Qué es el reflujo gastroesofágico

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El esófago es un tubo que lleva el alimento de la boca al estómago. Cuando un bebé tiene reflujo, el alimento de su estómago vuelve hacia el esófago. En estos casos, el músculo del esfínter inferior del esófago no está completamente desarrollado, lo que causa que el contenido del estómago regrese al esófago.


Qué es ERGE

La enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE) es un tipo de reflujo grave que dura más tiempo. Cuando el bebé no puede alimentarse o el reflujo dura más de 12 a 14 meses es muy probable que tenga ERGE. En los bebés que presentan ERGE el músculo del esfínter del esófago se debilita o relaja cuando no debe.

Reflujo gastroesofágico: fisiopatología

El paso de los alimentos del esófago al estómago es regulado por una válvula que se denomina esfínter esofágico inferior (EEI). En los pacientes que sufren reflujo, esta válvula está alterada y se mantiene abierta, lo que permite el paso del contenido del estómago al esófago.


Otros factores que pueden contribuir o aumentar el riesgo de padecer reflujo gastroesofágico son el elevado consumo de alcohol, el tabaquismo, el alto consumo de alimentos irritantes como el chocolate, la pimienta o las especias que condimentan los alimentos; así como la menta, el café y las comidas con un alto contenido en grasa. Estos factores favorecen la relajación y apertura del esfínter esofágico inferior.

Qué es la hernia de hiato

El reflujo gastroesofágico se asocia con frecuencia a una hernia de hiato, que es el desplazamiento del estómago hacia el pecho a través del diafragma. La hernia de hiato favorece el reflujo gastroesofágico, aunque no todas las personas que tienen hernia de hiato presentan reflujo. También los procesos que aumentan la presión intraabdominal pueden favorecer el reflujo, por ejemplo, el sobrepeso, la obesidad y el embarazo, entre otros.

Reflujo gastroesofágico: síntomas

El ERGE suele provocar acidez y regurgitación de los ácidos del estómago hacia el esófago, lo que genera la sensación de ardor o pirosis. Esta sensación se siente detrás del esternón y aparece cuando el contenido gástrico pasa al esófago, ya que irrita la mucosa. También puede aparecer dolor en la zona epigástrica, tos seca, dolor de garganta, afonía e, incluso, síntomas de asma o dificultad para respirar.

Reflujo gastroesofágico en bebés y niños

Más del 30 % de los niños sufren problemas de reflujo gastroesofágico y regurgitaciones, que representan una causa frecuente de consulta médica. Cuando se presenta en los bebés de menos de 2 meses, lo más habitual es que no tenga consecuencias en su desarrollo. Cuando estas regurgitaciones son más severas pueden provocar manifestaciones que dificultan el crecimiento del bebé.

Las regurgitaciones suelen desaparecer de forma espontánea al cabo de algunos meses, cuando se inicia la diversificación alimentaria o cuando empiezan a caminar, momento en el que el bebé se mantiene más recto.

El reflujo debe considerarse como anormal si aparece separado de las comidas o en el transcurso de la noche, si es frecuente y abundante, si persiste aún cambiando al bebé de posición, cuando el bebé llora después de la comida o en el transcurso de la noche o cuando aparece sangre en la regurgitación.

RGE medicina: síntomas

Como manifestaciones benignas del reflujo encontramos la regurgitación que aparece después de la comida y no en mucha cantidad, cuando se inicia antes de los 3 meses, cuando no tiene consecuencias en el crecimiento del bebé y cuando su apetito es normal.

Entre las manifestaciones más severas del reflujo encontramos los vómitos, las anginas, la otitis, la bronquitis o la tos frecuente, cuando el bebé manifiesta malestar, esofagitis o retraso en el crecimiento.

ERGE: tratamiento

Un tratamiento médico a veces es necesario para proteger las paredes del esófago y neutralizar la acidez antireflujo. Se pueden proponer los apósitos gástricos que sellan la unión esófago-estómago, los estimulantes de la motricidad digestiva o los inhibidores de la secreción gástrica. Los tratamientos son, en general, prescritos hasta que el bebé realiza sus primeros pasos, etapa que permite al bebé estar más recto. Esta actitud mejora las manifestaciones del reflujo. A veces es necesario realizar algún examen, por ejemplo, una pH-metría o una fibroscopia para comprobar la intensidad y las razones del reflujo. Adaptar el tratamiento médico o prever si será necesaria una intervención quirúrgica.

Leche antireflujo y estreñimiento

Evitar darle de comer zumos de frutas y cereales, utilizar leches espesadas o harinas que permitan espesar la leche. Estas leches antireflujo contienen agentes espesantes como la harina de algarroba, el almidón o el almidón precocido de maíz. También es importante adaptar correctamente el orificio de la tetina a la leche antireflujo, es decir, disminuir su tamaño. Hay que pedir la opinión del médico sobre la leche que debemos utilizar.

Colchón antireflujo

Acostar al bebé boca abajo y levantar el colchón unos 30 o 40 grados con un sistema especial. No mover demasiado al bebé después de las comidas y dejarlo reposar.

Hay que colocar al niño bien derecho cuando come, a fin de no comprimir su abdomen. No apretar demasiado los pañales y evitar los grumos en el biberón.

Espaciar las comidas o el pecho, tener al bebé en los brazos después de haberle dado de comer, no darle grandes cantidades de comida en una sola toma y darle de comer despacio. Evitar fumar en su presencia y no llevarlo a ambientes cargados de humo.

Diferencia entre vómito y regurgitación

Las regurgitaciones se presentan sin esfuerzo, mientras que los vómitos necesitan de la contracción de los músculos abdominales. A menudo los reflujos y los vómitos están asociados.


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Dra. Marta Marnet

CCM Salud es una publicación informativa realizada por un equipo de especialistas de la salud y redactores supervisados por la Dra. Marta Marnet (número de registro 19741 en el Colegio de Médicos de Barcelona, España).

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