Nutrición de las personas ancianas: Acompañar un buen envejecimi

Julio 2017
El proceso del envejecimiento puede influir en la capacidad de ingerir los nutrientes necesarios porque los ancianos tienes diferentes problemas que pueden afectar a la dentadura, al aparato digestivo, a la producción de saliva…Un 70% del envejecimiento se explica por factores ambientales, sólo un 30% por los genes. De ahí la importante función de la nutrición y la higiene de vida en el hecho de envejecer bien.



Menús para personas de la tercera edad

Como ejemplo en el desayuno pueden tomar un vaso de leche desnatada con café descafeinado y galletas bajas en azúcar. En la comida pueden consumir judías verdes salteadas con ajos, un filete de pollo a la plancha y de postre un yogur desnatado. En la cena un puré de calabacín, un pescado con champiñones salteados y una fruta que esté bien madura.
A media mañana puede proponerse una pieza de fruta (manzana, naranja) y a la hora de la merienda unas lonchas de queso fresco y jamón de york.

Otro ejemplo podría consistir en el desayuno un vaso de leche desnatada con cereales integrales acompañado de un zumo de naranja natural (sin azúcar). En la comida podríamos darle pasta, legumbres o arroz acompañadas de unas albóndigas de ternera a la jardinera y de postre una macedonia de frutas. En la cena podría ser una sopa de cebolla, una tortilla de queso y una fruta de temporada que esté madura. A media mañana podría tomar una cuajada o un yogur y como merienda unas galletas o unas tostadas.

Alimentos que deben consumir las personas de la tercera edad

Durante la tercera edad la dieta debe ser equilibrada y tener en cuenta la actividad física y el gasto energético de cada anciano. Las grasas deben constituir aproximadamente un 25% del aporte nutricional total (alrededor del 15% de las grasas deben ser monoinsaturadas presentes, por ejemplo, en el aceite de oliva). Las proteínas deben representar un 20% de la dieta (para no sobrepasar este límite se recomienda no abusar de la carne y priorizar el pescado que se puede combinar con verduras y hortalizas). Un déficit de proteínas puede alterar o empeorar el estado de salud del anciano, y originar problemas en la piel (úlceras por presión) y debilidad. Es muy importante que consuman lácteos (desnatados) como yogures, leche por el aporte de calcio, para prevenir la osteoporosis.
Los hidratos de carbono deben representar un 55% del aporte nutricional total y los encontramos en alimentos como los cereales, las frutas, las pastas y las legumbres. Además son ricos en fibra.

El envejecimiento: debilitamiento pero no enfermedad

Envejecer bien, sin patologías ni minusvalías, manteniendo las facultades físicas y cognitivas correctamente representa una verdadera apuesta para la medicina actual. El papel que desempeña la nutrición es muy importante.

"La nutrición óptima representa uno de los factores modificables más accesibles para controlar el envejecimiento. Permite prevenir un mal envejecimiento mediante estrategias específicas, entre las cuales se encuentra, en primera linea, la identificación de los pacientes con riesgo de patologías alimentarias, -explica el Dr. Monique Ferry, geriatra y nutricionista-.

Los cambios fisiológicos vinculados al propio envejecimiento como la pérdida de apetito, la saciedad precoz o la disminución del gusto, pueden modificar la alimentación de la persona anciana y jugar un importante papel en su estatus nutricional. "

El envejecimiento en sí mismo no debe considerarse como una enfermedad, sino simplemente como un debilitamiento en relación a una posible aparición de una patología.

La calidad del envejecimiento no es un asunto unicamente genético: la herencia no explica más que un 30% del envejecimiento, mientras que el 70% restante está vinculado con el ambiente. Una cifra que nos indica cómo es de importante la higiene de vida.

La hidratación, a menudo mal estimada

La hidratación de un anciano es el primer punto a vigilar. La bebida representa más de un litro de las necesidades del cuerpo y los alimentos aportan el litro restante. Una bajada en el consumo alimentario se observa con frecuencia en los ancianos y se correlaciona con una reducción de la hidratación.

Las unidades para hidratación

Para favorecer la práctica diaria de los dietistas y nutricionistas, Monique Ferry recomienda la utilización de las llamadas "unidades de hidratación".
Un yogur equivale, en términos de hidratación, a un vaso de agua. Una alimentación suficientemente hidratante es prioritaria, particularmente aquella rica en frutas y verduras. Se recomienda proponer al anciano bebidas atractivas como, por ejemplo, zumos de frutas.

Alimentos que deben consumir los adultos mayores: las proteínas: ¡forzar la dosis!

Es fundamental supervisar y preservar la masa muscular y para ellos es importante aportar proteínas como carne, huevos, productos lácteos y pescado. Es necesario mantener una actividad física (al menos treinta minutos de marcha diaria). Si las contribuciones proteicas disminuyen, sólo hay resíntesis en detrimento de algunos tejidos, en particular, el muscular. La disminución de la masa muscular por sarcopenia representa un factor de riesgo de debilitamiento para el anciano. Es necesario que el anciano lleve una alimentación variada, sin monotonía, principal causa de agravación de la disminución fisiológica del gusto.

Movilizar a las personas ancianas

Monique Ferry: "Para hacer mover a un anciano, es necesario sobre todo hacerle comer... y no tener un razonamiento opuesto del tipo "come poco ya que permanece sentada todo el día".
Después de los 70 años, un anciano necesita aportes energéticos superiores al 20% de los que necesitaba a sus treinta años a causa de un menor rendimiento metabólico de los alimentos. La parte correspondiente a las proteínas en este total debe aumentar.
Un estudio con Isabelle Favier puso de manifiesto que las personas que mejor habían envejecido eran aquellas que espontaneamente habían aumentado la proporción de sus contribuciones proteicas en sus raciones para alcanzar los niveles de aporte aconsejados.

Consejos prácticos

Algunas prácticas simples pueden ayudar como, por ejemplo, poner una cucharada de leche en polvo en el yogur o en la sopa, rallar una pizca de queso sobre los platos, añadir un huevo en el puré o añadir un pequeño pote de leche concentrada en el gratinado.

Según Monique Ferry, no es lícito pedir a un anciano consumir doble ración de carne o de queso, ya que el efecto volumen induce muy rápidamente la saciedad en esta población. Conviene, pues, aumentar la densidad energética de los alimentos que se consumen habitualmente.

1 500 Kcal/día: aportación de calorías mínimas diarias.

1500 Kcal/día representa la contribución mínima calórica de un anciano.

No perder peso

Ciertos factores representan factores de riesgo de pérdida de peso como la toma de medicamentos, las patologías catabolizantes que aumentan la producción de citoquinas anorexígenas, la pérdida de apetito debido a la menor actividad de los neurotransmisores orexígenos (neuropéptido Y, grelina)....Toda pérdida de peso no recuperada es causa de mal envejecimiento, la suma de estas pequeñas pérdidas terminan por generar numerosas complicaciones.

No hacer régimen después de los 70 años

La consigna de la Dra. Monique Ferry es proscribir los regímenes después de los 70 años, excepción hecha quizá con el régimen sin sal que puede utilizarse, para un período limitado, bajo prescripción médica. Esto es válido, incluso, para un paciente diabético cuyo apetito limitado puede provocar una dificultad para cubrir sus necesidades diarias, incluso en glúcidos. Al final de la comida hasta pueden ofrecerse azúcares "placer", puesto que estos últimos no aumentarán de forma brusca la glucemia.

Régimen y colesterol

Se recomienda prudencia para los pacientes que tiene una ligera hipercolesterolemia: un régimen preventivo frente al colesterol tiene sentido entre los 30 y los 70 años. Después hay que rechazar los regímenes restrictivos.

Pesar regularmente a las personas ancianas

Es necesario pesar con frecuencia a los ancianos, al igual que se mide la presión arterial, para reaccionar rápidamente ante una pérdida de peso. Es necesario informarse también sobre el peso de años anteriores, de estar atento a unos pantalones que se queden grandes, a un vestido que se queda muy ancho... Un kilo perdido será extremadamente difícil de recuperar, especialmente si esta pérdida se ha producido en los meses anteriores.
Según Monique Ferry, la experiencia pone de manifiesto que los ancianos envejecen mejor cuando el IMC está comprendido entre 23 y 27.
Para favorecer el anabolismo es necesario, dentro de lo posible, aumentar el consumo de proteínas por la mañana y al mediodía.

Precauciones cuando un régimen se impone como indispensable

Cuando un régimen sea absolutamente necesario, por ejemplo para forzar una pérdida de peso ante la colocación de una prótesis o en el caso de que exista una muy fuerte sobrecarga ponderal, hay que vigilar muy de cerca a este anciano. No se le puede proponer cualquier dieta. Cuando el problema del peso se plantea debido a una prótesis de cadera o de rodilla, no hay que hacerle perder más de un 10% del peso inicial y además esta pérdida debe ser paulatina, muy espaciada a lo largo de un año como mínimo.
El anciano corre el riesgo de sufrir no sólo una desnutrición y una pérdida de masa muscular que dificultará la rehabilitación, sino también de una rápida recuperación de las reservas grasas durante la rehabilitación cuando se acabe la dieta.

Vitaminas y sales minerales

No hay que descuidar las vitaminas y los minerales, necesarios para garantizar las funciones cognitivas e inmunitarias. El nivel necesario de aporte no puede alcanzarse si la dieta diaria no alcanza las 1.500 kcal/día. Hay que tener también en cuenta los ácidos grasos esenciales, como los omega 3.

Dietas para ancianos de 90 años

La nutrición parece ser un parámetro decisivo a la hora de manejar correctamente los procesos de la ancianidad. No se ha llegado a un consenso general en cuanto a las recomendaciones que serían necesarias establecer para esta franja de edad pero en lo que sí todos los expertos están de acuerdo es en la peligrosidad de establecer dietas restrictivas en el anciano para no provocar problemas de malnutrición, de mayor envergadura que aquellos que se tratan de corregir.
Se recomienda un consumo diario de proteínas de 1 a 1,25 gramos/kg de peso. En lo que parece existir acuerdo es en el hecho de que hasta un 60% del total energético de la dieta debe provenir de los hidratos de carbono llamados complejos, ya que, además son ricos en fibra (un aporte de 15-20 gramos/día se considera suficiente). Las grasas no deben sobrepasar el 30% de las calorías totales de la dieta, y se recomienda que exista un reparto equitativo entre saturadas, poliinsaturadas y monoinsaturadas.

Comida para ancianos sin dientes

En estos casos se deben priorizar los alimentos blandos, bien desmenuzados o en forma de purés que sean apetitosos y ricos en proteínas, vitaminas y minerales. Así se puede ayudar al anciano a evitar la pérdida de peso y los déficits nutricionales. Los vegetales frescos y las frutas se pueden cocer hasta que se hagan blandas y después hacer purés con ellos. Puedes desmenuzar la carne, el pollo o el pescado. Las salsas, los caldos, la leche o los jugos pueden ablandar y así facilitar su ingesta. Puede proponerse el pollo tierno o el pescado, los huevos revueltos, el queso cottage y el yogur ya que son alimentos blandos ricos en proteínas. Las yemas del huevo son ricas en vitamina B-12 y D.

Dieta para ancianos desnutridos

Algunos de los riesgos de los ancianos son la deshidratación y una dieta pobre fibra y/o de proteínas. Es frecuente que, además de hacer una dieta pobre en fibra, la falta de actividad física y los cambios fisiológicos que conlleva la edad en el aparato digestivo, sean responsables de problemas de estreñimiento.
También hay que vigilar con las calorías que ingieren, tanto por exceso, como por defecto. Entre los 80 y 85 años no son necesarias más de 1.600 calorías como promedio por día. Es importante controlar este aporte de calorías y saber manejar tanto los problemas de sobrepeso como el riesgo que tienen para desnutrirse. Deben proponerse proteínas de alto valor biológico y priorizar el pescado, la clara de huevo y las carnes magras, pero sin que las raciones sean excesivas. Deben ingerir vitamina C (frutas, verduras), ácidos grasos Omega 3 (para prevenir el deterioro cognitivo), nueces (para prevenir el Alzheimer), calcio y vitamina D (para los huesos) y una correcta dieta mediterránea con frutas, verduras y legumbres pero que incorpore también la ingesta de carne en cantidades moderadas.


Fuente: Revista Nutrition infos

Foto: © 45707289_m.jpg

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Última actualización: 28 de junio de 2017 a las 13:51 por DRA. MARNET.
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