de higiene y seguridad.


Foto: © 123rf_62128067_Weerapat Kiatdumrong.jpg

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Última actualización: 23 de febrero de 2018 a las 17:51 por DRA. MARNET.
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