La psoriasis reumatoide, también llamada reumatismo psoriásico, es una enfermedad rara que afecta tanto a la piel como a las articulaciones. La psoriasis reumatoide pertenece a la categoría de las enfermedades reumáticas crónicas inflamatorias. Se caracteriza por una afectación inflamatoria de múltiples localizaciones, asociada a la presencia de lesiones de psoriasis en forma de manchas rojas cubiertas de escamas blancas. En la psoriasis reumatoide, la afectación articular a menudo implica entesis, parte de los tendones que se insertan en los huesos, y a las articulaciones en sí mismas. Afecta tanto a hombres y a mujeres, sobretodo a adultos de mediana edad entre 30 y 55 años. En la mayoría de los casos, las lesiones de psoriasis están presentes antes de la aparición del daño articular.
Los síntomas de la psoriasis reumatoide son:
Un examen físico y un interrogatorio del paciente permitirán hacer el diagnóstico de la psoriasis reumatoide. En efecto, la presencia de una psoriasis cutánea asociada con la aparición de síntomas articulares orienta fuertemente el diagnóstico. Las pruebas de laboratorio se añadirán a esta investigación, y pondrán de relieve una inflamación biológica. Los exámenes radiológicos servirán para inspeccionar las zonas dolorosas y para descubrir anomalías entre las cuales la asociación de lesiones destructoras y de lesiones reconstructoras es bastante típica.
El tratamiento de la psoriasis reumatoide se basa en la administración de anti-inflamatorios no esteroideos con analgésicos para luchar contra la inflamación y los síntomas dolorosos. Un tratamiento de rehabilitación por un fisioterapeuta es un remedio eficaz. También es posible la infiltración local de corticosteroides. Por último, algunas moléculas tales como el metotrexate, las sulfasalazinas o los anti- TNF alfa muestran efectos significativos.