Parto programado o inducido

Junio 2017



Parto provocado: definición

Cuando el médico decide que hay que provocar o inducir un parto es porque es necesario terminar con el embarazo. La provocación se realiza con medicación, ya sea con oxitocina o con prostaglandinas según el estado del cuello uterino.

Parto programado o inducido

Si el parto no comienza por sí solo, el ginecólogo se puede valer de ciertas técnicas para provocar (o "inducir") las contracciones. Además, si por alguna razón el trabajo de parto no avanza, el ginecólogo puede recurrir también a estas técnicas que aumentan o aceleran tus contracciones. El parto se induce antes de que ni siquiera comience espontáneamente.
Podría ser necesario inducir el parto si los riesgos de prolongar el embarazo son más altos que los riesgos de dar a luz al bebé de inmediato. Las razones más comunes es porque se alarga el embarazo una o dos semanas después de la fecha prevista para el parto (implica más riesgo de que surjan complicaciones), porque el bebé es demasiado grande (hay más probabilidades de que el parto se prolongue o se quede estancado) y hay mas riesgo tanto la madre como el feto de sufrir lesiones durante un parto vaginal y las posibilidades de que necesites una cesárea son mayores.
También en caso de que se rompan aguas y el parto no comience por sí solo (en este caso se inducirá el parto para disminuir el riesgo de infección del útero y del bebé, ya que es más pronunciado una vez se ha roto aguas, cuando la placenta no esté funcionando correctamente, haya demasiado poco líquido amniótico o el feto no está desarrollándose o creciendo como debería, cuando se presente un preeclampsia (complicación grave que puede poner en peligro la salud de la madre y reducir el riego sanguíneo hacia el bebé) o cuando exista una enfermedad crónica o aguda, como hipertensión arterial, diabetes o una afección en los riñones, que amenace el estado de salud de la madre o del bebé.

¿Como se induce el parto?

Los métodos que utiliza el ginecólogo para inducir el parto dependerán del estado en que esté el cuello del útero. Si éste no ha comenzado a ablandarse, afinarse (hacerse más delgado) o dilatarse (abrirse) se considera que todavía no está "maduro" o preparado para el parto. En ese caso, el ginecólogo recurrirá a hormonas o métodos "mecánicos" para hacer madurar al cuello del útero antes de inducir el parto. A veces estos procedimientos terminan desencadenando el parto.
Si el parto no empieza por sí solo, se administra una infusión intravenosa de oxitocina cuando madure el cuello uterino. Este medicamento es una forma sintética de la hormona oxitocina, que el cuerpo de la madre produce naturalmente durante un parto espontáneo. Si el cuello uterino está maduro desde el comienzo se administra oxitocina inmediatamente.

Condiciones para que un parto sea programado

El momento ideal de un parto se sitúa alrededor de la trigésimo novena o la cuadragésima semana de amenorrea. El límite de las 37 semanas cumplidas evita la prematuridad y el límite de 42 semanas cumplidas evita un parto post maduro.
El cuello del útero debe estar maduro y presentar las condiciones indispensables para el desarrollo del parto. También se puede provocar el parto en caso de que no haya necesidad de efectuar una cesárea. Siempre es importante informar a la madre de los riesgos del parto programado y de la necesidad de realizar una cesárea.

¿Por qué inducir un parto?

Por razones médicas

La posibilidad de provocar un parto artificial es capital, cuando existen razones para ello como en el caso de que existan riesgos para el bebé o para la mamá (por ejemplo, cuando el bebé corre el riesgo de ser demasiado ancho para salir por vía natural o durante la aparición de anomalías en el ritmo cardíaco del bebé, un atraso en el crecimiento... que pueda testimoniar una dolencia o una urgencia), evitar una cesárea, cuando aparece un problema en la futura madre (hipertensión, diabetes en la gestación, insuficiencia cardíaca, crisis asténica severa...), que podría haber en un primer momento y agravarse después de forma importante, ante una ruptura de la bolsa amniótica que no desencadene el parto, cuando la madre ha salido de cuentas (a partir de la semana 41 de amenorrea) o en caso de embarazo de gemelos.

Por razones de comodidad: ¿para la madre o para el equipo médico ?

También la razón puede ser de comodidad para la madre que puede prever su parto el día y el momento donde el equipo médico esté al completo, en caso Fatiga, angustia, ausencia del padre, problemas familiares son las razones que frecuentemente empujan a numerosas mujeres a programar sus partos) o para poder elegir al equipo médico que lo atenderá (previsión en el transcurso de la jornada, fuera de los fines de semana, días festivos, vacaciones...). La inducción de un parto es más frecuente en las clínicas privadas.

Cuantas horas dura un parto inducido

Cada parto es diferente y también tiene una duración distinta. Esto ocurre con los partos naturales y también con los provocados aunque la mujer suele tener la percepción de que el parto provocado dura mas que el natural. En esto interviene el proceso de maduración del cuello del útero que puede demorarse entre 12 y 24 horas y, durante este período de tiempo, la mujer puede tener contracciones y no se ha administrado todavía la anestesia peridural.

Parto inducido en la semana 38

La fecha que se recomienda para provocar el parto es alrededor de la semana 41 de gestación.
El momento ideal de un parto se sitúa alrededor de la 39 o la 40 semana de amenorrea. El límite de las 37 semanas cumplidas evita la prematuridad y el límite de 42 semanas cumplidas evita un parto post maduro. Para inducir un parto es necesario que la gestación haya llegado a término (semana 38 de embarazo). En la mujeres gestantes que padecen ciertas enfermedades como el lupus o el síndrome antifosfolípido se suele provocar el parto a partir de la semana 37.

Parto inducido a las 39 semanas

Según los últimos consensos entre los ginecólogos se están acumulando evidencias que indican que no es recomendable esperar más allá de las 39 semanas de gestación. En las mujeres que presentan hipertensión el ginecólogo suele inducir el parto en la semana 39 o 40, sin esperar que la gestación llegue al final.

Parto inducido en la semana 40

Entre la semana 39 y la 40 se considera que ya que puede realizar la inducción del parto si ésta es necesaria. Se han demostrado tasas más altas de muerte del feto después de la 39 semana desde finales de los ochenta y, al parecer, todavía se subestima este problema.La muerte del feto representa un mayor riesgo a las 40 semanas de la gestación y más adelante.

Parto inducido en la semana 41

Si la gestación supera la semana 41+ 3 días (la edad gestacional se valora con ecografía) y la mujer no se pone de parto, se realiza la inducción. En caso de que el embarazo se prolongue más allá de la semana 42 existe el riesgo de que la placenta deje de cumplir sus funciones correctamente y no suministre al bebé el oxígeno y los nutrientes necesarios. Es por esta razón que se decide provocar el parto.

Conocer los riesgos y los inconvenientes de un parto programado

Las madres deben estar informadas de que un parto inducido no corresponde en absoluto a un parto natural y que conlleva un cierto número de riesgos que hace falta conocer. El parto programado debe ser una decisión tomada conjuntamente por la futura madre y su médico.
Un parto inducido representa mas medicalización del parto, un parto más largo, contracciones más dolorosas, una tasa de cesáreas más elevada y necesidad con mas frecuencia de la utilización del fórceps. Hay diversos efectos secundarios que pueden aparecer asociados a los medicamentos para provocar el parto.


Foto: 123rf_55421113_kzenon
Saber más:Baby Center:http://www.babycenter.es/pregnancy/parto_atipico/induccion/

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Última actualización: 17 de mayo de 2017 a las 20:32 por DRA. MARNET.
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