Cómo calmar el dolor del niño

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Los padres tienen tendencia a negar el dolor del niño o a transmitir su ansiedad y estrés al hijo. El niño desea estar tranquilo antes y después de las curas y son importantes la presencia de la madre y la empatía con el médico. Aunque, los padres desearían estar más informados sobre los cuidados, el médico con frecuencia niega el dolor o no se comunica lo suficiente ni con el padre ni el niño.


Miedo a los médicos en niños

Los actos en los que interviene el dolor, la angustia o el estrés anticipado pueden aparecer en los niños cuando se aplican las vacunas, se realizan análisis de sangre, se dan puntos de sutura, se quitan o ponen vendas, si tiene otitis o durante las curas de fisioterapia (en las que el dolor forma parte integrante del tratamiento).

Es importante tener en cuenta el dolor del niño durante las curas. Entre los 18 y 24 meses los niños son vulnerables al dolor y no hay verbalización posible. Entre los 3 y 7 años de edad son los años rebeldes (rechazo de las curas) y experimentan el dolor espontáneamente (llantos). Mientras que entre los 7 y 12 años los niños son más dóciles, es mas fácil razonar con ellos sobre el bien que les hacen los cuidados y, además, están en una fase de interiorización que complica la expresión del dolor. Entre los 12 y 15 años los niños son autónomos, es más fácil la relación médico-paciente y sienten un poco de vergüenza al expresar su dolor.


En cuanto a las técnicas y herramientas de evaluación, un estudio muestra que la intuición se utiliza la mayor parte del tiempo en la evaluación del dolor. Pero existen herramientas que pueden utilizar los médicos como la escala verbal, la escala analógica (cara sonriente o triste) o la escala numérica. Los padres pueden utilizar su intuición y analizar el comportamiento de sus hijos (llantos, gritos, muecas). Pero los medios tienen límites y pueden pecar de imprecisión (escalas, intuición) o ser poco cualitativos (escalas).

Cómo calmar el dolor

Para controlar el dolor se pueden proponer analgésicos como cremas o pomadas anestésicas,
antiinflamatorios no esteroideos (AINES), paracetamol (después de las vacunas) o la codeína. También el acompañamiento psicológico puede ser importante a la hora de tranquilizar, explicar y animar al niño.

Qué hacer cuando un niño tiene miedo

Se aconseja solucionar el desnivel ideológico de padres y médico sobre la evaluación del dolor en el niño; trabajar con los padres y los médicos; promover la idea de que el dolor es un fenómeno global; y superar las diferencias que hay entre sufrimiento físico y sufrimiento psicológico. Es importante informar de manera didáctica sobre el dolor, los medios de evaluación y los productos analgésicos.

Hay que utilizar trucos para disminuir el dolor como reducir el tiempo de espera (limita los nervios y la ansiedad); hacer que el niño tome confianza; y platicar con él para que se distraiga, también funciona hacerlo jugar o pintar. Durante la consulta, dejar jugar al niño con algún material médico; ocultar los preparativos y los instrumentos; pedir la participación activa del acompañante; darle palabras de ánimo y empatía. En ocasiones, la promesa de una pequeña recompensa también puede ayudar.

Cómo calmar el dolor de oídos en niños

Se puede emplear el calor local para aliviar el dolor de oído. En caso de ser necesario también se pueden administrar analgésicos de venta libre, los más adecuados son el ibuprofeno o el paracetamol. Si con estas medidas no cede el dolor, se debe consultar con un médico. Debido a que la aspirina se considera un factor de riesgo muy importante para el síndrome de Reye (patología rara en niños menores de 10 años), es mejor no utilizarla.

Dolor de oído en niños de cuatro años

Con frecuencia el dolor de oídos es responsable de que los niños se despierten en la noche, especialmente en los primeros 5 años de vida y mientras tienen más catarros. El dolor de oídos suele ser más intenso durante la noche porque cuando nos tumbamos boca arriba, el oído queda más bajo que la garganta. En esa posición el moco del propio oído no sale, se acumula y aumenta la presión.

Dolor de oído en niños: medicamentos

En algunos casos pueden ser necesarios. El médico puede recomendar analgésicos (medicamentos para el dolor) que se venden sin receta, como el acetaminofén o el ibuprofeno, así como gotas para los oídos que ayudan con la fiebre y el dolor.

Dolor de oído en niños sin fiebre

Hay niños que tienen dolor de oídos con frecuencia sin fiebre ni secreción que sale por el oído. La causa más común suele ser una hipertrofia de adenoides (tejido hinchado) o que el conducto por el que drena el moco del oído hacia la garganta (trompa de Eustaquio) no puede hacer bien su función porque está obstruido o el moco sube con demasiada facilidad hacia el oído.

Dolor de oído en niños sin fiebre: remedios caseros

Se pueden utilizar diversos tratamientos pero, a veces, lo único que resuelve de verdad el problema es quitar las vegetaciones o poner drenajes en los oídos. Un buen remedio casero para aliviar el dolor de oído se hace con sal de roca y un calcetín deportivo: introducir una taza de sal de roca al microondas durante dos minutos y echarla después en un calcetín deportivo y amarrarlo. Antes de colocarlo sobre el oído del niño, se debe probar el calcetín sobre su muñeca para asegurarse de que no esté demasiado caliente. Después se acuesta al niño sobre el calcetín del lado del oído que le duele. Mientras esté acostado sobre el calcetín, siempre se le debe vigilar y no dejarlo solo.

Otros remedios que pueden ayudar son aplicar un secador a una temperatura no muy elevada durante un máximo de 3 minutos cerca del oído (nunca directamente sobre el oído) para que el aire caliente entre y ayude a diluir el líquido acumulado en el interior. Por otra parte, exprimir un ajo y aplicar una gota en el oído (el ajo tiene propiedades analgésicas y actúa como un antibiótico natural que puede contribuir a aliviar el dolor).

También se pueden poner unas gotas calientes de aceite de oliva o almendra en el oído, ya que actúan como un lubricante y alivian el picor y la sequedad. Se puede colocar una bolsa de agua caliente envuelta en un paño sobre el oído. Otras alternativas son aplicar 3 gotas de leche materna en el oído, poner a cocer una cebolla pequeña o un poco de jengibre en agua, dejar enfriar, escurrir y poner en el oído 2 o 3 gotas de este líquido o cuando el niño tenga edad suficiente darle a mascar un chicle (puede aliviar la presión del oído, ayudar a que se ventile y permitir su drenaje).

Dolor de oído en bebés

El responsable siempre es una otitis, una de las enfermedades más frecuentes en la infancia. Consiste en una inflamación que puede afectar a diferentes partes del oído (otitis media y otitis externa). A menudo aparece a consecuencia de un resfriado.

La otitis media se manifiesta con frecuencia por la noche y suele provocar fiebre. En muchos casos, el dolor de oídos aparece y desaparece, aparentemente sin ningún motivo preciso. Si no hay infección, no aparecen síntomas específicos ni fiebre, pero sí dolor.

En el caso de que se forme pus en el oído, se habla de otitis media serosa. El niño tiene mucho dolor, fiebre, está irritable, no quiere comer y puede sufrir, incluso, vómitos y diarrea. En caso de otitis media, casi siempre es necesario prescribir antibióticos. Para aliviar el dolor se puede aplicar sobre la oreja del bebé una bolsa de agua caliente envuelta en un paño o un cojín que esté calientito (siempre comprobar la temperatura antes de colocarlo).

En caso de otitis externa, el niño tiene picor, dolor y la sensación de tener el oído tapado. Si se toca o se tapa la oreja, el dolor aumenta. Este dolor es provocado por la hinchazón del canal auditivo externo, que está enrojecido, hinchado y duele. La causa más frecuente son los microorganismos presentes en el agua de las piscinas y el cloro que se echa para combatirlos.

Dolor de oído en niños por agua

La otitis externa, también denominada otitis del nadador, es una infección del canal auditivo externo. La pueden causar varios tipos de bacterias u hongos. Esta infección es mas frecuente en los niños que pasan mucho tiempo en el agua. Este tipo de otitis suele provocar bastante dolor, pero es raro que cause fiebre. El dolor suele tardar un par de días en aparecer tras acudir a la piscina. En los niños que tienen tendencia a sufrir estas infecciones es mejor la playa que la piscina, ya que las otitis externas son muy raras con agua marina.

Dolor de oído en niños: tratamiento

El tratamiento suele consistir en gotas de antibióticos que se aplican directamente sobre el oído infectado. También pueden prescribirse analgésicos para calmar el dolor como el ibuprofeno o el acetaminofén. En caso de que aparezca fiebre, el niño debe ser valorado por si está progresando la infección al interior del oído y fuese necesario añadir antibióticos por vía oral.

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Dra. Marta Marnet

CCM Salud es una publicación informativa realizada por un equipo de especialistas de la salud y redactores supervisados por la Dra. Marta Marnet (número de registro 19741 en el Colegio de Médicos de Barcelona, España).

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