Espondilitis anquilosante - Síntomas

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Definición


La espondilitis anquilosante pertenece a la familia de las espondiloartropatías que son reumatismos inflamatorios crónicos. Las espondiloartropatías causan dolor y rigidez de varias articulaciones; la espondilitis anquilosante afecta casi exclusivamente a la columna vertebral y a la pelvis. Es una enfermedad crónica, evolutiva y handicapante, que afecta a individuos habitualmente jóvenes, con mas frecuencia a los hombres que a las mujeres. La espondilitis anquilosante evoluciona bajo la forma de brotes dolorosos interrumpidos por períodos sin síntomas o, por lo menos, menos pronunciados.

Síntomas


La espondilitis anquilosante suele comenzar en la edad adulta joven, y progresa hacia el empeoramiento de los síntomas. Los síntomas son:
  • dolor en la columna vertebral así como a nivel de las vértebras dorsales y lumbares, que aumentan en los períodos de descanso y disminuyen durante el ejercicio. Se les llama inflamatorias, pueden despertar al paciente por la noche y con frecuencia son más intensos por la mañana y disminyen gradualmente durante el día;
  • dolor en las nalgas, de las mismas características que los descritos;
  • rigidez en las articulaciones;
  • otras articulaciones pueden estar afectadas de forma inconstante, particularmente en el talón;
  • en algunos casos puede aparecer una uveítis a nivel del ojo, con disminución de la agudeza visual o dolor.


La espondilitis anquilosante se desarrolla a brotes. En los períodos de crisis el paciente puede verse muy discapacitado. Entre estos períodos, su calidad de vida mejora netamente.

Diagnóstico


Para el diagnóstico de la espondilitis anquilosante, el médico llevará a cabo un interrogatorio y un examen clínico. El objetivo es determinar el origen del dolor. Para confirmar el diagnóstico se practicarán radiografías de las zonas afectadas inicialmente, en particular a nivel de la columna vertebral y la pelvis, que pueden mostrar ciertas imágenes específicas. A veces se complementa con una resonancia magnética o con una gammagrafía ósea. También es necesario un análisis de sangre con marcadores de inflamación.

Tratamiento


No existe un tratamiento curativo de la espondilitis anquilosante. Los síntomas de los pacientes pueden ser aliviados gracias a los antiinflamatorios y a los analgésicos en el período de brote. Las infiltraciones locales de corticosteroides también se utlizan en las articulaciones demasiado dolorosas. En caso de ser insuficiente el alivio del dolor con estos tratamientos, pueden darse otras moléculas a largo plazo como el metotrexate o el anti- TNF -alfa. Mientras tanto, las sesiones de fisioterapia también pueden mejorar los síntomas y luchar contra la evolución hacia la rigidez.

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