Durante el Ramadán, musulmanes practican un período de ayuno, más largo durante el verano, en el transcurso del cual no pueden beber, comer, fumar ni, mantener relaciones sexuales desde el alba hasta la puesta del sol.
El período del Ramadán plantea a veces problemas a los enfermos para tomar medicamentos. El Corán precisa que existen excepciones para las personas afectadas por patologías en las cuales la práctica del ayuno durante este período presenta riesgos médicos. Pero muchas personas desean respetar escrupulosamente las reglas del Corán y es a veces necesario pedir consejo a un imán con el fin de no tomar riesgos inútiles.
Durante el Ramadán, la manera de alimentarse es muy diferente, con comidas muy distanciadas debido a un período de ayuno, seguido de la ruptura del ayuno con comidas muy ricas en grasas y frecuentes. Esta situación provoca un desequilibrio alimentario que puede ser la causa de situaciones peligrosas para los diabéticos.
El ayuno, sobre todo cuando es prolongado por más de 16 horas en el verano, tiene consecuencias severas sobre la glucemia.
Durante la fase del ayuno, el paciente no puede consumir alimentos ni beber. Debido a eso, existe un riesgo de hipoglucemia, si el tratamiento no ha sido adaptado con la prescripción del médico.
Pueden aparecer temblores, sudor, dolores de cabeza, palpitaciones cardíacas, problemas de la vista, palidez, vértigos, cansancio, trastornos del comportamiento, incluso confusión. Estos síntomas requieren la consulta inmediata con un médico.
Al terminar el ayuno, las personas tienden a comer demasiado. Esta situación provoca una sobrecarga calórica elevada que puede causar una hiperglucemia y una descompensación metabólica aguda, sobre todo cuando el tratamiento no ha sido adaptado antes del inicio del Ramadán. Por ejemplo, para los que sufren de diabetes insulino-dependiente, si la dosis de insulina no ha sido adaptada para hacer frente a una cantidad importante de glucosa, el organismo no podrá utilizar esta glucosa para alimentar a sus células, degradará las grasas y producirá acetona, lo que podrá provocar una cetoacidosis, complicación severa de la diabetes. En efecto, las reservas en azúcar se vuelven insuficientes, los ácidos grasos son más utilizados generando la liberación de grandes cantidades de cuerpos cetónicos en la sangre.
El Ramadán será completamente contraindicado si la diabetes no es equilibrada, si se acompaña de patologías, de infecciones o de complicaciones por ejemplo como complicaciones neurológicas o cardiovasculares.
Es posible para las personas enfermas o frágiles posponer períodos de ayuno.
Es recomendado pedir consejo a su médico o a su diabetólogo con el fin de conocer los riesgos y las contraindicaciones potenciales y sobre todo adaptar su tratamiento, ya sea que se trate de medicamentos antidiabéticos orales o de insulina.
También hay que reforzar la auto-vigilancia de la glucemia y practicar por lo menos una glucemia capilar antes de cada comida y dos en el transcurso del ayuno.
Es aconsejado limitar las actividades físicas y deportivas durante el período de ayuno, sobre todo durante los períodos de verano. Cuando se practica un deporte, se debe realizae de manera moderada.
El Ramadán es fuertemente desaconsejado en las personas que ejercen un oficio que necesita una actividad física intensa y constante (particularmente si el ayuno líquido es mantenido y si ninguna organización de la actividad y de los horarios de trabajo es posible). En este caso, el 888 l riesgo de malestar hipoglucémico es mayor.
Equilibrar su alimentación en 2 o 3 comidas durante la ruptura del ayuno Por ejemplo, evitar una comida copiosa a las 18 horas y una comida a las 22 horas porque la aportación es muy calórica y aumenta considerablemente la glucemia, privilegiar una sola comida.
Es indispensable consultar a su médico antes del período del Ramadán, con el fin de adaptar el tratamiento y de aprender a identificar las situaciones que pueden representar riesgos para la salud.
Es aconsejado comer 2 o 3 comidas durante la ruptura del ayuno y evitar picar continuamente durante la noche, con el fin de evitar grandes aportaciones calóricas. Es también aconsejado no iniciar con una comida demasiado copiosa, beber por sorbitos e hidratarse antes de comer, comenzar por ejemplo con una sopa luego esperar cerca de las 2 horas para consumir una comida más copiosa.
La hidratación debe ser suficiente y regular en este período y mayor en verano.
Durante este período, es indispensable identificar las situaciones que podrían necesitar una interrupción del ayuno, como de una hipoglucemia o una hiperglucemia (sed intensa, ganas frecuentes de orinar, etc.).
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