Nutrición de las personas ancianas para un buen envejecimiento

Septiembre 2017
Es importante la función de la nutrición y la higiene para envejecer bien.


Menús para personas de la tercera edad

Como ejemplo, en el desayuno pueden tomar un vaso de leche desnatada con café descafeinado y galletas bajas en azúcar. En la comida pueden consumir judías verdes salteadas con ajo, un filete de pollo a la plancha y un yogur desnatado de postre. En la cena, un puré de calabacín, pescado con champiñones salteados y una fruta bien madura. A media mañana puede proponerse una pieza de fruta (como manzana o naranja) y a la hora de la merienda, unas rebanadas de queso fresco y jamón de york.

Otra opción es en el desayuno un vaso de leche desnatada con cereales integrales y un zumo (jugo) de naranja natural (sin azúcar). En la comida puede ser pasta, legumbres o arroz acompañado de unas albóndigas de ternera a la jardinera y de postre una macedonia (ensalada o coctel) de frutas. En la cena, una sopa de cebolla, una tortilla de queso y una fruta de temporada que esté madura. A media mañana, pueden tomar una cuajada o un yogur y como merienda unas galletas o tostadas.

Alimentos que deben consumir las personas de la tercera edad

Durante la tercera edad la dieta debe ser equilibrada y tener en cuenta la actividad física y el gasto energético de cada anciano. Las grasas deben constituir aproximadamente el 25 % del aporte nutricional total (alrededor del 15 % de las grasas deben ser monoinsaturadas presentes en el aceite de oliva, por ejemplo).

Las proteínas deben representar un 20 % de la dieta. Para no sobrepasar este límite se recomienda no abusar de la carne y priorizar el pescado, que se puede combinar con verduras y hortalizas. Un déficit de proteínas puede alterar o empeorar el estado de salud del anciano y originar problemas en la piel (úlceras por presión) y debilidad. Es muy importante que consuman lácteos (desnatados), como yogures y leche, por el aporte de calcio y para prevenir la osteoporosis.

Los hidratos de carbono deben representar 55 % del aporte nutricional total. Se encuentran en alimentos como los cereales, las frutas, las pastas y las legumbres. Además, son ricos en fibra.

El envejecimiento no es una enfermedad

Envejecer bien, sin patologías ni minusvalías, manteniendo las facultades físicas y cognitivas correctamente representa una verdadera apuesta para la medicina actual. El papel que desempeña la nutrición es muy importante, ya que ayuda a prevenir un mal envejecimiento. Cambios como la pérdida de apetito, la saciedad precoz o la disminución del gusto son propios del envejecimiento y pueden modificar la alimentación de la persona mayor, por lo que es vital vigilar la nutrición.

El envejecimiento no debe considerarse como una enfermedad, sino simplemente como un debilitamiento en relación a una posible aparición de una patología. La calidad del envejecimiento no es solo un asunto genético: la herencia no explica más que un 30 % del envejecimiento, mientras que el 70 % restante está vinculado con el ambiente. Una cifra que indica cómo es de importante la higiene de vida.

Cuánta agua debe tomar un anciano

La hidratación de un anciano es el primer punto a vigilar. La bebida representa más de un litro de las necesidades del cuerpo y los alimentos aportan el litro restante. Una bajada en el consumo alimentario se observa con frecuencia en los ancianos y se correlaciona con una reducción de la hidratación.

Un yogur equivale, en términos de hidratación, a un vaso de agua. Una alimentación hidratante es prioritaria, sobre todo aquella rica en frutas y verduras. Se recomienda proponer a la persona bebidas atractivas, como jugos de frutas.

Alimentos que deben consumir los adultos mayores

Es fundamental supervisar y preservar la masa muscular. Para esto es importante aportar proteínas como carne, huevos, productos lácteos y pescado. Es necesario mantener una actividad física (al menos treinta minutos de marcha diaria). Si las contribuciones proteicas disminuyen, solo hay resíntesis en detrimento de algunos tejidos, en particular, el muscular. La disminución de la masa muscular por sarcopenia (pérdida muscular y de fuerza) representa un factor de riesgo del debilitamiento para el anciano. Es necesario que la persona lleve una alimentación variada, sin monotonía, principal causa de la disminución fisiológica del gusto.

Alimentación en adultos mayores

El proceso de envejecimiento puede influir en la capacidad de ingerir los nutrientes necesarios porque los ancianos tienes diferentes problemas que pueden afectar la dentadura, el aparato digestivo o la producción de saliva, por ejemplo. Para que no se le dificulte la movilidad, un anciano debe comer bien. Después de los 70 años de edad, la persona necesita aportes energéticos superiores al 20 % de los que necesitaba a los treinta años a causa de un menor rendimiento metabólico de los alimentos. La parte correspondiente a las proteínas debe aumentar para alcanzar los niveles de aporte aconsejados.

Algunas prácticas simples pueden ayudar como poner una cucharada de leche en polvo en el yogur o en la sopa, rallar una pizca de queso sobre los platos, añadir un huevo en el puré o agregar un pequeño pote de leche concentrada en el gratinado. No se aconseja consumir doble ración de carne o de queso, ya que induce rápidamente la saciedad en esta población. Es mejor aumentar la densidad energética de los alimentos que se consumen de forma habitual. La contribución mínima calórica de un anciano es de 1.500 kcal al día.

Pérdida de peso en adultos mayores

Ciertos factores representan un riesgo de pérdida de peso, como la toma de medicamentos o la pérdida de apetito. Todo descenso de peso no recuperado es causa de un mal envejecimiento, la suma de estas pequeñas pérdidas terminan por generar numerosas complicaciones.

No hacer dieta después de los 70 años de edad, a excepción quizá del régimen sin sal que puede hacerse por un período limitado bajo prescripción médica. Esto es válido, incluso, para un paciente diabético cuyo apetito limitado puede provocar una dificultad para cubrir sus necesidades diarias, incluso en glúcidos. Al final de la comida hasta pueden ofrecerse azúcares 'placer', puesto que no aumentan de forma brusca la glucemia.

Se recomienda prudencia para los pacientes que tienen una ligera hipercolesterolemia (nivel de colesterol malo muy alto). Un régimen preventivo frente al colesterol tiene sentido entre los 30 años y los 70 años de edad, después hay que rechazar los regímenes restrictivos.

Cuánto debe pesar un anciano

Es necesario pesar con frecuencia a los ancianos, al igual que medir la presión arterial, para reaccionar rápidamente ante una pérdida de peso. Es imprescindible informarse sobre el peso de años anteriores, estar atento a los pantalones que queden grandes o a un vestido que quede muy ancho. Un kilo perdido es extremadamente difícil de recuperar, sobre todo si esta pérdida se ha producido en los meses anteriores.

Las personas envejecen mejor cuando el índice de masa corporal (IMC) está comprendido entre 23 y 27. Para favorecer el anabolismo es necesario, dentro de lo posible, aumentar el consumo de proteínas por la mañana y al mediodía.

Hay que tener muchas precauciones cuando una dieta se impone como indispensable. Si un régimen es absolutamente necesario —por ejemplo, para forzar una pérdida de peso ante la colocación de una prótesis o en caso de que exista una fuerte sobrecarga ponderal—, hay que vigilar muy de cerca al paciente. No se le puede proponer cualquier dieta. Cuando el problema de peso se plantea por una prótesis de cadera o rodilla, no hay que hacerle perder más del 10 % del peso inicial. Además, esta pérdida debe ser paulatina y muy espaciada a lo largo de un año como mínimo.

El anciano corre el riesgo de sufrir, no solo una desnutrición y una pérdida de masa muscular que dificultará la rehabilitación, sino también una difícil recuperación de las reservas grasas durante la rehabilitación cuando se acabe la dieta.

Vitaminas para adultos mayores

No hay que descuidar las vitaminas y los minerales, ya que son necesarios para garantizar las funciones cognitivas e inmunitarias. El nivel necesario de aporte no puede alcanzarse si la dieta diaria no aporta las 1.500 kcal al día. También hay que tener en cuenta los ácidos grasos esenciales, como el Omega 3.

Dietas para ancianos de 90 años

La nutrición parece ser un parámetro decisivo a la hora de manejar correctamente los procesos de la ancianidad. No se ha llegado a un consenso general en cuanto a las recomendaciones que serían necesarias establecer para esta franja de edad, pero en lo que sí están de acuerdo los expertos es en la peligrosidad de establecer dietas restrictivas al anciano. Esto debido a que pueden provocar problemas de malnutrición y de mayor envergadura que aquellos que se tratan de corregir.

Se recomienda un consumo diario de proteínas de 1 a 1,25 gramos por kilo de peso. Parece que existe un acuerdo en que hasta un 60 % del total energético de la dieta debe provenir de los hidratos de carbono llamados complejos, ya que también son ricos en fibra (un aporte de 15 a 20 gramos por día se considera suficiente). Las grasas no deben sobrepasar el 30 % de las calorías totales de la dieta y se recomienda un reparto equitativo entre saturadas, poliinsaturadas y monoinsaturadas.

Comida para ancianos sin dientes

En estos casos se deben priorizar los alimentos blandos, bien desmenuzados o en forma de purés que sean apetitosos y ricos en proteínas, vitaminas y minerales. Así, se puede ayudar al anciano a evitar la pérdida de peso y los déficits nutricionales. Los vegetales frescos y las frutas se pueden cocer hasta que se hagan blandas y después hacer puré. También puedes desmenuzar la carne, el pollo o el pescado. Las salsas, los caldos, la leche o los jugos pueden ablandar y facilitar su ingesta. Puede proponerse el pollo tierno o el pescado, los huevos revueltos, el queso cottage y el yogur, ya que son alimentos blandos ricos en proteínas. Las yemas del huevo son ricas en vitamina B12 y D.

Dieta para ancianos desnutridos

Algunos de los riesgos de los ancianos son la deshidratación y una dieta pobre en fibra o proteínas. Es frecuente que —además de hacer una dieta carente de fibra—, la falta de actividad física y los cambios fisiológicos que conlleva la edad en el aparato digestivo sean responsables de problemas de estreñimiento.

También hay que vigilar las calorías que ingieren, tanto por exceso como por déficit. Entre los 80 años y 85 años de edad no se necesitan más de 1.600 calorías como promedio por día. Es importante controlar este aporte de calorías y saber manejar tanto los problemas de sobrepeso como el riesgo que tienen para desnutrirse. Deben proponerse proteínas de alto valor biológico y priorizar el pescado, la clara de huevo y las carnes magras, pero sin que las raciones sean excesivas.

Deben ingerir vitamina C (frutas y verduras), ácidos grasos Omega 3 (para prevenir el deterioro cognitivo), nueces (para prevenir el mal de Alzheimer), calcio y vitamina D (para los huesos) y una correcta dieta mediterránea con frutas, verduras y legumbres, pero que incorpore también la ingesta de carne en cantidades moderadas.

Foto: © ljupco – 123RF.com

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Última actualización: 1 de septiembre de 2017 a las 06:50 por gslaura.
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