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Síntomas de una intoxicación por pescados y mariscos

Las sustancias dañinas que provocan las intoxicaciones por pescados y mariscos son termoestables. Esto quiere decir que ningún grado de cocción protege a la persona de resultar intoxicada si consume un pescado contaminado. Los síntomas dependen del tipo específico de intoxicación.


Síntomas de la intoxicación con ciguatera

Pueden aparecer en cualquier momento, desde 2 hasta 12 horas después de comer el pescado. Los principales síntomas son los cólicos abdominales, diarrea intensa y acuosa, náuseas y vómitos. También pueden aparecer sensaciones extrañas, por ejemplo, que los dientes están flojos y a punto de caerse, temperaturas calientes y frías inversas (la persona siente que un cubo de hielo la quema, mientras que un fósforo le congela la piel), dolor de cabeza, presión arterial baja (en casos muy graves) y sabor metálico en la boca.

Síntomas de la intoxicación con escombroides

Por lo general, aparecen inmediatamente después de consumir el pescado. Pueden cursar con problemas respiratorios (en casos graves), enrojecimiento de la piel de la cara y el cuerpo, sofocos, picazón y ronchas, náuseas y vómitos.

Intoxicación paralítica por mariscos

Aproximadamente, 30 minutos después de haber consumido productos del mar contaminados aparece entumecimiento u hormigueo en la boca, una sensación que se puede extender a los brazos y las piernas; además de mareos y dolor de cabeza; en ciertos casos, los brazos y las piernas pueden llegar a paralizarse temporalmente. Algunas personas también pueden presentar náuseas, vómitos y diarrea, aunque estos síntomas son mucho menos frecuentes.

Intoxicación neurotóxica por mariscos

Los síntomas son muy similares a la intoxicación por ciguatera. Después de comer almejas o mejillones aparecen náuseas, vómitos y diarrea. Estos síntomas son seguidos rápidamente por sensaciones como entumecimiento u hormigueo en la boca, dolor de cabeza, mareo, así como trastrocamiento de las temperaturas caliente y fría.

Intoxicación amnésica por mariscos

Es poco frecuente y comienza con náuseas, vómitos y diarrea. Después aparece una pérdida de la memoria por un periodo corto, al igual que otros síntomas neurológicos menos frecuentes.

Intoxicación por mariscos, ¿qué hacer?

La intoxicación por mariscos puede ser una emergencia médica y de presentarse síntomas súbitos o significativos, se debe llevar al paciente de inmediato a un centro médico de emergencia. Es probable que se deba llamar al número local de emergencias y al centro de toxicología para solicitar información sobre el tratamiento apropiado.

¿Los niños pueden comer mariscos?

La población más sensible (niños y mujeres durante el embarazo y la lactancia) deben limitar el consumo de determinadas especies de pescado. Esto no significa eliminar el pescado de la dieta. El pescado aporta proteínas de alto valor biológico, vitaminas A, D y B12, yodo y selenio, por lo que es necesario incluirlo en la dieta. También protege la salud cardiovascular, ya que es rico en omega 3, proteínas y minerales, aunque puede que algunos de estos estén de más.

¿Puedo comer mariscos si estoy embarazada?

Las mujeres que podrían quedar embarazadas, están embarazadas o dan de lactar no deberían comer más de una pequeña porción, menor de 100 gramos, a la semana de pescado proveniente de las especies predadoras, aunque se permite dos porciones de atún a la semana. Más de una ración de panga cada quince días. Este pescado no está incluido entre los que son fuente de mercurio.

Las especies más proclives al cúmulo de toxinas son, además del tiburón, el pez espada o emperador, el atún, el pez panga y las caballas. Deben consumirse con moderación.

Mercurio en el pescado: toxicidad

La presencia de mercurio en los pescados está detrás de muchas de las alertas de seguridad alimentaria.


El problema ha alcanzado tal magnitud que la Comisión Europea se plantea regular la información que ofrece el etiquetado a los consumidores, especialmente la que se refiere al contenido de mercurio en el pescado, como el atún y el pez espada. En Europa, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria señaló el umbral de riesgo: 1,6 nanogramos / kg de peso corporal a la semana.

El mercurio es una potente neurotoxina que puede ocasionar pérdidas sensoriales, temblores, déficit de coordinación muscular, problemas en el habla, pérdida de la audición y problemas visuales. El metilmercurio es un neurotóxico que traspasa con facilidad la placenta y la barrera hematoencefálica (protege contra la entrada de sustancias tóxicas en la circulación sanguínea y el fluido cerebral), de ahí lo preocupante de la exposición durante el embarazo.

Dónde se encuentra el mercurio

El mercurio es un metal pesado que se encuentra de forma natural en el suelo, el agua, las plantas y los animales.


El problema es que la actividad humana aporta grandes cantidades de mercurio al medio ambiente a través de la incineración de residuos sólidos, el uso de combustibles fósiles o el uso del mercurio en diversas industrias.

El mercurio pasa a los pescados a través de su alimentación, de forma que los peces más depredadores (los más grandes) son los que acumulan mayor cantidad de mercurio.

Efectos del mercurio en el cuerpo humano

La toxicidad del mercurio depende de la forma química en la que se encuentra. El metilmercurio, es, a juicio de la Organización Mundial de la Salud, uno de los 6 compuestos químicos más peligrosos presentes en el medio ambiente.

El mayor riesgo es a nivel del sistema nervioso: el desarrollo de las neuronas es considerado el problema de salud pública de mayor relevancia y el periodo de exposición durante el embarazo, el más sensible de todos. También puede inducir efectos tóxicos en los riñones, el hígado y los órganos sexuales.

Foto: © Edward Westmacott – 123RF.com

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